Fiesta de San Cristóbal, patrono de los automovilistas, Paseo de coches del Retiro, 1965. Foto: Ministerio de Cultura y Deporte. Archivo General de la Administración

Fiesta de San Cristóbal, patrono de los automovilistas, Paseo de coches del Retiro, 1965. Foto: Ministerio de Cultura y Deporte. Archivo General de la Administración

Arte

Paisajes de la modernidad fósil: la deriva del petróleo a través de los ojos del arte

Una exposición en el Círculo de Bellas Artes nos enfrenta con nuestro pasado energético y las imágenes del Regeneracionismo industrial.

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En 1891, en el madrileño parque de El Retiro y junto al Palacio de Cristal, construido cuatro años antes como invernadero para la flora de “nuestras” Filipinas, el ingeniero Alberto Palacio, autor de la estación de Atocha, proyectó instalar un monumento a Cristóbal Colón.

¡Aquí hay petróleo! Círculo de Bellas Artes

Madrid. Comisarios: Gemma Barricarte y Jaime Vindel. Hasta el 8 de febrero

Consistía en un gigantesco globo terráqueo de metal (doscientos metros de diámetro) rodeado de una pasarela mirador y rematado por una carabela, que en su interior albergaría diferentes espacios culturales.

Una sala de calderas abastecía sus necesidades energéticas y además generaba vapor para recrear efectos atmosféricos. La exposición que comentamos se inicia con la reproducción en grandes dimensiones de esta folie que nunca llegó a construirse, según la ilustración de una revista de la época.

Una construcción como esta puede interpretarse desde la historia de la arquitectura o de la escultura monumental, y en términos estilísticos o estéticos. Pero también desde eso que se llama “estudios visuales”, que analizan no tanto lo que es, sino lo que como imagen significa. Porque las imágenes no son neutras ni inocentes, sino que transmiten ideas.

Tienen, por así decir, una “vida social”, porque afectan al modo de pensar de sus públicos. Orientan sus creencias y organizan sus vidas. Es bajo estas premisas que se plantea esta exposición. Y quien piense, no sé, que lo que se pretendía con el retrato del Conde Duque de Olivares de Velázquez era, sobre todo, captar el parecido, no la va a disfrutar.

Monumento Colosal en Memoria de Cristóbal Colón, D. M. Alberto de Palacio y Elissague, 1889. Material cedido por la Biblioteca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Monumento Colosal en Memoria de Cristóbal Colón, D. M. Alberto de Palacio y Elissague, 1889. Material cedido por la Biblioteca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

En cambio, aquí se señala que el mencionado monumento a Colón coincide exactamente en el tiempo con el ocaso del Imperio español y se sugiere que lo que proclama –olvídate de la anécdota marinera– es la intención de aquel de subirse al tren de la modernidad, mediante la industria y el dominio geográfico.

Una modernidad que de ahora en adelante vamos a llamar “fósil”, porque se sustenta de forma decisiva sobre el uso de combustibles fósiles, no renovables y dramáticamente finitos.
Así pues, la exposición, según sus comisarios, trata de “abordar las relaciones entre los combustibles fósiles, las formas contemporáneas del poder y los imaginarios del deseo”.

Si las vemos en conjunto, estas y otras imágenes registran la herencia formal de las vanguardias

Dejando atrás el monumento a Colón, aquí se trata de analizar el significado de las imágenes del desarrollo industrial en la España franquista, su virtualidad para inculcar ideas de progreso, autosuficiencia y paz social. Para ello se recurre a una variedad de materiales fotográficos, cinematográficos y documentales, muchos de ellos inéditos.

Podemos empezar con los documentales producidos por el Instituto Nacional de Industria. El INI fue creado en 1941, apenas terminada la Guerra Civil, con el objetivo de impulsar la creación de empresas públicas que aceleraran el proceso de industrialización del país.

Carmona (Sevilla). Equipo Sísmico de la S.A.I.P. para investigación de hidrocarburos. Explosión de un pozo para registro sísmico. ADARO, 1958. Archivo Histórico SEPI. Colección fotografías. Documento 00029.

Carmona (Sevilla). Equipo Sísmico de la S.A.I.P. para investigación de hidrocarburos. Explosión de un pozo para registro sísmico. ADARO, 1958. Archivo Histórico SEPI. Colección fotografías. Documento 00029.

En la década siguiente se planteó dar difusión a sus logros. Aquí veremos imágenes de oleoductos y minas, de procesos industriales y obras públicas. Para entender qué tan arraigada en el imaginario colectivo de la época estaba la equiparación de petróleo y desarrollo, basta la película de Rafael J. Salvia ¡Aquí hay petróleo! (1955).

Pero en el terreno de lo real, el único y exiguo yacimiento que resultó viable de todos los perforados en España fue el de Ayoluengo (Burgos), como veremos anunciar con ditirámbicos titulares en diferentes periódicos. Y es que, según exponen los comisarios, una vez colapsados los proyectos coloniales, las infraestructuras e industrias energéticas se proponían como nuevos territorios que explotar. Y en el caso concreto de la dictadura, como contrapeso de la carga tradicionalista.

Otro elemento de gran potencia visual es la cartografía. A través de esos mapas icónicos podemos comprobar cómo el uso de combustibles fósiles ha sido determinante en el trazado de redes de comunicación, construyendo una geografía que articuló el tráfico de energía, mercancías y una creciente fuerza de trabajo.

Es interesante comprobar cómo, si las vemos en conjunto, estas y otras imágenes registran la herencia formal de las vanguardias, de modo que la estética de los planes de desarrollo franquista se emparenta con la del productivismo soviético.

Fábrica de cemento en Córdoba [Detalle de las instalaciones de la cementera Asland]. Juan Miguel Pando Barrero, abril 1966. Archivo Pando, Instituto del Patrimonio Cultural de España, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte MCD

Fábrica de cemento en Córdoba [Detalle de las instalaciones de la cementera Asland]. Juan Miguel Pando Barrero, abril 1966. Archivo Pando, Instituto del Patrimonio Cultural de España, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte MCD

Pero el hilo que cose apretadamente modernidad, dictadura y paz social es el automóvil. El coche es objeto de deseo, símbolo de estatus y escenario de las desigualdades de género. Los paisajes en que el Regeneracionismo había soñado transformar el país, ya fueran los molinos de la Mancha o las rocas de Montserrat, se convierten ahora en escenarios de anuncios, en los que un utilitario cumple esas promesas de felicidad.

Muy relacionado con esto es lo que Cara Dagget, una investigadora experta en historia de la energía, llama “petromasculinidad”, un término para referirse a las formas de afirmación masculina asociadas al motor de combustión. Si lo piensas un poco, te vas a acordar de decenas de imágenes en las que el héroe de rigor está encaramado en un tractor o una motocicleta.

O si es un padre de familia, al volante de un coche con el que cada fin de semana lleva a los suyos en busca de tesoros naturales o culturales. En la actualidad, gobernantes en las escalerillas de un avión o con una motosierra en la mano, siguen buscando esa alianza de poder personal y cilindrada.

Me parece una exposición del mayor interés, porque nos hace pensar a través de imágenes y porque muestra una faceta más del sesgo masculino de la modernidad. Mi crítica, dado que es una exposición cuyos textos es imprescindible leer, es que la escritura fuera menos angulosa y más llana. Y que afirmaciones como que “la modernidad fósil representaba una prolongación de la victoria de la Cruzada nacional por medios desarrollistas” se expliquen.