Jorge Lorenzo, ante los medios de comunicación en un evento.

Jorge Lorenzo, ante los medios de comunicación en un evento. MotoGP

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Jorge Lorenzo: "Con 23 años me saqué el carnet de moto. Me compré una Harley-Davidson y solo la utilicé 10 minutos"

El cinco veces campeón del mundo ha contado una anécdota poco conocida sobre su relación con las motos fuera de la competición.

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C. S.
Publicada

Jorge Lorenzo, una de las figuras más destacadas del motociclismo español en las últimas décadas, dejó recientemente una confesión sorprendente que evidencia la gran diferencia entre competir en un circuito profesional y conducir una moto en carretera abierta.

El expiloto mallorquín relató en Radio Marca una anécdota poco conocida sobre su experiencia con las motos fuera del ámbito de la competición.

A pesar de haber conquistado varios títulos mundiales y de haberse impuesto en algunos de los trazados más exigentes del calendario internacional, Lorenzo reconoció que obtuvo el carnet de moto bastante tarde.

De hecho, ya era una estrella consolidada del Mundial cuando decidió sacárselo, después de alcanzar uno de los momentos más importantes de su trayectoria deportiva: "Me saqué el carnet de moto con 23 años; a esa edad ya había ganado mi primer Mundial de MotoGP. Me lo saqué porque tuve el capricho de comprarme una Harley-Davidson".

La revelación resulta llamativa porque rompe con la percepción habitual que muchos aficionados tienen de un piloto de élite. Lorenzo admitió no estar acostumbrado a circular por carretera y aseguró que aquella experiencia duró apenas unos minutos.

La sensación de inseguridad fue inmediata y suficiente para no volver a conducir una moto por la calle: "La utilicé diez minutos y nunca más he ido en moto por la calle. Me vi tan débil en el examen de moto que dije: 'Esto es mucho más peligroso que un circuito'".

Jorge Lorenzo y Maverick Viñales.

Jorge Lorenzo y Maverick Viñales.

La reflexión del cinco veces campeón del mundo pone sobre la mesa una realidad que con frecuencia pasa desapercibida.

Para un piloto profesional, el circuito representa un entorno controlado, sin tráfico, peatones ni imprevistos, y con medidas de seguridad diseñadas para minimizar riesgos.

La carretera, en cambio, añade variables impredecibles que no dependen únicamente de la habilidad del conductor.

Por ello, las palabras de Lorenzo han tenido tanta repercusión. Incluso un piloto acostumbrado a competir a velocidades extremas puede sentirse más vulnerable en una vía pública que dentro de un trazado profesional.