Muguruza, durante su partido con Bertens en Sídney.

Muguruza, durante su partido con Bertens en Sídney. Dan Himbretchts Efe

Tenis Abierto de Australia

Muguruza llega a Melbourne en alerta roja

La campeona de dos grandes aterrizará en el Abierto de Australia pendiente de su evolución física después de retirarse en sus dos primeros torneos de la temporada.

Melbourne (enviado especial)

¿Cómo está Garbiñe Muguruza a cuatro días del comienzo del Abierto de Australia? En alerta roja.

La española, número tres del mundo y una de las candidatas a la copa de campeona, llegará en una situación delicada al primer grande del año (desde el 15 de enero) tras haberse retirado de sus dos primeros torneos de la temporada. En la primera semana de 2018, Muguruza sufrió un cuadro general de calambres (en la mano, los gemelos y los cuádriceps) en la tercera manga de su encuentro inaugural de Brisbane contra Aleksandra Krunic. Con la idea de no aterrizar en Melbourne sin ritmo de competición, Olivier van Lindock, el agente de la tenista, pidió una invitación para que Garbiñe pudiese competir en Sídney, pero el plan salió mal. El miércoles, tras ganar en su estreno a Kiki Bertens (6-3 y 7-6), la campeona de dos grandes anunció que abandonaba de nuevo, aunque esta vez como consecuencia de unas molestias en el aductor de la pierna derecha. Los motivos de alarma, lógicamente, son más que suficientes.

“Siento mucho tener que retirarme del torneo, pero tras consultarlo con los médicos y con mi equipo he decido que es mejor parar”, se disculpó la número tres del mundo. “He sentido molestias desde que empecé a entrenar aquí en Sídney, aunque quería jugar. Desgraciadamente, durante el partido de hoy [por ayer] el dolor ha estado ahí todo el tiempo y me ha impedido jugar con comodidad”, reconoció Muguruza, que después de ganar el primer parcial fue vendada a la altura del aductor con la intención de rebajar el dolor. “Me he visto obligada a parar para que no vaya a más”, cerró la española, que el jueves voló a Melbourne y comenzó una pequeña cuenta atrás para poder llegar en unas condiciones aceptables a su estreno en el torneo, donde defiende los cuartos de final que logró en 2017 (perdió con la estadounidense Vandeweghe).

Hace algo menos de 10 días, Muguruza se marchó de Brisbane cojeando, todavía con latigazos en las piernas tras acalambrarse bruscamente en el partido ante Krunic. Al llegar a Sídney, la número tres se entrenó con dolor desde el primer momento, pero decidió seguir adelante y darse la oportunidad de al menos intentarlo. La victoria frente a Bertens, en cualquier caso, no ocultó las malas sensaciones que sintió en el aductor, y contra las que estuvo peleando durante el encuentro para acabar dándose por vencida pese al triunfo final.

Muguruza, la jugadora del top-10 que más veces se retiró en 2017 (5), ha vuelto a evidenciar en el arranque del nuevo curso que algo falla en su preparación física después de sumar dos abandonos consecutivos, el primero al caer fulminada al suelo por unas violentas rampas en la pierna derecha. Los especialistas defienden que controlando la alimentación y la hidratación, y con una adaptación adecuada a las temperaturas del verano australiano, debería ser suficiente la mayoría de las veces para evitar problemas tan habituales como los calambres o las molestias en determinadas partes del cuerpo.

A Garbiñe, sin embargo, no le ha bastado y por eso ahora se enfrenta a buen desafío: recuperarse bien en un corto espacio de tiempo, olvidarse de las lesiones y aspirar a lo más alto en el primer Grand Slam de la temporada.