El pueblo al que Dani Carvajal va cada verano a desconectar

El pueblo al que Dani Carvajal va cada verano a desconectar Creación propia EE

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El pueblo español donde Dani Carvajal desconecta cada verano: 13.000 habitantes y las playas paradisíacas en Asturias

El lateral derecho del Real Madrid acude puntualmente al norte de España para disfrutar de un merecido descanso junto a sus seres más queridos.

A. M.
Publicada

Llanes se ha convertido en el refugio más especial de Dani Carvajal cuando llega el verano. Allí, en esta villa marinera del oriente de Asturias, el lateral del Real Madrid cambia el ruido del Bernabéu por el murmullo del Cantábrico y las caminatas por la banda por paseos tranquilos junto al mar.

El defensa pasa parte de sus vacaciones en Llanes, donde sus padres tienen casa y donde él mismo adquirió una segunda residencia junto a la playa de Toró, en la zona de La Portilla. No es un destino más en su agenda, sino el lugar al que vuelve año tras año para desconectar y recargar pilas antes de cada temporada.

Llanes es una de las villas marineras más conocidas de Asturias, un pueblo de unos 13.000 habitantes que combina de forma privilegiada mar y montaña.

Dani Carvajal durante la UEFA Euro2024

Dani Carvajal durante la UEFA Euro2024 Europa Press

La localidad se asoma al Cantábrico con un casco histórico de fisonomía medieval, puerto pesquero y un trío de playas urbanas -El Sablón, Puertu Chicu y Toró- que marcan la vida cotidiana de vecinos y veraneantes.

El Sablón, ubicada en pleno corazón de la villa, es una cala semicircular de arena fina protegida del oleaje, que en días tranquilos se convierte casi en una piscina natural con vistas a la muralla y al mítico paseo de San Pedro.

Toró, por su parte, es una de las playas más singulares de la zona, con arena blanca y llamativas formaciones rocosas, y el entorno de La Portilla donde se sitúa la casa de Carvajal es conocido por su tranquilidad y belleza natural.

Un paraíso de playas

Más allá del núcleo urbano, el concejo de Llanes despliega más de 30 playas a lo largo de 56 kilómetros de costa, una "selección premium" de calas y arenales que van de joyas salvajes como Torimbia o Ballota a enclaves tan singulares como Gulpiyuri, una playa interior declarada Monumento Natural.

Desde miradores como La Boriza se domina un paisaje en el que los prados verdes se funden con los acantilados y el azul del mar, una estampa que explica por qué el internacional español ha encontrado aquí su lugar en el mundo.

El entorno se completa con los bufones -esas chimeneas naturales por las que el mar "respira" tierra adentro-, castros, rutas costeras y el cercano telón de fondo de la Sierra del Cuera, que permite pasar de la playa a los miradores de montaña en apenas unos minutos.

El casco histórico de Llanes, declarado Conjunto Histórico-Artístico, aporta el punto de encanto urbano que buscan muchos viajeros. Calles estrechas, casonas blasonadas, el torreón medieval, la basílica de Santa María y el paseo de San Pedro componen una estampa que conserva el sabor de villa pesquera tradicional.

En el puerto, los Cubos de la Memoria ponen la nota contemporánea con su intervención artística sobre los bloques del espigón, otro de los rincones que más atraen cámaras y móviles.

Entre tanto, la gastronomía hace el resto: pescado y marisco frescos, fabadas, cachopos y quesos de la zona convierten cada visita en una experiencia también culinaria, uno de los aspectos que, según la prensa local, más disfruta Carvajal cuando se mezcla con los vecinos y se sienta a la mesa como "uno más".

Para el internacional madridista, Llanes es sinónimo de normalidad. Crónicas locales subrayan que "ya es uno más" en la villa, donde se le ve paseando en familia, disfrutando de la comida asturiana y moviéndose con naturalidad por el casco urbano.

Carvajal elige un pueblo que le ofrece anonimato relativo, naturaleza y vida familiar, con el plus emocional de tener allí la casa de sus padres y su propio refugio junto a la playa.

Esa combinación de mar, montaña, autenticidad y discreción ha convertido a Llanes en su destino talismán, un rincón del Cantábrico que cada verano se cuela, un poco más, en la agenda y en la vida del campeón de Europa.