Temperaturas  de la superficie del mar en mayo de 2022 y mayo de 2023, comparadas con el periodo de referencia 1985-1993. Foto: ESA

Temperaturas de la superficie del mar en mayo de 2022 y mayo de 2023, comparadas con el periodo de referencia 1985-1993. Foto: ESA

Entre dos aguas

El clima, un tema de nuestro tiempo: la historia detrás del fenómeno de El Niño

Se cree que la primera aparición de este proceso meteorológico en su forma actual fue durante la segunda parte del Holoceno, hace entre 6.000 y 7.000 años. Ahora, llega de nuevo a España.

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El clima es, desde hace años, uno de los temas de nuestro tiempo. Escribo estas líneas cuando mayo está a punto de finalizar y las temperaturas ya son en la mayor parte de España, desde luego en Madrid donde vivo, inusualmente altas. No me sorprende, desde hace años estoy convencido de la realidad del cambio climático, como efecto del calentamiento global de la atmósfera debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Creo, además, que se trata de un fenómeno irreversible, que hemos pasado la frontera para evitarlo, incapaces de tomar las medidas sociopolíticas necesarias para impedirlo. No será, por supuesto, el fin de la humanidad, pero sí que habrá que amoldarse a sus consecuencias.

La climatología, la ciencia que estudia el clima y permite hacer predicciones a largo plazo, es una disciplina extraordinariamente compleja, intrínsecamente interdisciplinar, pues necesita de un amplio conjunto de ramas del conocimiento, principalmente geografía, oceanografía y meteorología —que no se debe confundir con climatología, pues su fin primordial es hacer predicciones del tiempo atmosférico a corto plazo—, que a su vez implican áreas de la física, como la hidrodinámica, y de matemáticas, como la del caos —esto es, de la matemática no lineal—, ejemplificada en la famosa frase del meteorólogo estadounidense Edward Lorenz: "El aleteo de una mariposa en Brasil produce un tornado en Texas".

Entre la gran variedad de fenómenos climático-meteorológicos se encuentra El Niño, que surge de un calentamiento anómalo de las aguas superficiales de la zona oriental del Pacífico ecuatorial, lo que produce efectos notables en la circulación atmosférica y en los patrones de temperatura y lluvias, dando origen a sequías en algunos lugares del mundo y severas inundaciones en otros, así como un incremento global de las temperaturas. Una peculiaridad de El Niño es que es cíclico, con una periodicidad que oscila habitualmente entre los tres y los ocho años.

Estrictamente, su nombre técnico es ENSO (del inglés "El Niño Southern Oscillation"; "El Niño Oscilación del Sur"). Según algunos expertos, y aunque la incertidumbre no es pequeña, estamos entrando en una nueva fase de El Niño, que se teme que pueda dar lugar al fenómeno más intenso jamás registrado en la historia moderna.

La Administración Nacional de Estados Unidos prevé que la temperatura delas aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial podría aumentar unos 2,5 grados Celsius por encima del promedio anual, y algunos modelos estiman incrementos aún mayores.

Para comprender lo que esto significa basta tener en cuenta que Los Niños de 1982, 1997 y 2015 se originaron con aumentos de temperatura oceánica de alrededor de 2 grados. De estos tres Niños, el de 1997-1998 batió récords en el aumento de las temperaturas marinas, de hasta 3,9 grados, contribuyendo a que la temperatura media de la superficie de la Tierra alcanzase el valor máximo del siglo XX, por lo que se le denominó "el suceso climático del siglo".

"Estamos entrando en una nueva fase de El Niño, que se teme que pueda dar lugar al fenómeno más intenso jamás registrado"

De hecho, a la hora de reconstruir la historia de la humanidad es necesario tener en cuenta las apariciones de El Niño, aunque a falta de datos seguros del pasado no siempre es posible asociar fenómenos climáticos devastadores, como sequías o lluvias intensas, a su aparición.

Hay, no obstante, indicios paleontológicos de su existencia en tiempos muy lejanos: se cree que la primera aparición de El Niño en su forma actual fue durante la segunda parte del Holoceno, hace entre 6.000 y 7.000 años. En épocas más recientes, ya con la seguridad de una extensa red mundial de recogida de datos meteorológicos a partir de 1870, destaca El Niño de 1877-1878, al que se asocian 20 millones de muertes en el sur de Asia como resultado directo de la sequía —no hubo monzones— que ocasionó una de las peores hambrunas de la historia. Y también tuvieron lugar condiciones muy severas en África y en Australia.

Una pregunta interesante es por qué se llama El Niño. Originariamente, El Niño no significaba lo que ahora. De hecho, de lo que se hablaba era de la Corriente del Niño, referida a una corriente estacional de agua caliente que se manifestaba frente a la costa del noroeste de Perú. Cada año, alrededor de las Navidades y hasta febrero o marzo, esa corriente caliente reemplazaba a la habitual corriente fría superficial, lo que producía que los vientos predominantes, que se dirigían hacia el sur, cambiasen de sentido.

Los pescadores de Paita, una ciudad del Perú a orillas del Pacífico —posee el segundo puerto más importante del país, después del de Callao—, denominaron a esta contra-corriente El Niño porque tendía a aparecer en Navidades, cuando "el niño Jesús" nació. Pero no se sabe cuándo surgió el nombre: en algunos documentos de finales del siglo XIX solamente se dice que se había llamado así durante siglos.

El cronista español Cieza de León escribió en 1553 que el mejor "momento para navegar es durante los meses de enero, febrero y marzo porque en esa época siempre hay brisas frescas de norte, y los trayectos de los barcos son más breves; mientras que durante el resto del año predomina el viento del sur a lo largo de la costa del Perú". Ahora bien, era para describir las corrientes cálidas habituales en Navidad para lo que los pescadores de Paita utilizaban el nombre de El Niño, sin embargo, en la actualidad, ese término se refiere a los episodios extremos en los que la temperatura es mucho mayor que la normal.

Existe también el fenómeno opuesto a El Niño, denominado La Niña. "En este caso —cito de un libro altamente recomendable, pues, insisto, el clima, es un tema de nuestro tiempo y lo será aún más en el futuro: Conocer la Meteorología. Diccionario ilustrado del tiempo y el clima (Alianza Editorial, 2019), de José Miguel Viñas— la presión disminuye en el lado occidental de la franja occidental de la cuenca del Pacífico y aumenta en el lado oriental. Como consecuencia de ello, se intensifican los vientos alisios, lo que provoca el afloramiento de aguas frías profundas y el progresivo enfriamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Las anomalías de temperatura que se alcanzan son menores —y de signo contrario— que las que tienen lugar durante los episodios de El Niño".

Pero es a El Niño cuya llegada se pronostica al que debemos temer.