Coque Malla como Mackie Navaja en una imagen promocional. Foto: Sergio Parra

Coque Malla como Mackie Navaja en una imagen promocional. Foto: Sergio Parra

Escenarios

Coque Malla, a navajazo limpio en la ópera para mendigos de Bertolt Brecht que aterriza en España

El músico protagoniza la versión de Mario Vega de 'La ópera de los tres centavos', sobre un criminal del Londres victoriano. Girará por todo el país este año.

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"¿Qué es peor: una pistola o un paquete de acciones? ¿Qué es peor: robar un banco o fundar un banco? ¿Asesinar a un hombre o darle un trabajo de oficina?". Con la soga al cuello y a punto de morir colgado, el delincuente de poca monta Macheath, más conocido como Mackie Navaja, lanza estas preguntas a los allí reunidos en los compases finales de La ópera de los tres centavos.

Cuestiona la bondad del alma humana esta obra con libreto de Bertolt Brecht y música de Kurt Weill, estrenada originalmente en agosto de 1928 en Berlín. Era aquella la Alemania de la República de Weimar, a la que todavía le quedaba un año para verse sumida en el caos económico del crack del 29.

Y aun así, Brecht, Mackie Navaja mediante, no duda en señalar a especuladores, usureros y demás desalmados con corbata como culpables de los principales males de la sociedad.

Unos males que siguen vigentes hoy. Así lo afirma el director de escena y dramaturgo Mario Vega (Gran Canaria, 1976), responsable de traer a nuestro país un nuevo montaje de La ópera de los tres centavos, con Coque Malla en el papel protagonista: "La obra trasciende a su tiempo. Los temas sociales que aborda siguen aquí, con nosotros".

Y añade: "Brecht señala continuamente a las altas esferas siempre con mucho humor y poniendo en boca de sus personajes frases como: 'Los jueces son incorruptibles. No se les puede corromper de ninguna manera para que hagan justicia'. Son problemas con los que todavía hoy seguimos familiarizados y que Brecht piensa, y yo estoy con él, que existirán siempre".

Nos cuenta el regista canario que el compromiso social es una piedra angular del teatro brechtiano y que, por este motivo, repudiaba el género lírico de su tiempo.

"Decía de la ópera que era 'burguesa' porque trataba temas demasiado ligeros o desligados de la realidad. La ópera de los tres centavos es una aproximación irónica al mundo operístico. Él afirmaba que su intención era montar una ópera para mendigos. Es decir, que fuera tan espléndida que pudiera reflejar lo que era la vida de esa gente, pero que además también fuera accesible para los más desfavorecidos", explica.

El montaje de Vega cuenta con un despliegue escenográfico de primer orden —nos adelanta el director— con un espacio que permite que estén en escena los siete músicos que intervendrán en los momentos musicales.

El elenco, además, participará activamente en los cambios de la composición escénica, mediante el uso de "cuatro grandes garras con las que se dispondrán las diferentes estructuras".

La obra se estrena en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria este jueves 29 y se puede volver a ver en el mismo espacio el viernes 30. Tras ello, recorrerá buena parte del territorio nacional: Tenerife (1 de febrero), Bilbao (12-15), Murcia (20), Villena (21), Elche (22), Narón (27 y 28), Vitoria (6 y 7 de marzo), Málaga (29 de abril), Valladolid (22-24 de mayo), El Prat de Llobregat (30 de mayo) y Madrid (Teatro Infanta Isabel, del 23 de septiembre al 1 de noviembre).

Ambientada en los arrabales del Londres victoriano, la ópera de Brecht narra las desavenencias del ya mencionado Mackie Navaja (Coque Malla) con Jonathan Peachum (Omar Callicchio), el dueño de un matadero que ha hecho una fortuna gracias a una red de explotación de mendigos, cuando se descubre que el primero se ha casado en secreto con Polly (Carmen Barrantes), hija del segundo.

Todo ello amenizado con una serie de temas cercanos al jazz que Vega describe como "experimentales y disruptivos". Por su parte, Coque Malla califica la música compuesta por Weill como "rock antes de que existiera el rock".

El arrojo roquero es, precisamente, el motivo por el que el director canario pensó en el músico madrileño para el papel protagonista: "Comparten esa chulería típica del rock&roll. Es una energía seductora que creo que Coque encarna a la perfección".

"Coque Malla y su personaje comparten esa chulería típica del 'rock&roll'", Mario Vega

Tanto es así, que Malla admite haber incluido motu proprio alguna que otra frase del guitarrista Keith Richards en ciertos diálogos: "Vienen del mismo lugar, de los bajos fondos de Londres. Mackie es algo así como un roquero primigenio que, como personaje, es tan atractivo para un actor como Hamlet o Julio César".

La posibilidad de interpretar un papel de estas características fue uno de los motivos que convencieron a Malla para dejar a un lado su agenda como músico durante un año y embarcarse en este proyecto.

Una imagen promocional de 'La ópera de los tres centavos'. Foto: Sergio Parra

Una imagen promocional de 'La ópera de los tres centavos'. Foto: Sergio Parra

Pero hay otras dos razones de peso: una fue la presencia de su hermano, Miguel Malla, como director musical del espectáculo. La otra tiene que ver con la rutina: " Llevo 40 años en los que preparo un disco, compongo en casa, voy al local, ensayo con los músicos, me encierro en el estudio, grabo, ‘promo’, gira y vuelta a empezar. Esa era mi rueda. Una rueda larga, apasionante y excitante, pero una rueda al fin y al cabo".

Y, en ese momento, apareció el director canario con su propuesta: "Ya habíamos trabajado juntos en su obra Clara y el abismo (2021), para la que compuse la música, así que sabía que teníamos muy buena sintonía. Por eso, aunque nunca había hecho algo así, en cuanto escuché su oferta decidí dar el volantazo".

No es la primera vez que el fundador de Los Ronaldos pisa las tablas. Su infancia transcurrió, de hecho, entre bambalinas: "Por el trabajo de mis padres [el actor y director de escena Gerardo Malla y la actriz Amparo Valle] pasé los primeros años de mi vida de bolo en bolo. Luego, claro, aunque me he mantenido alejado del mundo teatral, están los 40 años de conciertos, cuya producción he descubierto que es muy similar a la que conlleva una obra de teatro".

De ahí que no le resulte extraño encarar un montaje como el de La ópera de los tres centavos, cuyo mensaje principal, piensa Malla —y aquí coincide con Vega— es uno de los más viejos de la historia: "En este mundo, nadie se libra de ser un cabrón, del primero al último". Abandonen, pues, y como reza el umbral del infierno dantesco, toda esperanza.