La pequeña Amélie

La pequeña Amélie

Cine

'Little Amélie', la candidata al Oscar que confirma el buen momento del cine de animación francés

Tras el reciente estreno de Arco, el país vecino vuelve a demostrar su creatividad con el filme de Maïlys Vallade y Liane-Cho Han, basado en un libro autobiográfico de Amélie Nothomb.

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Tras el reciente estreno de Arco, la magnífica aventura de Ugo Bienvenu sobre un niño de un futuro lejano que roba el traje arcoíris de su hermana para viajar al pasado y se pierde en un planeta al borde del colapso, el cine de animación francés vuelve a demostrar su creatividad en nuestras salas con Little Amélie, de Maïlys Vallade y Liane-Cho Han.

Ambas propuestas son, de largo, las más originales y visualmente sugerentes de las cinco que compiten por los próximos Oscar, aunque la estatuilla está casi asegurada para Las guerreras K-pop, que ha arrasado en todo el mundo desde la plataforma de Netflix.

Little Amélie, que ha recibido el Premio del Público tanto en el prestigioso festival de Annecy –el más importante en el ecosistema de la animación– como en el Festival de San Sebastián, en la modalidad de filme europeo, adapta la novela corta Metafísica de los tubos (Anagrama, 2001), en donde la escritora Amélie Nothomb reflexiona sobre sus tres primeros años de vida, que transcurrieron en Japón, donde su padre era cónsul.

La película concentra las ideas más interesantes e imaginativas de la autora en el prólogo, cuando la niña recién nacida se autoproclama, primero, como un Dios “que no miraba nada ni quería nada”, que “no sentía interés por nada”, y, después, como un tubo que lo único que hacía era “tragar, digerir y expulsar”, que no retenía nada.

Pero, una vez que la niña descubre el deseo, a través del chocolate blanco que la abuela le trae de Bélgica, Little Amélie se convierte en un relato de iniciación a la vida más convencional, que nos puede recordar en su esquema a cualquiera de los numerosos coming of age que se estrenan al año, por temprano que sea el momento que retrata de nuestro ciclo vital.

La película, pese a su apariencia, está especialmente diseñada para que el público adulto regrese a esos momentos olvidados en los que fuimos descubriendo nuestra propia consciencia y empatía, así como el significado de conceptos tan complejos como la muerte o la memoria.

También nos ofrece un acercamiento al despertar sensorial y sensual que proporciona estaciones como la primavera y fenómenos como la lluvia, o el asombro ante algo en apariencia tan doméstico como una aspiradora.

Amélie y Nishio-san, en un momento del filme.

Amélie y Nishio-san, en un momento del filme.

Todo ello con el atractivo añadido de que la película pone en juego el choque entre la mirada europea y la cultura japonesa, donde radica buena parte del encanto de la propuesta. Esto se explicita en la entrañable relación entre Amélie y la criada Nishio-san, que aporta a la niña ideas sobre la pérdida y la memoria e introduce una noción de moralidad al conjunto.

En cualquier caso, Little Amélie es un disfrute para toda la familia, en especial por el fantástico estilo visual. Los directores intentan transmitir la percepción infantil, apostando por formas suaves y no demasiado definidas, así como por tonos pastel –cuyo brillo se va atenuando a medida que la niña es más consciente de la complejidad de la realidad–.

Todo se conjuga en el fantástico y carismático diseño de Amélie, que, con sus enormes ojos verdes, nos invita a descubrir la vida desde su mirada.

Little Amélie

Dirección: Maïlys Vallade, Liane-Cho Han.

Guion: Liane-Cho Han, Eddine Noël, Aude Py, Maïlys Vallade

Año: 2025.

Estreno: 20 de febrero