Jorge Lorenzo, junto con su padre.

Jorge Lorenzo, junto con su padre.

MotoGP

Chicho, padre de Jorge Lorenzo: "A partir de sus 18 años chocamos mucho. Incluso llegamos a no tener relación"

El progenitor del cinco veces campeón del mundo ha relatado la cara más desconocida de la relación con su hijo en su etapa de mayor éxito.

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C. S.
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La trayectoria de Chicho Lorenzo ha estado estrechamente vinculada a la de su hijo, Jorge Lorenzo, uno de los pilotos más exitosos de la historia del motociclismo español. Sin embargo, detrás de los títulos y los triunfos también existe una historia marcada por la exigencia, los sacrificios y una relación personal que llegó a fracturarse por completo.

Así lo ha relatado el propio Chicho Lorenzo durante su participación en el programa 'Y ahora Sonsoles', donde repasó algunos de los episodios más significativos de su papel como padre y entrenador del tricampeón del mundo de MotoGP.

Durante gran parte de la carrera de Jorge Lorenzo, Chicho desempeñó un papel fundamental en su formación deportiva. Más allá de la figura paterna, fue el responsable de guiar sus primeros pasos y moldear al piloto que acabaría conquistando la élite del motociclismo.

A su juicio, ambas facetas son compatibles, aunque reconoce que no siempre resulta sencillo gestionar esa dualidad.

"Yo creo que se pueden compaginar perfectamente las dos cosas", aseguró. Según explicó, su experiencia personal le permitió comprender mejor las inquietudes y dificultades que afrontan otros padres con hijos deportistas.

Jorge Lorenzo, durante un evento.

Jorge Lorenzo, durante un evento. EFE

Aun así, admite que mantener ese equilibrio supone un desafío constante. "Es muy difícil para muchos padres porque los niños son muy listos, conocen perfectamente hasta dónde pueden llegar y, en cierta manera, son ellos quienes terminan mandando", señaló.

Una visión que contrasta con la expresada en distintas ocasiones por Jorge Lorenzo, quien siempre ha reconocido la capacidad de su padre como formador, aunque también ha apuntado a la dureza de sus métodos como uno de los principales focos de conflicto entre ambos.

Cuando la relación cambió

El punto de inflexión llegó cuando el piloto alcanzó la mayoría de edad. Hasta entonces, según recuerda Chicho, la convivencia profesional había transcurrido sin grandes enfrentamientos.

"Hasta los dieciocho años entendió perfectamente cuál era su función y cuál era la mía. Apenas tuvimos choques. Después sí", explicó.

La llegada a la élite del motociclismo, acompañada de una creciente exposición mediática y de importantes intereses económicos, modificó por completo la dinámica entre padre e hijo. Las discrepancias comenzaron a multiplicarse y las diferencias se hicieron cada vez más evidentes.

"Era inevitable que acabáramos chocando. No podíamos coincidir en todo", reconoció.

Con el paso del tiempo, la situación terminó deteriorándose hasta provocar la salida de Chicho Lorenzo del equipo de trabajo de su hijo. Una decisión que tuvo consecuencias más allá del ámbito profesional.

"Afectó a nuestra relación hasta el punto de que llegó a no existir", confesó durante la entrevista con Sonsoles Ónega.

Desde entonces, la relación entre ambos ha atravesado distintas etapas marcadas por la irregularidad. "Ha sido una relación intermitente, con momentos buenos y momentos malos", admitió. No obstante, asegura que actualmente han conseguido recuperar la estabilidad. "Ahora estamos bien", afirmó.

Chicho Lorenzo considera que el entorno que rodeaba al piloto en aquel momento desempeñó un papel decisivo en la ruptura. "Tenía dieciocho años y estaba rodeado de personas que no querían a los padres cerca. Es triste, pero en el deporte de élite se mueve mucho dinero y siempre hay gente sin escrúpulos", sostuvo.

A su juicio, Jorge fue especialmente vulnerable a determinadas influencias durante una etapa en la que, pese a su enorme madurez deportiva, todavía carecía de herramientas para interpretar todos los intereses que se movían a su alrededor.

"Estos chicos son muy maduros para afrontar situaciones de máxima presión, pero en otros aspectos no siempre son capaces de detectar las intenciones de quienes les rodean", señaló.

Uno de los momentos más difíciles para Chicho Lorenzo fue precisamente la decisión de su hijo de prescindir de él como entrenador. No solo suponía el final de una colaboración profesional de años, sino también el derrumbe de una expectativa personal que había alimentado durante mucho tiempo.

"Me hacía ilusión acompañarle durante toda su carrera deportiva", recordó.

La separación dejó un vacío importante en su vida. "Le vi fuera de su entorno y aquello fue muy duro para mí. No sabía qué hacer, no tenía un plan B", reconoció.

Sin embargo, lejos de quedarse anclado en aquella experiencia, decidió reinventarse profesionalmente con un nuevo objetivo: formar a futuras generaciones de pilotos.

"Pensé que si había sido capaz de crear un campeón, también podía formar una generación de campeones", explicó.

Su regreso a Mallorca dio origen a un proyecto pionero centrado en la formación de jóvenes talentos. Una iniciativa que, según destaca, ha dado resultados más que notables con el paso de los años.

"Hoy Mallorca cuenta con cuatro campeones del mundo que comenzaron entrenando conmigo en un simple aparcamiento", recordó.

Un comienzo humilde que sirvió para demostrar la eficacia de un método de trabajo que, pese a las controversias, ha dejado una profunda huella en el motociclismo español.

A pesar de los momentos difíciles vividos junto a su hijo, Chicho Lorenzo asegura que no cambiaría nada de su historia. "Somos el resultado de todo lo que hemos vivido. Y lo que no te mata te hace más fuerte", reflexionó.

Una frase que resume una trayectoria marcada por la disciplina, el éxito deportivo y las cicatrices personales que, en ocasiones, deja el camino hacia la élite.