Natalia Huarte en una escena de 'Leonora'

Natalia Huarte en una escena de 'Leonora' Susana Martín

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Natalia Huarte sola en el ring de La Abadía en 'Leonora'

La actriz se convierte en la pintora surrealista Leonora Carrington en la obra de Alberto Conejero.

El espectáculo gustó a un público que ovacionó largo y entregado a la artista.

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Leonora concitó anoche en el Teatro de la Abadía un público ávido de ver a la actriz Natalia Huarte transmudada en la artista surrealista Leonora Carrington. El teatro abre temporada haciendo justicia a un monólogo ya estrenado, que gozó de la acogida del público y los profesionales en la anterior temporada. La dirección y el texto es de Alberto Conejero.

A finales de los ochenta la editorial Siruela publicó Memorias de abajo, de Leonora Carrington. Recuerdo bien el impacto que tuvo en mí aquel libro, prologado por Fernando Savater, que dio a conocer la infausta historia de la artista surrealista durante su paso por nuestro país huyendo de la Francia ocupada durante la II Guerra Mundial y también de un padre represivo que quería encerrarla en un sanatorio.

Cuando aquellas memorias se publicaron en España Leonora todavía vivía, en México, tenía ya hijos adultos y seguía pintando, concentrada más en hacer esculturas. Traté de entrevistarla para la revista en la que yo trabajaba entonces, fue en vano y siempre me quedó la frustración. Pero a partir de entonces desplegué mis antenas para captar cualquier movimiento en torno a Leonora y hubo muchos, por ejemplo, en Nueva York y Ciudad de México, donde se le brindaron varias exposiciones que reconocían su talento ya en su madurez.

No ocurrió lo mismo en nuestro país, donde era bastante desconocida hasta que el periodista Javier Martín-Domínguez, que fue corresponsal de RTVE en Nueva York, estrenó un año después de su muerte, en 2011, la película Si fuera una flor… Leonora Carrington y el juego surrealista. Es un valioso documental que recoge el testimonio directo de la artista desde su casa en la colonia Roma y de muchos amigos y familiares, y en el que se aprecia su lucidez y su carácter recio y rebelde como el acento del español que esgrime.

Este documental contribuyó a difundir la obra y la vida rocambolesca en torno a los surrealistas franceses de la artista y en 2023 la Fundación Mapfre le dedicó la primera exposición que se le hizo en nuestro país, Revelación. Pudimos contemplar sus pinturas, descubrir su rica y fastuosa imaginación, su fantástico universo. En 2025 se estrenó la película Leonora, mediocre biopic basado en el libro que su amiga, la escritora Elena Poniatowska, publicó sobre ella.

Algunas de las historias que cuenta la artista en el documental de Martín-Domínguez han sido recreadas por Alberto Conejero en su texto teatral. El escenario permite una composición del personaje más lírico y expresivo, aunque este texto no se pierde en matices psicológicos ni acusa una poesía desmedida, cosa rara tratándose de Conejero, sino que se ajusta con algunas pinceladas poéticas a la peripecia novelesca de la vida de Leonora.

Natalia Huarte no defrauda, es una actriz de temperamento y de recursos, con entrega y oficio, compone un retrato rebelde y vitalista de la artista, el de una mujer sorteando terribles obstáculos en su existencia juvenil -especialmente dura su experiencia en Madrid y su internamiento en un manicomio de Santander-. Una mujer que ha vivido tantos naufragios que ya es dueña del mar, nos viene a decir casi al final.

Natalia Huarte en una escena de 'Leonora'

Natalia Huarte en una escena de 'Leonora' Susana Martín

Sola en escena, sin casi ningún elemento al que asirse, Natalia se entrega con su voz timbrada y acompasada de una dignidad corporal que dibuja movimientos y gestos. Le apoyan las luces de Leticia L. Karamazana y las músicas de Luis Miguel Cobo.

Conejero la lanza a un escenario delineados sus límites externos en el suelo para que imaginemos que es un lienzo, en metáfora relacionada con su oficio de pintora; Huarte entra en él como un boxeador en el ring e inicia una pelea con el vacío de la escena recreando la que Leonora mantuvo en los más amargos episodios de su vida.

La pieza está bien medida, una hora, se ciñe al periodo de Leonora en Europa, etapa de juventud, antes de embarcar rumbo a Nueva York. Me sobran algunos pies, gracietas que introduce la actriz para congraciarse con el público, me falta un pelín de hondura lírica en la puesta en escena. Observaciones menores, el espectáculo gustó a un público que ovacionó largo y entregado a la artista.

Leonora

Hasta el 13 de septiembre en el Teatro de la Abadia

Texto y dirección: Alberto Conejero
Reparto: Natalia Huarte
Producción: Teatro del Acantilado y Producciones Come y Calla