Fotograma de 'Un poeta'.

Fotograma de 'Un poeta'.

Cine

'Un poeta': cuando el cine crea un personaje memorable, el patético y heroico bardo de Colombia

Fenómeno mundial, precedida de un atronador 'hype', la sátira trágica de Simón Mesa Soto nos brinda a un “poeta” tan catastrófico como tierno e inolvidable.

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Ganadora del Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes, el premio Horizontes en San Sebastián, gran éxito de taquilla en su país, Colombia, y estrenada con críticas entusiastas en medio mundo, Un poeta llega a las pantallas precedida de un ruidoso hype que la ha convertido en la “joya indie sorpresa” de la temporada. Cabe decirlo ya, no defrauda, asombra.

Un poeta tiene una virtud inapelable: construye un personaje extraordinario. Ese “poeta”, Oscar Restrepo (Ubeimar Ríos), es un desastre absoluto y al mismo tiempo, un héroe de nuestro tiempo. Un verdadero monumento de ficción tan tierno como doloroso, tan tonto como lúcido y tan ridículo como fascinante a su extraña manera.

Un mar de contradicciones que se representa en un actor, Ubeimar Ríos, sin experiencia, con tal precisión y talento que basta verlo (los hombros caídos, la mirada perdida entre sarcástica y sedienta de amor) para comprender que de alguna manera, reconocemos algo humano. Algo que nos remueve. Un anhelo profundo. Porque ya lo decía Oscar Wilde, el trabajo es la maldición de las clases bebedoras.

Sin duda, la figura del “poeta” resulta la más hiperbólica dentro de las artes, el poeta es el summum del artista, una condición espiritual que trasciende las propias disciplinas. Se puede ser un escritor poeta, un pintor poeta y un cineasta poeta. En el caso de Restrepo, escribe versos, o los escribía, a los 25 años tuvo un poco de éxito, y más de veinte años después sigue añorando ese viejo reconocimiento.

“Usted no es un poeta, usted es un desempleado”, le dice su hermana, que le tiene poca estima. Restrepo vive con su madre, que lo quiere, tiene problemas con la bebida y se niega a tener un trabajo ordinario que lo mantenga porque está escribiendo un libro que tampoco escribe. Además, tiene una hija adolescente que siente lástima por él con la que intenta redimirse. Porque Restrepo, eso lo hace más tierno, está intentando “cambiar”.

Sátira social

Un poeta no se detiene en ese personaje tan triste, patético y divertido que dan ganas de mirarlo durante horas, crea toda una trama a su alrededor. Ya se sabe, no existe buena acción sin su castigo, y la cosa se lía, mucho, cuando el protagonista finalmente acepta ser profesor de filosofía en un instituto. Fascinado con una alumna con talento para la poesía, Yurlady (Rebeca Andrade), se obsesiona con ayudarla a triunfar.

El personaje de Restrepo, incapaz de comprender las reglas de la vida, marginal como estado del alma y no tanto por motivos sociales o políticos, es universal. Colombia, como país, no lo es. El director, Mesa Soto, retrata a un hombre peculiar que es todo un mundo pero también, a través de sus ojos cándidos e idealistas, a todo un país marcado por las desigualdades sociales.

Un país que también es observado a través de una especie de condescendencia buenista a través de los ojos de una embajadora de Países Bajos, ferviente creyente en que las artes “sacarán a los niños de las calles y la delincuencia”. No solo ella, los propios apóstoles locales de una “casa de poesía” que recomiendan a Yurlady que escriba sobre “el color de su piel y los obstáculos de su barrio” y no sobre su experiencia íntima. En esa lucidez que al mismo tiempo es su condena, Restrepo se rebela y le dice a la chica que siga su camino.

La película es quizá demasiado larga, en algún momento se enreda más de la cuenta, pero casi siempre modélica. El director introduce de manera sutil breves pinceladas de poesía visual (el reflejo de los rayos del sol sobre las hojas, un destello insospechado) para mostrar, cómo, por muy tontorrón que sea ese “poeta” también mantiene una cualidad que casi todos los demás, pagando facturas y corriendo de un lado a otro, hemos perdido, la capacidad de ver que la vida, por parodiable que sea, también es poesía.

Un poeta

Dirección y guion: Simón Mesa Soto.

Intérpretes: Ubeimar Ríos, Rebeca Andrade (Yurlady), Guillermo Cardona, Allison Correa, Margarita Soto y Humberto Restrepo.

Año: 2025.

Estreno: 17 de abril.