Estantería colchón, 2013
Hisae Ikenaga (México, 1977) acarrea enseres de una casa común, reconocible. En ella está cifrado uno de los fenómenos esenciales descubiertos por Marx y explicado en El Capital: el "fetichismo de la mercancía", o sea, esa circunstancia de tipo social y psicológico propia de sociedades que, como la capitalista, producen mercancías y por la cual éstas parecen independientes de sus creadores, cosa fantasmagórica como surgida de la nada.
Su labor, magnética y conceptual, se apoya en las tensiones más que evidentes que conviven en los objetos industriales corrientes producidos y vendidos en serie. Por una parte, la mexicana los trata como materia plástica con que modelar sus "esculturas". Muebles, libros, pelotas, trozos de cosas más o menos útiles, son desmadejados y
re-ensamblados con formas nuevas y (lo que resulta más importante) con función nueva. Además, desnuda mediante diferentes estrategias las dudosas relaciones entre función y forma. Por último, apresa algo así como el aliento del origen natural de cuanto usamos.
En esta individual, tan concisa como sorprendente, Ikenaga abre su discurso a nuevos caminos.
En Multifunción encontramos objetos que fueron muebles de una casa con un uso y se han convertido absurdamente en otros con dos o más. Puertas que son mesas, sillas que son ventanas... En la imponente instalación
Montaña de árboles, desechos de madera de plantas de compactación de laminados son devueltos a una acumulación en una de las salas de la galería en cuya construcción reverberan ecos de un bosque esencializado y abstraído, licuado, en una brutal metáfora de la destrucción. Obras a las que se les escapa una risita mientras, por ejemplo, nos pillamos los dedos en una puerta mal pensada.