Las protagonistas de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly'

Las protagonistas de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly'

Homo Ludens

'Fatal Frame II: Crimson Butterfly', fantasmagorías en el Japón rural en un 'remake' descorazonador

Koei Tecmo publica una nueva versión del clásico de 2003 donde utilizamos una cámara de fotos para lidiar con espectros de aviesas intenciones.

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De un tiempo a esta parte, la industria del videojuego se ha volcado en una tarea de preservación y restauración de su fondo de armario a través de una auténtica legión de remakes y remasterizaciones.

El propio término remake está bastante denostado en el imaginario colectivo por las connotaciones inherentes que aluden a una crisis de creatividad. Se pone una y otra vez el ejemplo de los estudios de Hollywood que recurren a ellos para paliar una supuesta falta de ideas. Aunque este argumento puede tener sentido cuando hablamos de cine, no creo que se pueda aplicar de la misma manera a los videojuegos, precisamente por la importancia que aquí tiene el soporte tecnológico.

En 23 años de progresos, como es el caso que nos ocupa ahora, la diferencia es abismal. No solo hablamos del apartado audiovisual, sino de muchos otros aspectos que pueden haber envejecido tan mal que sea casi imposible volver a la obra original. En ese sentido, ¿podemos englobar a esta nueva versión de Fatal Frame II dentro del conjunto de los remakes pertinentes o por el contrario se queda en una cínica estratagema comercial?

Mio y Mayu son dos gemelas adolescentes que se pierden cuando van a visitar un bosque de su infancia antes de que la construcción de un nuevo pantano lo vuelva inaccesible. Sus pasos les acaban llevando a una aldea ignota cuyo lugar no aparece marcado en ningún mapa y rápidamente se dan cuenta de que está asolado por toda suerte de espíritus malignos y vengativos.

Mio encuentra un dispositivo extraño, la Cámara Obscura, con la que puede hacer fotos y repeler los embates de los fantasmas, pero Mayu es poseída y acaban separándose. Mientras Mio trata de seguir los pasos de su hermana, encuentra el diario de un folclorista que en el pasado visitó la aldea para estudiar el desarrollo de un ritual tabú: la Mariposa Carmesí. Supuestamente, la aldea está construida sobre las Puertas del Infierno, y para evitar la calamidad, sus habitantes están dispuestos a recurrir al sacrificio de dos doncellas idénticas.

A diferencia de la gran mayoría de remakes que he analizado en los últimos años, en este caso no tengo la referencia del título original para comparar. Fatal Frame siempre ha sido una de mis lagunas a pesar de su buena reputación. Por esa razón, estaba bastante interesado en ponerle remedio y me había apuntado el título desde su anuncio hace unos pocos meses.

Parte del cometido de un buen remake es sin duda presentar el título a una audiencia nueva, jugadores como yo en este caso que siempre han oído hablar bien de él pero que nunca han tenido la oportunidad de probarlo en primera persona. Quizá por eso mi decepción haya sido tan notable. Team Ninja hace mucho tiempo que dejó de caracterizarse por su ambición tecnológica, optando por retozar más bien en la retaguardia para priorizar desarrollos ágiles, pero lo que han perpetrado aquí es un estropicio lamentable, sobre todo en la versión de consolas.

No suelo detenerme mucho en mis escritos en el apartado técnico de los juegos, en parte porque hace mucho tiempo que cruzamos un umbral de calidad mínima que lo hace superfluo. Hace un par de décadas, las cosas eran muy diferentes, y por eso los remakes tienen tanto sentido. Libres de constricciones tecnológicas, los juegos pueden respirar y cumplir con las ambiciones del diseño original. Por eso es tan descorazonador ver lo que han hecho aquí.

En PlayStation 5, que es la versión que he podido probar, el juego va a 30 frames por segundo y con un efecto de grano cinematográfico que ensucia la imagen una barbaridad. En PC, al parecer, se puede desactivar y el estudio ya ha anunciado que van a sacar un parche para consolas. Pero el daño ya está hecho.

Una escena de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly remake'

Una escena de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly remake'

Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake no es un juego gráficamente exigente. La oscuridad es constante y los escenarios extremadamente reducidos, la mayoría pasillos estrechos y habitaciones cerradas. No tiene ningún sentido que el motor gráfico que levanta los mundos abiertos de Nioh 3 a 60 frames se atragante de esta manera.

Es de una desidia injustificable que va en contra del propósito mismo del remake. Si a esto le sumamos unos controles arcaicos y una letanía de frustraciones cotidianas nos encontramos ante un juego que nos retrotrae a otra época, cuando estábamos acostumbrados a batallar contra el propio formato para vislumbrar las virtudes del contenido.

No puedo describir mis primeras horas con el juego de otra forma que no sea miserables. Para el remake, Team Ninja ha optado por atiborrar de mecánicas y opciones el uso de la Cámara Obscura y ponerlas todas al principio, con textos tan largos como confusos.

Existen múltiples tipos de película (cada una con letalidad y tiempo de carga diferentes) que funcionan como si fueran munición y luego cuatro filtros diferentes que abren un abanico de habilidades. También hay que tener en cuenta puntos de foco, zoom y todo un sistema de mejoras para ampliar capacidades. Es mucho más complicado de lo que un juego de estas dimensiones necesita, pero arrojarlo todo al jugador a las primeras de cambio es completamente injustificable. Sobre todo cuando los fantasmas en sí suponen un engorro punitivo.

Simple y llanamente, tienen demasiada vida, por mucho que estén muertos. Los combates se alargan demasiado y rompen cualquier atisbo de ritmo, obligando al jugador a hacer más de 30 fotos para lidiar con los espectros más iracundos (que además tienen la habilidad de regenerar vida). La clave está en esperar hasta el último momento para capturar la instantánea y así hacer el mayor daño posible, pero el riesgo es demasiado grande para la poca recompensa que a veces otorga.

Bajar la dificultad lo hace un poco más tolerable, pero no soluciona realmente el problema. Lo que deberían ser unos encuentros terroríficos y repletos de adrenalina se reducen a unos lances pantanosos y anodinos que detraen de la experiencia de manera calamitosa.

Un momento de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake'

Un momento de 'Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake'

Pese a todo, debajo de toda esta inmundicia, hay un juego notable solicitando una oportunidad. Los niveles son muy claustrofóbicos, la oscuridad perpetua y el increíble diseño de sonido conspiran para recrear una atmósfera terrorífica, la imaginería ritualística es tan malsana como espeluznante y la narrativa que vamos componiendo con los documentos, las cinemáticas y los breves diálogos de los espectros es muy intrigante.

Hay un misterio cautivador y apremiante en el centro de todo que clama por ser resuelto. Presenciar cómo las dos hermanas se disponen a repetir la historia, acosadas por fuerzas infernales, el fanatismo y las tradiciones más crueles, es tan trágico como perturbador.

Es una pena que para acceder a él tengamos que lidiar con un envoltorio tan deficiente. Como remake, Fatal Frame II es una tremenda decepción que revela una codicia lamentable. Es posible que con parches se solucionen los problemas más acuciantes, sobre todo en consolas, donde reside la mayor parte de su audiencia potencial, pero como está ahora no tiene un pase. Qué manera de malograr un proyecto con tanto potencial.

Fatal Frame II: Crimson Butterfly remake

Estudio: Team Ninja
Editora: Koei Tecmo
Director creativo: Makoto Shibata
País: Japón
Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2