Image: Nueva York desafía a Trump

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Arte internacional

Nueva York desafía a Trump

Lo mejor de 2018: Arte internacional

28 diciembre, 2018 01:00

David Wojnarowicz: History Keeps Me Awake at Night, en el Whitney Museum

Especial: Lo mejor del año

Si por lo general existe un irrebatible consenso en torno al poderío institucional de Nueva York, la oferta de este año habrá disipado cualquier duda. Y si habitualmente compite con Londres por el liderazgo global, este año la capital británica poco ha podido hacer ante las demoledoras propuestas de los museos de Manhattan. MoMA, Whitney y New Museum han unido fuerzas para hacer frente al inquietante presente político de su país y no se han arredrado en programar exposiciones de artistas con una inconfundible voz crítica que ponen de relieve las fallas de un gobierno que no comprende su tiempo.

Tal vez haya sido la dedicada a David Wojnarowicz en el Whitney la que ha acaparado mayores elogios, veinticinco años después de su muerte, una de las decenas de miles de muertes derivadas del SIDA hasta la fecha en Estados Unidos. Poco antes, también en el Whitney, Zoe Leonard, que había frecuentado asiduamente a Wojnarowicz en las calles de Nueva York en diferentes momentos de la década de los ochenta y junto a quien jugó un papel importante en la consolidación del movimiento ACT UP, tuvo también una aclamada retrospectiva. A Leonard la conocemos en España, no así a Wojnarowicz, aunque esa deuda será saldada por el Reina Sofía el año que viene.

Vista de la exposición de Sarah Lucas Au Naturel en el New Museum de Nueva York

Variado e intenso también ha sido el programa del MoMA, con una extraordinaria exposición de Adrian Piper, otra dedicada a la arquitectura en la ex-Yugoslavia o una fabulosa muestra del Judson Dance Theatre, aquel momento estelar de principios de los sesenta en el que los talleres organizados en una iglesia abrieron en la danza contemporánea nuevas perspectivas a partir de la asunción de espontáneos gestos cotidianos. Sarah Lucas y Thomas Bayrle en el New Museum y R.H. Quaytman en el Guggenheim completan la parrilla de un año que deja el listón muy alto.

La línea de grandes exposiciones de mujeres críticas ha caracterizado este año que ahora termina

En Latinoamérica debemos destacar el programa del MASP, en São Paulo, el célebre museo diseñado por Lina Bo Bardi que dirige ahora Adriano Pedrosa. En él se han visto exposiciones de fuste como la estupenda colectiva Afro-Atlantic Histories, o las individuales dedicadas a Melvin Edwards y Rubem Valentim. Era año de Bienal en la capital paulista, pero la diseñada por Gabriel Pérez Barreiro no estuvo a la altura que el momento político brasileño exigía, con Bolsonaro a la vuelta de la esquina. 2018 asistió a la aparición de otra bienal, esta vez en la región báltica. Comisariada por Katerina Gregos en Riga, Letonia, estaba muy bien armada, en un contexto de gran valor histórico. Tiene potencial esta bienal.

También en Europa, dos estadounidenses han protagonizado los momentos más relevantes, Bruce Nauman y Cady Noland, con exposiciones soberbias en Schaulager, Basilea, y MMK Frankfurt. Lo de Nauman venía gestándose hace nada menos que siete años en colaboración con el MoMA, donde todavía puede verse en la sexta planta de la calle 52 y todo el PS1 tras su triunfal première europea. La de Cady Noland, que desde hace casi dos décadas no se prodiga ni en galerías ni en museos, es también un verdadero acontecimiento. No me consta que vaya a viajar más tarde a Estados Unidos pero, si lo hace, estará sin duda en la línea de grandes exposiciones de mujeres críticas que ha caracterizado este año que ahora termina.

@Javier_Hontoria