Image: El arte africano conquista el Benelux

Image: El arte africano conquista el Benelux

Arte internacional

El arte africano conquista el Benelux

28 julio, 2015 02:00

Una de las obras que Pascale Marthine Tayou presenta en BOZAR, Bruselas

Tras nuestro paso por el Reino Unido, saltaremos de nuevo a Europa continental para recalar en los Países Bajos, que será nuestra primera parada en nuestro viaje por el Benelux. Desde Ámsterdam con William Kentridge en tren a La Haya con Gareth Moore, desde Zelanda con Cally Spooner viajando hasta Bélgica y Gante con parada en Brujas en la Trienal de Arte y Arquitectura.

Tras nuestro paso por el Reino Unido, saltaremos de nuevo a Europa continental para recalar en los Países Bajos, que será nuestra primera parada en nuestro viaje por el Benelux. En Ámsterdam sigue pujante el Stedelijk Museum, que cambió de directora este año (asumió su cargo Beatrix Ruf, que venía de la Kunsthalle de Zurich) y en cuyas salas, además de la muestra de Matisse, que ya pasó por la Tate Modern, puede verse durante todo el verano una exposición sobre el Grupo Zero. Titulada Let us explore the stars, la muestra da fe de la ambición del grupo de artistas que durante el corto periodo de unos 8 años, entre mediados de los cincuenta y mediados de los sesenta, trataron de ahuyentar la oscuridad de posguerra lanzándose a un proyecto de energía y vitalidad insólitas. Por ahí pasaron todos los grandes artistas del momento: Fontana, Manzoni, Haacke... Además, la muestra hace honor al enorme papel jugado por el Stedelijk en la difusión del movimiento, pues en él se realizaron dos muestras importantes dedicadas al grupo en 1962 y 1965.

Subimos hacia el norte de la ciudad donde, en torno a la estación central pueden verse dos muestras interesantes. En EYE, el museo del cine, se han abierto de nuevo las puertas al arte contemporáneo y dedican hasta finales de agosto una gran exposición a William Kentridge, el artista surafricano autor de una obra conocida por su perfil crítico ante la historia reciente de su país. More sweetly plays the dance es la última obra del artista y en torno a la que gira toda la exposición, que está compuesta por obras sobre papel, reveladoras de su complejo proceso de trabajo. También pueden verse otras obras que guardan una estrecha relación con trabajos en el ámbito de la ópera, género al que Kentridge acude con frecuencia.

De Appel presenta el trabajo del estadounidense Michael E. Smith, un artista que se mueve en el campo de la escultura y cuyo interés reside en las transformaciones a las que puede someterse el acervo cotidiano. Hay algo de extrañamiento y de tensión psicológica en sus esculturas, extraordinarias algunas de ellas, como las que ocupan las dos salas grandes de la institución.

Regresamos a Amsterdam Centraal para tomar un tren que nos lleve La Haya donde podemos ver en Stroom un proyecto muy interesante de Gareth Moore, el artista canadiense que diera que hablar por su trabajo en el Karlsaue Park de Kassel, en la Documente de Carolyn Christov-Bakargiev. Moore ha realizado un proyecto escultórico en el que describe el curso de un día a través de 6 grandes instalaciones (o tal vez mejor llamarlas partituras), que narran diferentes momentos, desde el amanecer hasta el anochecer. Continúa así el artista con su investigación sobre las propiedades narrativas y formales del sonido, campo en el que lleva trabajando desde los inicios de su carrera.

More Sweetly play the Dance, 2015, de William Kentridge, una de las piezas principales en la exposición que le dedica EYE en Ámsterdam

Si nos trasladamos un poco hacia el interior, la ciudad de Rotterdam nos recibe con una interesante muestra en Witte de With titulada Art in the age of... Planetary Computation. Enmarcada en el ciclo Art in the age... La muestra, en la que participan artistas de la talla de Rossella Biscotti, Nina Canell o Trevor Paglen, nos habla del modo en que las tecnologías han usurpado nuestra cotidianeidad y la forma en que los procesos del arte contemporáneo reflejan (si es que no emulan) con nitidez el efecto que producen en nuestras vidas. Además, el centro que dirige Defne Ayas, presenta también el proyecto No Humans Involved, del colectivo africano HOWDOYOUSAYYAMINAFRICAN?, un grupo integrado por 45 artistas que lleva más de veinte años trabajando juntos. En Rotterdam, parte del colectivo ha estado trabajando en torno al modo en que la humanidad acoge en su seno conductas de lo menos humanas.

Aleksandra Domanovic es protagonista en el Museum Boijmans van Beuningen. La artista serbia ha sido invitada para realizar un proyecto de intervención en el marco del ciclo Sensorh Spaces, al que el museo dedica uno de sus espacios, Domanovic es autora de una obra que bien podría formar parte de la citada Art in the Age of... Planetary Computation. Muy vinculada a las evoluciones de internet, Domanovic usa tecnologías 3D para explorar la relación del ser humano con su entorno a través de la saturación de imágenes a la que nos aboca la tecnología. Su exposición consiste en reproducciones en 3D que han sido transformadas en renders bidimiensionales. Juega así la artista con dislocaciones espaciales en las que las leyes de la perspectiva son sistemáticamente ignoradas.

En el extremo meridional holandés, en la provincia de Zelanda, De Vleeshal presenta dos exposiciones conceptualmente ligadas. En el antiguo mercado de la plaza principal de la ciudad puede verse una individual de Cally Spooner, quien, en su primer proyecto en Holanda, dirige su atención al asunto de la violencia. Spooner, una de las jóvenes performers más aclamadas del momento, realizará un proyecto en tres gestos, que es el modo en que la artista denomina cada acción. Paralela a estas acciones, el otro espacio de De Vleeshal propone una muestra colectiva titulada Violent Incident, cuyo título está tomado de una obra de Bruce Nauman perteneciente a la colección del M HKA de Amberes, institución con la que De Vleeshal mantiene un convenio para intercambiar sus colecciones.

Una de las obras de Aleksandra Domanovic en el Boijmans van Beuningen

En Eindhoven, en el extremo meridional oriental, el Van Abbemuseum presenta una gran exposición titulada A Republic of Art compuesta por fondos de los FRAC (fondos regionales de arte contemporáneo) franceses. No es una exposición de colección cualquiera. Mediante este proyecto, el Van Abbemuseum, dueño de una de las colecciones institucionales más importantes de Europa, rinde homenaje al que probablemente es el sistema nacional de patrimonio público en materia de arte contemporáneo más convincente de nuestro continente.

En la Fundación De Pont, una singular muestra relaciona tejidos de los Amish procedentes de una colección privada alemana con obra de artista James Turrell. El denominador común en ambas prácticas es la geometría monocroma.

Desde aquí daremos el salto a Bélgica, y nuestra primera ciudad será Amberes, donde son varias las instituciones a visitar. La primera será el M HKA, donde una importante exposición titulada The Welfare State, una muestra que trata de relacionar el concepto de "bienestar" con el arte, o, mejor, trata de darle una visibilidad al "bienestar" sin olvidar el modo en que este concepto ha sido manipulado y pervertido en las sociedades contemporáneas, situándose hoy en un lugar lejano con respecto a su acepción clásica inicial.

M HKA también muestra una exposición dedicada a las performances de Jan Fabre, uno de los gigantes de la cultura contemporánea belga. Mediante este proyecto se nos quiere advertir que el aspecto performativo tiene una importancia capital en el conjunto de la obra del artista.

Róza El-Hassan participa con sus conocidas cabañas en la exposición The Welfare State en el M HKA de Amberes

Un lugar que uno no debe perderse si está en Amberes es el Middelheim Museum, situado al sur de la ciudad. Con su pabellón modernista y su parque de esculturas, es una de las instituciones emblemáticas de Bélgica aunque quizá no tenga la fama del SMAK o el M HKA. La protagonista del verano es Andrea Zittel, quien ha realizado una gran instalación para el parque además de reunir un buen conjunto de trabajos en el pabellón. La artista estadounidense, una de las grandes figuras internacionales en los años noventa y dos mil, trabaja en la intersección entre arte y arquitectura, y ha configurado un universo de fuerte calado metafórico en el que las fuerzas horizontales y las verticales entran en tensión con sus respectivas particularidades. Si la horizontal es la energía subjetiva, ligada ineludiblemente al comportamiento, la vertical es la objetiva, ligada al lenguaje, a la norma.

En Gante, en su célebre SMAK es imprescindible la muestra retrospectiva dedicada a Lili Doujourie, una de las grandes artistas del país. Es una exposición de gran intensidad emocional y formal, con sus conocidos pliegues en la extraordinaria sala central. En algún lugar entre la pintura y la escultura, la obra de Doujourie también vivió la influencia del cine, lenguaje al que se acercó con decisión en los años setenta y que ha determinado buena parte de su producción actual.

El museo también muestra el trabajo de Jef Geys, otro artista belga veterano que pasa por ser una de las referencias críticas del contexto belga, y una presentación de uno de los murales de Sol LeWitt que pertenecen a la colección. La de la institución de Gante es otra de las colecciones más poderosas de Europa, iniciada por Jan Hoet a finales de los años setenta.

Una interesante exposición en torno a la percepción occidental sobre África puede verse en el MuZee de Ostende. Como habrán visto, el arte en África es protagonista en varias instituciones europeas como la Fundación Cartier de París o el Witte de With de Rotterdam. Pero tal vez esta de Ostende tenga un valor especial por tratarse de una ciudad con el puerto marítimo más importante de una de las potencias con un pasado colonial más estridentes. La muestra, titulada European Ghosts, consiste en 45 obras tomadas del Museo de África Central de Teuveren y en torno a ellas se concentran obras de artistas contemporáneos como Otobong Nkanga o Sven Augustijnen. Muchas de las piezas giran en torno a escritos de autores como Frantz Fanon, que también juega un papel importante en la muestra del Witte de With.

En Brujas tiene lugar este verano la Trienal de Arte y Arquitectura, que en esta edición se pregunta una cuestión de indudable interés a la luz del desarrollo último de las políticas del ocio y del turismo: ¿Qué pasaría si los cinco millones de personas que cada año visitan esta pequeña ciudad histórica decidieran quedarse? Y, en consecuencia, ¿Podría una ciudad de estas características "comportarse" como una metrópolis? El proyecto tiene lugar en espacios institucionales y también en emplazamientos al aire libre.

Nathan Coley participa con este trabajo de luz en la Trienal de Arte y Arquitectura de Brujas

Ya en la capital, Bruselas, el BOZAR, el Museo de Bellas Artes de la ciudad, nos devuelve otra vez a África pues ofrece una muestra individual del artista camerunés Pascale Marthine Tayou, uno de los creadores africanos más relevantes del momento. Marthine Tayou es conocido por sus grandes instalaciones con tejidos, materiales orgánicos y mobiliario diverso, con los que busca indicios de una posible identidad en el marco de la globalización contemporánea.

Muy ligada a los asuntos que vienen tratando las instituciones anteriormente citadas, la exposición Atopolis, en WIELS, se acerca al asunto de la diáspora, los movimientos demográficos y la circulación de personas (y las trabas que encuentran) en el mundo de hoy. El título parte de los escritos de Edouard Glissant y está realizada en el marco de la capitalidad cultural de Mons. Entre los artistas que integran la muestra están algunos de los más destacados del momento, como Abraham Cruzvillegas, Francis Alÿs o Saâdane Afif.

Finalizamos aquí nuestro recorrido por las instituciones de Bélgica y pasamos a Luxemburgo, donde el MUDAM nos recibe con una exposición titulada Eppur su muove que tiende puentes, de nuevo, entre el arte y la ciencia y la tecnología. La exposición tiene una ambición colosal. Está hecha en colaboración con el Musée de Arts et Métiers y ocupa todos los espacios del museo con obras, objetos y artefactos pertenecientes a diferentes épocas, desde el siglo XVIII hasta la actualidad. El proyecto se divide en tres asuntos y cada uno de ellos se expande en un nivel del edificio: "Midiendo el tiempo", "La materia revelada" e "Invenciones aplicadas". Entre los artistas destaca, de nuevo, Trevor Paglen, que algo tendrá que decir a este respecto pues es un habitual en exploraciones de este tipo, Conrad Shawcross o Olafur Eliasson.

@Javier_Hontoria