Image: Atapuerca

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Ciencia

Atapuerca

Las rutas del hombre, objetivo de la nueva campaña

12 junio, 2009 02:00

Imagen de la muestra Tesoros de Atapuerca. Los fósiles originales. Foto: Manu Lozano/ICAL

El lunes, Atapuerca vuelve a abrir sus puertas. Eudald Carbonell, codirector de los yacimientos, adelanta a El Cultural los objetivos científicos y algunos proyectos como el Museo de la Evolución de Burgos que proyecta Navarro Baldeweg.

Llevamos más de treinta años excavando el complejo de yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Durante este período, los miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) hemos conseguido una serie de hitos históricos por lo que se refiere al descubrimiento de fósiles y a su estudio, que han contribuido de forma muy específica a cambiar conceptos, conocimientos e interpretaciones sobre la evolución de los homínidos. Entre las diversas aportaciones alcanzadas por el EIA cabría destacar tres que considero esenciales porque han cambiado algunas perspectivas sobre el origen de las poblaciones en Eurasia y también sobre conductas desconocidas por la ciencia antes de los descubrimientos de Atapuerca a causa de su antigöedad.

En primer lugar, hemos confirmado la existencia ya en Europa de poblaciones humanas hace 1,3 millones de años, con una especie nueva, Homo antecesor, localizada por primera vez en 1997, en el nivel 6 de la Cueva de la Gran Dolina, de unos 850.000 años de antigöedad, y en 2007, en el nivel 9 de la Cueva de la Sima del Elefante, unos 400.000 años más vieja que la primera mencionada. Esta especie, Homo antecessor, que presenta un maxilar con características morfológicas modernas y un frontal arcaico, así como una capacidad craneal de unos 100 centímetros cúbicos, posiblemente haya sido la primera especie de homínido evolucionada en Europa. Esto quiere decir, si nuestra hipótesis es correcta, que se pueden encontrar restos de homínidos aún más viejos, pero no especies más antiguas evolucionadas en nuestro subcontinente. Los restos que se localicen pertenecerán pues a especies africanas o asiáticas.

Canibalismo.
Además de la importancia y repercusión que tiene haber encontrado una nueva especie, los miembros de estas poblaciones humanas son especialmente singulares porque practicaban el canibalismo gastronómico y cultural. Es la primera prueba de este comportamiento en la historia de la humanidad. Nuestra hipótesis es que esta actitud fue consecuencia de competir por el territorio debido a un aumento demográfico y, por consiguiente, los homínidos luchaban para conseguir los recursos, cuando el cambio climático favoreció la ocupación de zonas más frías en las mesetas.

Otro descubrimiento excepcional es el hallazgo de al menos 28 individuos, pertenecientes a la especie Homo heidelbergensis, en la Sima de los Huesos, en el complejo de Cueva Mayor Cueva del Silo, pues se trata de la acumulación de fósiles de homínidos del Pleistoceno medio más importante jamás encontrada en un espacio tan reducido. Este hallazgo ha permitido plantear la hipótesis de la realización de algún ritual funerario hace ya más de 500.000 años. Los restos esqueléticos de homínidos encontrados en este yacimiento no presentan marcas de corte ni un impacto importante de la acción de los carnívoros, lo que significa que fueron depositados por sus congéneres una vez muertos, quienes los lanzarían hasta la profundidad de este pozo natural.

En este yacimiento, además, se ha localizado una sola herramienta de piedra que presumiblemente perteneció a alguno de los miembros de la comunidad y fue arrojada también al fondo de la Sima. Se trata de un hacha de piedra tallada en una cuarcita de color marrón rojo, material poco utilizado por los paleopobladores de la Sierra de Atapuerca en el Pleistoceno. De todo ello podemos deducir que sería un elemento votivo. De ser así, estaríamos hablando del primer elemento de estas características que se conoce en la historia de la evolución, por lo que se refiere a conductas sociales complejas del género Homo.


Reserva de fósiles.
Atapuerca tiene un gran futuro como reserva de fósiles del Pleistoceno y del Holoceno. Actualmente estamos activando una serie de proyectos, tanto en el interior de sistema de cuevas -el complejo kárstico más importante del Duero-, como en el exterior, para poder completar la secuencia cronológica de ocupación humana desde hace 1,8 millones de años hasta la actualidad. En estos momentos, tenemos en excavación yacimientos como el Portalón de Cueva Mayor que posee una secuencia de niveles que van des de la Edad Media hasta los 30.000 años. En un futuro, si continúan los sondeos, podríamos alcanzar el Pleistoceno medio, dado que el relleno en forma de cono que se ha depositado puede tener decenas de metros de profundidad. De esta manera, podríamos conectar los yacimientos del complejo de Cueva Mayor Cueva del Silo con el complejo de la Trinchera del Ferrocarril, donde no se han documentado registros no más antiguos de 150.000 años. Lo mismo ocurre en la Cueva del Mirador, donde hemos localizado niveles holocenos de hasta 7.000 años de antigöedad y del final del Pleistoceno, de unos 12.000. Con ello quiero decir que en Atapuerca deberíamos completar la evolución humana en el Pleistoceno superior. Este será un objetivo que discutiremos con el equipo con el fin de actuar cuando logísticamente nos sea posible. Otro fin es completar la secuencia de registros arqueopaleontológicos por abajo. Hasta el momento solamente hemos encontrado sedimentos fértiles de 1,3 millones de años, pero sabemos que existen otras cavidades y rellenos que pueden albergar materiales de hasta 1,8 millones de años; la búsqueda de estos rellenos o yacimientos debería ser algo estratégico. Si consiguiéramos localizar registro arqueo-paleontológico perteneciente a los inicios del Pleistoceno inferior, tendríamos en Atapuerca toda la secuencia de la evolución de la humanidad europea. Después de treinta años, cuando realizamos nuevos descubrimientos aún surgen nuevas preguntas.

El paso a Europa.
Una importante que deberíamos intentar responder es por dónde llegaron los primeros homínidos a Europa; su ruta. Ya sabemos que estaban en el Cáucaso, en las puertas de nuestro subcontinente, hace 1,8 millones de años. Sería esencial ahora conocer cuánto tiempo tardaron en llegar hasta aquí. Otra posibilidad menos plausible es su paso por el Estrecho de Gibraltar, pero también Atapuerca, por la situación estratégica que tiene, puede aportar información valiosa. Otros problemas que se plantean, y no están resueltos, son si Homo antecessor, que se desarrolla en Europa a partir de 1,3 millones de años, es el antecesor común de Homo Neanderthalensis en Europa y Homo Sapiens en áfrica, o si sólo se trata de una especie que desaparece hace unos 600.000 años.

Aparición de hachas.
En el aspecto tecnológico saber cuando llegan las hachas de mano al continente europeo es otra prioridad. Sabemos que los hacedores de estos instrumentos son africanos y que empiezan a construirlas hace 1,6 millones de años en el yacimiento de Konso-Gardula en Etiopía, y que 600.000 años más tarde ya se encuentra en Asia. Hasta el momento, en Europa no se han localizado yacimientos anteriores a los 600.000 años con este registro, pero es posible que haya llegado antes; deberíamos contrastar si esto ha sido así.

La única especie que no hemos exhumado en Atapuerca es el Homo neanderthalensis. Su búsqueda puede constituir un motivo importante de prospección y excavación en sedimentos del Pleistoceno Medio Final o del Pleistoceno Superior. Finalmente, la cuestión fundamental que puede ayudarnos en Atapuerca a la constitución de estos fines es la coordinación y estrategia del equipo que dirigimos. La inauguración el año próximo del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, los Centros de Interpretación de Ibeas y Atapuerca, así como el buen funcionamiento de los Institutos, son la clave, pero sin la ayuda e inversión de las administraciones (Junta de Castilla y León, Ministerio de Educación y Ciencia), así como de la propia Fundación Atapuerca, esto será imposible.