Pedro Almodóvar comparece en rueda de prensa tras presentar en el Festival de Cannes su última película, 'Amarga navidad'. Foto: EFE/EPA/AMY SUSSMAN / POOL

Pedro Almodóvar comparece en rueda de prensa tras presentar en el Festival de Cannes su última película, 'Amarga navidad'. Foto: EFE/EPA/AMY SUSSMAN / POOL

Cine

Pedro Almodóvar anuncia en Cannes que se pasa al humor negro: "Mi siguiente película va a ser muy diferente"

El director manchego ha comparecido ante los medios tras la proyección este martes de 'Amarga navidad', que recibió una gran ovación.

Más información: Almodóvar recibe, "muy emocionado", una gran ovación de Cannes por 'Amarga Navidad'

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Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, España, 1949) ha sufrido migrañas, una hernia discal y crisis de creatividad. Esta triada de males personales los ha trasvasado a los protagonistas de su última película, Amarga Navidad, como también lo hiciera en el drama personal con el que hoy conforma un díptico, Dolor y gloria (2019).

La propuesta sobre un director en decadencia protagonizado por Antonio Banderas suponía el tercer giro en la carrera del manchego. La comedia desinhibida, exagerada y barroca de sus inicios derivó con los años hacia un melodrama deudor de Douglas Sirk, y en esta última década, hacia una introspección que, según ha expresado el cineasta en la rueda de prensa del séptimo largometraje con el que compite por la Palma de Oro en Cannes, precede a una cuarta reinvención.

"Ya tengo escrito el guion de mi siguiente película y va a ser muy diferente. Me gustaría cambiar el marco de mi cine", ha avanzado Almodóvar acerca de sus planes de abrazar el humor negro en el futuro inmediato.

El juego reverberante de espejos que ha planteado en la obra que ocupa el puesto 23 en la filmografía del referente de la movida se adhiere a la tendencia literaria y cinematográfica que pone el foco en la creación y su relación con la realidad y la vida. No por casualidad, el título de la película en Francia es Autofiction.

Escoltado por la mayor parte del elenco, el oscarizado realizador descartó, como había dado la impresión en su discurso de agradecimiento anoche en el Palais, que Amarga Navidad suponga un adiós. Si acaso, es un punto y aparte donde deja atrás una fórmula que se le ha vuelto cansina.

"He ido ganando en profundidad, pero he perdido el sentido de la comedia. La creación es algo misterioso, siempre me ha fascinado, y yo hice Mujeres al borde de un ataque de nervios (1989), así que sé que guardo el secreto que me puede permitir hacer películas como aquella", ha desarrollado.

En Amarga Navidad, el director español más querido en Francia explora su propio proceso creativo a través del personaje interpretado por Leonardo Sbaraglia, un director en crisis aquejado de un dolor agudo de espalda que a su vez se proyecta en su guion en un alter ego que es una cineasta de culto interpretada por Bárbara Lennie, aquejada de migraña y en pleno duelo personal a través de la escritura.

Los tres toman las vidas que les rodean para fabular en sus guiones, pero la diferencia con la realidad es que el demiurgo que los ha creado asegura que en esa apropiación siempre se ha marcado unas férreas líneas divisorias.

Un vampiro indoloro

"Uno de los temas importantes del filme es que el narrador puede ser extremadamente egoísta y no plantearse la pregunta de si está hiriendo a alguien al vampirizar una idea, porque lo único que le importa es el impulso para escribir. Yo, en cambio, si sintiera que fuera a dañar a alguien nunca lo haría. Amarga Navidad plantea un debate de orden moral. La decisión depende de la sensibilidad ética de cada artista", distingue.

El veterano realizador, que suma cerca de medio siglo de carrera, reconoce sentir culpa, porque es consciente de inspirarse en lo que le rodea, pero lo asume con responsabilidad: "La creación es algo muy misterioso, extremadamente poderoso, yo me inspiro en detalles y lo mezclo con una cantidad enorme de ficción para que la gente no se pueda identificar".

La única cortapisa a su libertad ha sido evitar hacer daño. Almodóvar ha sido incorrecto en el plano político, abanderado de la ruptura contra la dictadura en los ochenta y de ahí su preocupación ante el silencio que amenaza hoy día a los creadores en Hollywood. Preguntado por cómo piensa que la censura y la autocensura están afectando y pueden afectar a la comunidad del cine y de las series, el realizador ha admitido que vivimos un momento "extremadamente negativo", porque este tipo de acercamiento a la creación desde el miedo "devalúa la democracia", pero prefiere no juzgar a nadie.

"El artista ha de hablar de la sociedad en la que vive. Cada cual tiene que hablar de lo que pasa desde su propia tribuna. Todos los días suceden cosas horribles, y tenemos la obligación moral, sobre todos nosotros como europeos, de poner límites a monstruos como Trump, Netanyahu y Putin, porque aquí rigen las leyes internacionales. El resto del mundo debe saber que hay un tope a la locura y que Europa no va a ceder a los delirios de Trump ni a ser vasalla de sus locuras", ha declarado, tocado con una visible chapa de apoyo a Palestina en la solapa de su americana.