Cameron Winter en una imagen promocional de su disco 'Heavy Metal'. Foto: Adam Powell / Partisan Records.

Cameron Winter en una imagen promocional de su disco 'Heavy Metal'. Foto: Adam Powell / Partisan Records.

Música

Cameron Winter, un mesías Z para el futuro: el enigmático líder de Geese encarna el renacer del rock

A sus 23 años, el vocalista de esta banda neoyorquina se ha alzado como un soberbio cantautor, capaz de conquistar a Nick Cave y debutar en el Carnegie Hall de Nueva York.

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Pocas cosas tan emocionantes como presenciar el nacimiento de una banda llamada a perdurar. Ocurrió en los 90, cuando Nirvana destiló el hedor juvenil del grunge en algo universal, y en el verano de 2001 cuando los Strokes retrataron proféticamente una Nueva York que no tardaría en desvanecerse.

Si Kurt Cobain supo reflejar el espíritu nihilista de la generación X y Julian Casablancas el escepticismo de los millennials, Cameron Winter (Brooklyn, 2002) se ha alzado como el mesías rock de la generación Z.

Una voz singularísima, grave y operística que navega entre la angustia memeficada y el renovado interés espiritual.

El cantautor lidera Geese, el quinteto de indie rock neoyorquino que ha publicado uno de los mejores discos del año: Getting Killed (Partisan Records).

La banda, formada por el baterista Max Bassin, la guitarrista Emily Green y el bajista Dominic DiGesu –todos ellos menores de 25 años–, nació en el instituto y antes de graduarse ya había publicado dos discos: Projector (2021), un febril debut art rock, y 3D Country (2023), rock de guitarras reconvertido en góspel psicodélico.

Se habla de ellos como la primera gran banda de rock centennial y su cantante tiene mucho que ver. En diciembre de 2024, Cameron Winter publicó su primer álbum en solitario, Heavy Metal, incluido aun así en las listas de los mejores discos de 2025.

Un álbum de material emocional pesado, comparado con el Astral Weeks de Van Morrison y con el simbolismo religioso de Nick Cave, quien se ha rendido a la obra de Winter, calificándola de “atormentada y maravillosa”.

“Dios existe, de verdad existe; no es broma, lo digo en serio”, proclama este joven de 23 años en una de sus canciones. Un soberbio letrista capaz de aunar la urgencia contemporánea –“Si quieres que pague impuestos, vas a tener que venir con un crucifijo y clavarme tú mismo”–, con la madurez del paso del tiempo –“Puedes ser libre y aun así volver a casa”–.

Los integrantes de la banda Geese. Foto: Kyle Berger/ Partisan Records.

Los integrantes de la banda Geese. Foto: Kyle Berger/ Partisan Records.

En Estados Unidos, Winter –que tocará en solitario y junto a Geese en España en junio, en el Primavera Sound de Barcelona– es un fenómeno. Y, lo que es más difícil, ha conseguido seguir siendo un enigma.

En alguna de sus poquísimas entrevistas cuenta que quiso escribir un libro con 11 años, que fue paseador de perros y que tiene más de mil canciones guardadas en su ordenador.

“No es tan difícil ser una buena banda ahora mismo, es que nadie lo está intentando”, opina el cantante, que ha debutado este diciembre en el Carnegie Hall de Nueva York, como parte de su gira en solitario por iglesias y auditorios.

La lista de jóvenes compositores que han encabezado el cartel del mítico recinto es muy reducida, y cuenta con Bob Dylan en 1963 y Tim Buckley en 1969.

Con todas las entradas vendidas y bajo la cámara de los cineastas Paul Thomas Anderson y Benny Safdie, quienes filmaron el concierto, Winter demostró su destreza al piano y sembró una semilla de esperanza. El presente a veces resulta demasiado cínico, debemos dejarnos llevar por el futuro.