Kimi Antonelli, por delante de Russell durante el GP de Canadá.

Kimi Antonelli, por delante de Russell durante el GP de Canadá. Reuters

F1 GP DE CANADÁ

Kimi Antonelli se aprovecha de la desgracia de Russell en la ardua batalla de los Mercedes para ganar el GP de Canadá

Los dos pilotos de Mercedes fueron al límite, hasta que al inglés se le paró el monoplaza. Hamilton fue 2º y Verstappen 3º. Alonso abandonó en la vuelta 26.

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La temporada pasada fue uno de los 'rookies' y tras haber hecho la mili, Kimi Antonelli se ha propuesto en su segundo año en la Fórmula 1 ganar el Mundial. Se dice pronto, pero con tan solo cinco grandes premios disputados, el italiano ya le saca a su compañero de equipo 144 puntos.

A pesar del cambio de reglamento para que aumente la competitividad, el Mundial depende de dos pilotos y ambos son del mismo equipo. La distancia entre Mercedes y el resto de los equipos es abrumadora. Nadie tose al equipo alemán: ni Ferrari, ni McLaren, ni Red Bull.

Este escenario no es del todo idílico para el equipo alemán porque están empezando a saltar chispas entre Antonelli y Russell. En Canadá la pelea comenzó el sábado en la sprint y terminó el domingo durante la carrera con el piloto inglés abandonando.

Desde la salida, cuando el joven Kimi se aprovechó del mal inicio de su compañero, empezó la hostilidad. En un bloque de sus ruedas delanteras estuvo a punto de llevarse puesto a Russell después de que su compañero le adelantase.

Ambos pilotos dieron un auténtico recital, una masterclass de ataque y defensa que pareció terminar con el adelantamiento de Antonelli a Russell en la vuelta 22 -el italiano tenía más ritmo-, pero dos vueltas después se pasó de frenada y de nuevo se invirtieron las posiciones.

Dos gallos en el mismo corral se peleaban por la victoria en la pista, mientras el nerviosismo emergía en el box de Mercedes, con Toto Wolff pidiendo cabeza a sus dos pilotos. La orden de equipo ya se dio hace unas semanas: les iban a dejar pelear.

Si no fuera porque Russell se fue por fuera de la pista, los dos pilotos habrían terminado contra los muros. La orden de dirección de carrera fue clara: Antonelli debía devolverle la posición a su compañero, aunque no sería por mucho tiempo.

En la vuelta 30, el coche del inglés se paró de forma repentina cuando iba a reducir las marchas. Un problema eléctrico que le brindaba una plácida victoria a Antonelli, quien no encontró ningún tipo de oposición en Verstappen y en Hamilton.

El del inglés no fue el único abandono de la carrera, ni mucho menos. Lindblad, Albon, Alonso, Norris y Checo Pérez tampoco pudieron completar las 68 vueltas del trazado canadiense.

El piloto de Aston Martin hizo una salida estratosférica: ganó nueve posiciones en cuatro vueltas y se situó décimo (en zona de puntos), aunque fue algo momentáneo e irreal.

Sin embargo, una vez que los pilotos que apostaron por una estrategia equivocada pasaron por boxes y la carrera recuperó la normalidad, el asturiano comenzó a caer hacia la posición que realmente reflejaba el rendimiento de su Aston Martin.

Ni siquiera alcanzó el ecuador de la carera: el monoplaza dejó tirado a Alonso. Más tarde, el equipo confirmó que el abandono se debió a un problema en el asiento del piloto.

Poco después de detenerse para montar un nuevo juego de neumáticos, Alonso recibió la orden de regresar al garaje y retirar el coche. De este modo, el Gran Premio de Miami continúa siendo la única carrera que el asturiano ha logrado completar esta temporada.