El maestro hindú Zubin Mehta. Foto: Rafa Martín / Ibermúsica

El maestro hindú Zubin Mehta. Foto: Rafa Martín / Ibermúsica

Música

Zubin Mehta, incombustible a los 90: lidera la West-Eastern Divan Orchestra en una gira homenaje por España

La ruta del maestro por nuestro país le llevará a Madrid, Barcelona y Oviedo. Llega acompañado de María Dueñas. En atriles, Chaikovski, Beethoven, Schubert, Bruch...

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En el proceloso y sustancioso ciclo de Ibermúsica se abre la puerta a la West-Eastern Divan Orchestra, ese conjunto fundado en 1999 por Daniel Barenboim y Edward W. Said con ánimo de defender, con el lema "Iguales en la música", la coexistencia pacífica entre culturas. Da en primer lugar dos conciertos en Madrid, estos sábado 14 y domingo 15 de febrero, en el Auditorio Nacional. Con programas muy atractivos.

En el primero se escucharán dos obras muy famosas y reconocidas. La primera, el Concierto para violín n.º 1 de Max Bruch, tan melódico y lírico, tan diáfano, que será interpretado por la cada vez más aplaudida y todavía tan joven virtuosa española María Dueñas.

La segunda, la Cuarta sinfonía de Chaikovski. Un ejemplo de manejo de la llamada idea fija, de dominio de las estructuras y de vigor constructivo.

El segundo concierto reúne dos obras de Beethoven y una de Schubert. La primera, la Obertura Leonora III, en la que toda la genialidad sinfónica del músico de Bonn toma un vuelo extraordinario. Luego, la tan original Sinfonía n.º 8, esa obra alegre que, en su brevedad, nos deja sin aliento ante las inesperadas propuestas rítmicas y armónicas.

Y, como remate, la magistral Sinfonía n.º 9 en Do mayor, La Grande, de Schubert, ese monumento que nos muestra la apertura de inesperados caminos sinfónicos y nos atenaza con sus estructuras repetitivas.

La vitalidad de Mehta no es de este mundo: sigue en la brecha pese a sus lógicos y episódicos achaques

Para llevar a buen puerto estas maravillas se cuenta con Zubin Mehta, que en unas semanas cumplirá 90 años, y a quien se rinde homenaje. Y sigue en la brecha a pesar de sus episódicos y lógicos achaques. Pero posee una vitalidad que no es de este mundo.

Admiraremos de nuevo su batuta diseccionadora, urgente, apremiante, vigorosa, impetuosa y temperamental, batiendo en todos los planos, cortando el aire drásticamente, lo que no excluye instantes de calma bien medidos.

La mano derecha, valga el símil, ha estado siempre cargada de dinamita sin perder por ello la nitidez de trazo ni la precisión requerida. Hasta el punto de valerse casi siempre por sí sola para expresar y construir, para contrastar y equilibrar sin necesidad de que la izquierda actúe a no ser para controlar de vez en cuando las dinámicas. Ello nos trae a la memoria aquello que decía Richard Strauss: "Esa extremidad debe estar siempre alojada en el bolsillo del chaleco".

No será el público de Madrid el único en gozar de estas fiestas sinfónicas. El 16 de febrero L’Auditori de Barcelona podrá admirar las bondades de orquesta y director y el admirable arco de Dueñas en un programa que sitúa el Concierto de Bruch al lado de la colosal Obertura de Rienzi de Wagner y la Cuarta Sinfonía de Chaikovski.

El 18, esta vez en el Palau de la Música de Cataluña, se podrá seguir el mismo programa escuchado en Madrid unos días antes con obras de Beethoven y Schubert. Oviedo, en el Auditorio Príncipe Felipe, será la tercera escala el día 19. Aquí sonarán la Obertura de Rienzi, la Octava de Beethoven y la Cuarta de Chaikovski.