Dominik Moll. Foto: Filmin

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Cine

Dominik Moll estrena 'Caso 137': “Todas las armas de los antidisturbios se prueban en las 'banlieues'”

Tras éxitos como 'La noche del 12' o 'Solo las bestias' y con una magnífica Léa Drucker como agente de Asuntos Internos, el director alemán construye una tensa ficción sobre la violencia policial.

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La filmografía de Dominik Moll (Bühl, Alemania, 1962) se ha singularizado por oscuras tramas de suspense en entornos cotidianos, aligeradas con un humor sutil. Lo curioso es que la policía, en principio, no le interesaba en absoluto. “Ya había demasiadas películas y telefilmes sobre el tema”, explica a El Cultural.

Sin embargo, hace unos años, un reportaje de investigación sobre la Policía Judicial de Versalles le hizo cambiar de parecer. De ahí surgió La noche del 12 (2022), César a la mejor película y dirección, que sigue un caso real de feminicidio sin resolver para ahondar en la misoginia de las fuerzas del orden. Aquel thriller inesperado, en el que en último término no se encuentra al culpable, le abrió el apetito para seguir explorando a la institución policial.

Su segundo acercamiento al tema es Caso 137, que se estrena este viernes, donde a partir de observaciones directas, del estudio de expedientes de instrucción y de charlas con investigadoras de Asuntos Internos, ha construido una ficción sobre la violencia policial.

Pregunta. Caso 137 aborda uno de los movimientos sociales más importantes de finales de la década de 2010 en Francia, el de los chalecos amarillos. ¿Hay una necesidad de retomar esta movilización a través de la ficción?

Respuesta. Yo no diría que mi película trate sobre los chalecos amarillos. Es, ante todo, una propuesta sobre la relación entre la policía y los ciudadanos a través de una investigadora de Asuntos Internos. Ella cree que su labor tiene una utilidad y una importancia en nuestra democracia, pero se va a topar con los límites de su propio trabajo. Siempre es interesante ver a policías investigando a otros policías. Quería que fuese un caso de mantenimiento del orden, de violencia policial durante una manifestación, porque eso es lo que cuestiona el papel de la policía y su relación con la ciudadanía.

P. No obstante, podía haber enmarcado la investigación durante, por ejemplo, las manifestaciones contra la reforma de las pensiones

R. Sí, pero había algo que me llamaba la atención de los chalecos amarillos. Cuando empezamos a trabajar en el proyecto en 2023, me pareció muy curioso que ya no se hablara en absoluto de aquello. Actuamos como si nunca hubiera pasado. Y, sin embargo, fue un movimiento que durante un año sacudió Francia. El poder político estaba aterrorizado, sin saber cómo reaccionar. Nunca se había dado un movimiento así: espontáneo, sin representantes, ni sindicatos detrás. Fue algo nunca visto. Tomó a todo el mundo por sorpresa.

P. Da la sensación de que la Covid le puso fin de manera abrupta. ¿Lo comparte?

R. Sí, a pesar de que los problemas contra los que se manifestaban están lejos de resolverse. Al contrario. Aquellas protestas son la expresión de una fractura muy fuerte que todavía existe en la sociedad francesa. Particularmente, entre el poder muy centralizado en París y la provincia: las pequeñas ciudades, los extrarradios, las zonas rurales...

»La gente que participó en esas manifestaciones sentía que sus problemas no importaban una mierda y que desde París no se les veía. Por eso se ponían chalecos amarillos, para ser vistos. Además, algo que me parecía interesante era que sus orígenes sociales y geográficos coincidían con los de muchos antidisturbios. El hecho de tener a dos grupos de población bastante cercanos enfrentados entre sí también le conviene al poder político. Los manifestantes, en cambio, pensaban que los policías se pondrían de su lado, y el gobierno tuvo miedo de un contagio.

Giros y suspense

P. Desde el punto de vista cinematográfico, la investigación en la película resulta casi hitchcockiana, incluso con una rubia al frente, Léa Drucker, que se ha alzado con el César a la mejor actriz.

R. Sí, el cine de Hitchcock casa bien con los códigos de la investigación policial por la tensión, los giros dramáticos y el suspense. Trabajar con Léa respondió a que es muy buena. Durante la escritura del guion empecé a pensar en ella cada vez más. Tiene un registro muy amplio. Puede ser muy impresionante en situaciones muy dramáticas, pero también tiene talento para la comedia y para una cierta excentricidad que era crucial, porque quería que hubiera momentos de ligereza. Es una actriz muy fina, muy sutil, con una gran inteligencia.

Léa Drucker en 'Caso 137'

Léa Drucker en 'Caso 137'

P. El debate sobre la violencia policial se suele centrar en poblaciones inmigrantes o racializadas, pero las manifestaciones de los chalecos amarillos involucraban a ciudadanos blancos locales. ¿Cómo cambia esto el enfoque ?

R. Suele ser racial cuando ocurre en los barrios periféricos. De hecho, en Francia, todas las armas de los antidisturbios, ya fueran los lanzadores de pelotas de defensa LBD, ya sean las granadas, se probaron primero en las banlieues. Es verdad que en un momento dado la gente podía pensar: “Bueno, es que en los suburbios son todos camellos, así que es normal que la policía vaya a por ellos”. Pero es algo que le puede afectar a cualquiera.

P. Su película resuena en la situación que se está viviendo actualmente con el ICE.

R. Así es. De hecho, otro aspecto que me llamó la atención es que las pruebas visuales de los vídeos ya no significan nada. En casos como el de George Floyd en Minneapolis las imágenes sí tuvieron un papel importante porque permitieron identificar a los policías y saber qué pasó.

»Pero recientemente hemos visto una grabación donde un tipo disparaba a una mujer al volante de su coche, y luego ha salido el mismísimo presidente de los Estados Unidos y todos los que le bailan el agua diciendo que se trataba de una terrorista doméstica. Eso es lo aterrador: que las pruebas visuales dan igual. Basta con mentir de forma suficientemente desacomplejada para que mucha gente repita lo mismo. Eso habla claramente de nuestras sociedades actuales.