Andrés Mínguez

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Andrés Mínguez, el pionero del judo en la India que salva a miles de mujeres de ser violadas

A través de la Fundación Vicente Ferrer, este exjudoca, con el título de defensa personal, decidió irse a Andhra Pradesh. 

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Quién le hubiese dicho hace unos años a Andrés Mínguez 'Ronin', exatleta de élite en judo, que hubiese acabado siendo emprendedor, uno de los únicos 22 instructores, junto con su hermano, en España, con el título de defensa personal para mujeres y el protagonista de un proyecto o documental, llamado 'El último Ronin', para ayudar a niños y niñas en todo el mundo a través de la UNESCO.

Mínguez empezó con el judo a los 3 años de edad debido a que su padre, que era cinturón negro en judo, kárate y en defensa personal, le introdujo en los deportes de combate. Andrés practicó judo hasta los 24 años y desde los 19 hasta los 23 fue internacional con la selección española

Tras ello, se le presentó la oportunidad de emprender un negocio y decidió adquirir un gimnasio de judo de Valencia que llevaba abierto desde 1961 llamado 'El Ronin' junto a su maestro Nacho Alcibar. Poco a poco, se fue convirtiendo en un lugar donde empezó a tener cabida cualquier arte marcial, convirtiéndolo en referencia de esta disciplina. En un futuro abrirá el primer espacio en España de defensa personal para mujeres junto a su hermano Javier. "Las artes marciales te cambian la vida, tenemos que integrarlas en la sociedad", comenta Mínguez en una entrevista a EL ESPAÑOL. 

"Practico un deporte, el judo, que para ganarse la vida hay que ser, entre otras cosas, profesor y tener tu espacio. Es complicado vivir de ello a nivel profesional aunque logres buenos resultados", expresa. 

Andrés Mínguez

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¿Cómo empezó tu aventura en la India?

Me fui a la India con la Fundación Vicente Ferrer y la UNESCO habló conmigo para ver cómo los niños y las niñas podían integrarse en la sociedad, cambiando también el papel de las mujeres. Todo ello hizo que me convirtiese en Investigador del International Center for Martial Arts and Youth Development, cuyo objetivo principal es el uso de las artes marciales como medio de pacificación en países subdesarrollados.

¿Qué te encontraste en la India y qué aportaste?

Como ya he dicho, empecé con el gimnasio y al poco tiempo me llamaron desde la Fundación, en Valencia, que tiene sede en la India y trabaja en la zona de Andhra Pradesh. Desarrollamos nuestro proyecto, se puso de moda el judo y conseguimos ganar adeptos, tanto en mujeres, niños/as -en estos últimos dos casos, los llamados intocables-.

Los niños/as intocables, dentro del sistema de castas, están en el nivel bajo, es decir, en India es lo que produce jerarquía en la sociedad. Ahí, dependiendo de quien sean tus abuelos o padres, tienes unos derechos u otros. Existe una frase que dice que "los intocables tienen que nacer y morir solos, ya que son tan pobres que no se merecen ser atendidos, ni cuando nacen ni cuando mueren". Cuando en la India ves a un muerto por la calle suele ser un intocable. Nuestra fundación solo trabaja con estos niños que están destinados a morir jóvenes.

India, las mujeres violadas y el judo, ¿qué tiene en común todo esto?

El judo se ha convertido en algo muy importante en la India. Gracias a ello, muchas mujeres han dejado de tener miedo y han podido salir a la calle para poder defenderse de cualquier ataque, lo que ha disminuido el número de violaciones.

El judo se ha puesto de moda debido a que las niñas vieron este deporte como una herramienta para defenderse de las violaciones. Andhra Pradesh es la la zona con la tasa de violaciones más alta en todo el país. Se dan todas las características para que las violaciones se lleven a cabo: todas las religiones que conviven dicen que hay que ser virgen hasta el matrimonio. No existe un sistema de alcantarillado, por lo que las mujeres van al campo para hacer sus necesidades y ahí es cuando los hombres aprovechan y las violan. 

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Todo esto ha hecho que estas mujeres se interesen por el judo y gracias a la formación que proporcionamos se han dado cuenta que pueden hacer frente y defenderse ante cualquier agresor o violador. Nosotros hemos introducido el judo y lo que hacemos desde España es tutorizar los entrenamientos y mandar voluntarios de judocas, lo que hace posible que los niños intocables compitan en torneos nacionales, saquen medallas y obtengan becas. La madre es quien administra el dinero y el niño/a intocable, que era la última mierda de su casa y de su pueblo, pasa a ser el niño/a que hace que su familia tengo un sustento. 

Háblanos un poco sobre el documental 'El último Ronin'

A través de una serie que tendrá 10 capítulos, grabaremos un documental basándose en las historias que conozco y mostrando las enseñanzas que ofrecen las artes marciales a lo largo de todo el planeta. 

El documental se llamará 'El último Ronin', comenzará a grabarse en España y podrá seguirse en las redes sociales tanto en Facebook como Instagram. Cada episodio concluirá conmigo luchando contra un maestro de la región que visite. 

El judo tuvo y sigue teniendo muy buena acogida en la India. Hay mucha afición y los niños lo practican y además juegan al críquet. A raíz de este proyecto en la India, volví a Valencia y empecé a mandarlo a muchos sitios -uno de ellos fue un centro de la UNESCO especializado en las artes marciales-. Me invitaron a ir a este lugar que estaba en Corea del Sur y empecé mi labor de investigador y a trabajar para ellos. Me dijeron que querían realizar proyectos similares como el de la India por el resto del mundo y utilizar las artes marciales como medio de pacificación en países subdesarrollados. Me puse manos a la obra y de ahí derivó el documental sobre cómo las artes marciales ayudan y transforman a cualquier sociedad, especialmente en la India. Empezaremos en España porque existe una cultura marcial y de lucha muy arraigada y muy antigua. 

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En el documental me gustaría reflejar también que hay países como Irán, Rusia o Georgia en el que muchas mujeres no pueden ser competidoras representando a su país. Gracias a Dios, la cultura empieza a cambiar y hay rebelión, la cual hay que apoyar. 

¿Cómo es el papel de la mujer en la India?

Es un tema duro. Yo no he vuelto a ir ahí de la miseria y de la mierda que vi. Cuando estás ahí te das cuenta y entiendes que esa sociedad es machista de verdad, que la mujer es el último mono y que, en un plazo corto, no va a cambiar su papel. Ahí hace falta que la mujer coja peso. 

En la India es donde verdaderamente se ve cómo es el papel de la mujer. Siempre he sido profeminista, aplaudo siempre la igualdad y es necesaria. Me encanta que la mujer haga ruido, pero la desigualdad que podemos tener en nuestro país no tiene nada que ver con lo que vi en la India, donde en la parte que fui, la mujer suele ser violada, aunque cada vez menos gracias al judo y a cualquier arte marcial, a través de las cuales se han dado cuenta que pueden defenderse de cualquier violador o agresor. Es un mundo totalmente distinto y ahí de verdad sí que hace falta que la mujer tome valor y peso en la sociedad. Ahí sí que hay que empoderar a la mujer para generar un antes y un después. 

Uno cuando viaja y conoce países como la India, ve toda la mierda que hay. Ahí es donde hay que hacer de verdad una denuncia y ayudar a esas mujeres, y no a las nuestras, debido a que están en la mierda. 

¿Por qué te sacaste el título de defensa personal femenina?

Mi hermano y yo, con la base que tenemos de judo, estamos preparados para cualquier cosa, pero desde hace años practicamos boxeo y kick boxing para pulir nuestra formación marcial para completarnos como docentes. Hay que ser un atleta muy completo y vimos que podíamos aprobar el examen de defensa personal femenina. Hay mucha demanda de mujeres que quieren esto para aprender a defenderse. 

Yo tengo el cinturón negro en defensa personal femenina. Se ha regulado como actividad marcial y a partir de ahora las mujeres que estén con nosotros pueden examinarse de ello para sacarse el título. Pretendemos abrir un centro especializado en defensa personal femenina e instaurar este sistema. Las mujeres que acudan podrán sacarse la licencia por la Federación Española de lucha y que exista un registro, ya que a día de hoy hay mucho intrusismo con esto. De esta manera se ha intentado regular todo y que la gente que está preparada, como mi hermano y yo, pueda dar clases, otorgar esos cinturones y formar a las mujeres debidamente.

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¿Qué te dicen las mujeres que acuden a tus clases?

Normalmente suele ser un tema tabú. Pocas mujeres vienen y te dicen que no se sienten seguras o que han tenido un problema y quieren que no se repita. Pocas mujeres son sinceras con eso, pero poco a poco se van abriendo y te preguntan cosas, para acabar diciéndote que quieren defenderse. Hay que hacerlas conscientes de que son capaces de repeler cualquier tipo de agresión. Practicar deportes de combate ayuda para defenderse. Las artes marciales otorgan valores y herramientas emocionales que usarán en su vida diaria. 

¿Las mujeres que acuden han sufrido violencia?

Únicamente nos han comentado un par de casos, pero han pasado muchas mujeres. Eso sí, nos lo dijeron a los años. 

¿Las mujeres son vulnerables?

No lo son. Un hombre puede ser más fuerte que una mujer, pero hay que explicar a las mujeres que el hombre que agrede o viola no está formado en ninguna arte marcial ni acostumbrado a que se defiendan. Cuando una mujer es consciente de que va a sufrir una agresión o una violación, ahí sí que es vulnerable. La mayoría de las mujeres se hacen las muertas o fingen un desmayo cuando son conscientes de que van a ser violadas -eso es vulnerabilidad por parte de la mujer-. Nuestra labor es enseñarlas a que no son vulnerables y que, cuando les agreden o violan, tienen que hacer lo que sea para llamar la atención y nunca darse por vencidas, ya que si hacen eso sí que son vulnerables. 

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