Ester Partegàs. Foto: Roberto Ruiz

Ester Partegàs. Foto: Roberto Ruiz

Arte

Ester Partegàs, artista: “Trabajo con papel y cartón. Mi escultura habla de lo efímero”

inaugura ahora una gran exposición en dos sedes: ya está abierta en Es Baluard de Palma de Mallorca y el 14 de febrero en el Ca2M.

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Entre el ajuar y el escombro, la basura y el monumento, la obra de Partegàs vuelve con fuerza a la escena española después de temporadas de intermitencia. Entre Es Baluard y CA2M tiende toda la colada, resume nada menos que 30 años de producción.

La obra de Ester Partegàs (La Garriga, 1975) forma parte del imaginario de muchos de nosotros. Sus no-lugares –salas de espera de aeropuertos sin alma– o sus dibujos de paseantes con bolsas en la cabeza marcaron a toda una generación. Ahora vuelve a España desde EE.UU. con una gran exposición de media carrera que, en el fondo, son dos, celebrando, además, que le hayan concedido la prestigiosa beca Guggenheim 2025.

Acaba de inaugurar en Es Baluard y, el 14 de febrero, en CA2M. Una exposición pensada de modo circular: empieza donde termina y continúa donde debería detenerse.

Pregunta. ¿Arquitectura menor es una exposición en dos sedes o dos exposiciones?

Respuesta. Sí, puede parecer lioso. A la comisaria Bea Espejo y a mí no nos gusta la palabra retrospectiva, es una revisión de media carrera y ambas son complementarias.

P. ¿Qué papel juegan los objetos, las cosas, en su obra?

R. Mi trabajo siempre ha partido del objeto ordinario. Me interesan mucho las cosas con las que vivimos, que nos acompañan y pasan desapercibidas. En los últimos cinco años me he centrado en el espacio doméstico, pero al principio de mi carrera eran objetos del espacio público más efímeros y banales. Trabajo con productos industriales producidos en masa y que carecen de glamour, son objetos del ‘todo a 100’, cestas de la ropa, bolsas de basura que parecen no tener alma.

P. Es una amplísima muestra que no tiene nada de menor. ¿Por qué el título?

R. ‘Arquitectura’ se refiere al acto cotidiano de construir, y, ‘menor’, como un antagonismo a la monumentalidad de arquitectura, asociada al poder. Hay una arquitectura invisible, infravalorada, de actos y afectos que pertenecen históricamente al mundo de la mujer.

Ester Partegàs: 'Line II (Laundry Baskets)', 2025. Foto: Roberto Ruiz

Ester Partegàs: 'Line II (Laundry Baskets)', 2025. Foto: Roberto Ruiz

P. Usted vive en Nueva York desde el año 1997. ¿Cómo ha sido el proceso de producir la(s) exposición(es)?

R. Ha complicado la logística, claro. Bea Espejo se interesó hace tres años en trabajar conmigo para revisar y recopilar estas tres décadas de trabajo y darles una narrativa. He producido algunas piezas en Barcelona, pero el estudio grande lo tengo en Marfa, Texas.

P. La escultura es una disciplina durísima, no solo de trabajo con el cuerpo sino de almacenaje y transporte.

R. Sí, así es, aunque mis materiales son ligeros y asequibles. Lo hago de manera intencional, hablan de lo efímero. Trabajo con plástico, papel y cartón en módulos que pueda manipular yo sola. Me gusta que los materiales sean mudables y estén cerca de la vida.

P. ¿Qué podemos ver en Palma y qué en Madrid?

R. En Palma hay dos trabajos relacionados con la isla. Tengo una serie de arquitecturas primitivas –como dólmenes– en las que he sustituido la piedra por el pan. Allí visité los talayotes de la Edad de Bronce y he reproducido dos asentamientos mallorquines en dibujos de cinco metros, también hay una pieza de fragmentos de los cestos de la ropa sucia, con los que construyo una especie de acueducto. La del Museo CA2M es la exposición más completa, como un parque de esculturas, es una muestra de mi imaginario.

Ester Partegàs. 'Minor Architecture II (Talaiot II)'. Foto: Roberto Ruiz

Ester Partegàs. 'Minor Architecture II (Talaiot II)'. Foto: Roberto Ruiz

P. Un imaginario ecologista y anticapitalista.

R. Estas etiquetas tan rotundas no se identifican con mi trabajo. Mi imaginario es personal y sensible a los materiales y objetos de la vida. Usar estos calificativos simplifica mi obra peligrosamente.

P. Hay una lectura política de su trabajo, pero no es intencional, entiendo.

R. Lo político es una consecuencia, no una condición, y se va articulando al trabajar, a través de mi elección de objetos: materiales “pobres” y maneras de trabajar manuales. Quiero ocupar un espacio intermedio entre el mundo interior y la realidad exterior, donde la imaginación y la intuición son el modo principal de percepción. Devolver una realidad un poco diferente, mostrar cómo otros relatos son posibles. De este modo mi trabajo es político, porque no reduzco las cosas a su valor transaccional.

Ester Partegàs. Foto: Roberto Ruiz

Ester Partegàs. Foto: Roberto Ruiz

P. ¿Entonces en España no hemos entendido su trabajo?

R. En los 2000 reducían mi obra a estas etiquetas que me pesaron mucho, espero que estas exposiciones ofrezcan nuevas perspectivas sobre mi obra.

P. Estudió con Rebecca Horn en Berlín ¿Qué recuerda de aquello?

R. Viniendo de Barcelona fue un cambio radical. Allí te dejan sola en un estudio durante semanas, cuanto más famoso era el profesor menos aparecía. Todo muy jerárquico y medieval. Sus clases eran sesiones de crítica para aprender a mirar.

P. Como residente en EE.UU. ¿qué impacto está teniendo la segunda era Trump?

R. Nos sentimos aplastados. Se ha desmantelado todo lo que habíamos ganado en temas de inclusión y diversidad. El ambiente es de censura y amenazas hacia las instituciones culturales y universidades, muchas ya han cancelado sus programas y se autocensuran.

Ester Partegàs: 'Minor Architecture II (Talaiot II)'. Foto: Roberto Ruiz

Ester Partegàs: 'Minor Architecture II (Talaiot II)'. Foto: Roberto Ruiz

P. ¿Piensa volver a España?

R. Si te digo la verdad, lo pienso todos los días.

P. Usted triunfó pronto.

R. Es verdad que Helga de Alvear me dio muchas oportunidades, luego tuve una crisis personal y, además, llegó la crisis económica de 2008. Me fue muy bien darme ese paréntesis para replantearme mi trabajo. En 2014 volví con más fuerza. Siempre he expuesto, aunque no estás fuerte todo el tiempo, mi trabajo es un espejo de mi vida personal y quiero que sea así. Busco esa sensibilidad a lo voluble y a lo inconsistente.

P. ¿Se siente identificada con su generación española?

R. No. Tengo afinidades con algunos artistas por su manera de trabajar: David Bestué, Ludovica Carbotta, Esther Kläs…

P. Le acaban de conceder la beca Guggenheim, ¿y ahora?

R. Continuaré con mi trabajo, algo que iba a hacer igualmente con la beca o sin ella. Investigaré el color y haré dos piezas en bronce, algo muy nuevo para mí.