Tiziano: 'Ofrenda a Venus' fotografiado por Hauser y Menet (act. 1890-1996) Tarjeta postal. Fototipia. Firmada. 1901 Adquirida en 2009. Foto: Museo del Prado

Tiziano: 'Ofrenda a Venus' fotografiado por Hauser y Menet (act. 1890-1996) Tarjeta postal. Fototipia. Firmada. 1901 Adquirida en 2009. Foto: Museo del Prado

Arte

Las fotografías del Museo del Prado más desconocido salen a la luz por primera vez en una exposición

La muestra, de pequeño formato, se integra en el programa Almacén Abierto dedicado a las colecciones del XIX de obras que pocas veces salen del depósito de la pinacoteca.

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Hoy se inaugura El Prado multiplicado. La fotografía como memoria compartida, una exposición que reúne 44 curiosas piezas fotográficas y, sobre todo, reivindica algo que suele pasar inadvertido: que el museo no solo conserva pinturas, también conserva las maneras en que esas pinturas han sido vistas, copiadas, circuladas y recordadas.

Esta es la primera muestra monográfica dedicada a la fotografía y realizada con fondos propios. La muestra pone en valor una colección de más de 10.000 fotografías de gran relevancia patrimonial.

En la muestra, que se encuentra en la Sala 60, ha sido comisariada por Beatriz Sánchez Torija del departamento de la Colección de Dibujos, Estampas y Fotografías, está compuesta por Cartes de visite, tarjetas estereoscópicas, copias a la albúmina, al carbón, a la gelatina, fotomecánicas y postales.

Formatos estandarizados que, en la segunda mitad del XIX y las primeras décadas del XX, construyeron un Prado transportable, doméstico, coleccionable. Imágenes que se convierten en recuerdo y en herramienta para el visitante, para el estudioso, para el connaisseur y para el comercio cultural.

El proceso de fotografiado de las obras del museo comenzó de manera sistemática en la década de 1860. Las limitaciones técnicas de los primeros procedimientos obligaban, en muchos casos, a trasladar las piezas al exterior para aprovechar la luz natural.

Vista de la sala de la reina Isabel junto a una vista actual. Foto: Museo Nacional del Prado.

Vista de la sala de la reina Isabel junto a una vista actual. Foto: Museo Nacional del Prado.

Una vez obtenidos los negativos, los fotógrafos producían positivos en distintos formatos estandarizados que podían ser comercializados, lo que favoreció una amplia circulación de imágenes del Prado tanto entre el público general como entre especialistas y coleccionistas.

Como la importancia de las tarjetas postales, que servían para divulgar las piezas del museo y a la vez, como intercambio de letras entre familiares o enamorados. A comienzos del siglo XX, la generalización de la tarjeta postal supuso un nuevo impulso a la difusión de las colecciones.

Vista de la sala de Murillo José Lacoste (1872-¿?), fotógrafo, y Juana Roig (1877-1941), editora Papel a la gelatina. Firmada. 1902-9. Foto: Archivo del Museo del Prado.

Vista de la sala de Murillo José Lacoste (1872-¿?), fotógrafo, y Juana Roig (1877-1941), editora Papel a la gelatina. Firmada. 1902-9. Foto: Archivo del Museo del Prado.

Gracias a técnicas de impresión como la fototipia, estas imágenes se popularizaron y permitieron que el Prado alcanzase una dimensión verdaderamente internacional, consolidando la fotografía como un puente entre el museo y la sociedad.

También podemos utilizar las fotografías con un objetivo detectivesco que nos ayudan a entender cómo ha sido la museografía del pasado, cómo las paredes estaban abigarradas de obras, de qué manera estaban redactadas las cartelas o el escaso número de visitantes que merodeaba por las salas y que sorprende si lo comparamos con cómo se ven las salas hoy en día.

Encontramos reproducciones de obras del museo realizadas por el fotógrafo-editor Juan Laurent y José Lacoste (junto a Juana Roig), además de Jane Clifford, Braun, Clément & Cie., Hauser y Menet, entre otros.