Montaje de Alexia Putellas  y su lugar de desconexión.

Montaje de Alexia Putellas y su lugar de desconexión. EE

Fútbol

El pueblo español donde Alexia Putellas se refugia: 666 habitantes, defensa contra los corsarios y una leyenda pirata

La legendaria jugadora del fútbol femenino acude a un rincón de Cataluña para desconectar entre temporadas.

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G.E.
Publicada

El ritmo del fútbol de élite exige treguas. Entre la exigencia de los entrenamientos, la presión de los estadios llenos y el foco mediático constante, las grandes estrellas necesitan un santuario donde recuperar el aliento.

Para Alexia Putellas, dos veces ganadora del Balón de Oro y referente indiscutible del deporte mundial, ese refugio idílico tiene nombre propio: Calella de Palafrugell.

Este pintoresco rincón de la Costa Brava, que cuenta con una población fija de apenas 666 habitantes, es el destino costero donde la futbolista catalana desconecta del mundo y se reencuentra con sus raíces más íntimas.

Calella de Palafrugell no es un destino turístico común de grandes complejos hoteleros. Al contrario, el pueblo ha blindado su fisonomía a lo largo de las décadas para mantener intacta la esencia de los antiguos asentamientos marineros.

Pasear por sus calles es toparse con un lienzo de fachadas encaladas, calles estrechas y portones de colores vibrantes a pie de arena. En la emblemática playa de Port Bo, las barcas tradicionales de madera aún descansan sobre el suelo dorado, otorgando al paisaje un romanticismo magnético que parece congelado en el tiempo.

Alexia Putellas, durante la gala The Best.

Alexia Putellas, durante la gala The Best. REUTERS

Es en este entorno de paz absoluta donde la jugadora acostumbra a pasar sus veranos y escapadas de descanso junto a su círculo más cercano. Sin embargo, tras la aparente tranquilidad que hoy respiran sus calas de agua cristalina, el pueblo esconde un pasado turbulento marcado por el peligro.

Durante los siglos XVI y XVII, las costas del Ampurdán eran el blanco perfecto para los corsarios y piratas sarracenos que asolaban el Mediterráneo. Para protegerse de los saqueos, los habitantes de la época levantaron un complejo sistema de defensa.

Hoy en día, los visitantes aún pueden contemplar imponentes torres fortificadas de piedra rojiza, como la Torre de San Jaume, integradas con total naturalidad en el entramado urbano actual. Eran auténticos búnkeres desde donde se vigilaba el horizonte marítimo.

El eco de aquellas incursiones piratas no solo se conserva en sus muros, sino también en el folclore local a través de relatos estremecedores. La más famosa es la leyenda de la Cala del Crit (Cala del Grito).

Cuenta la tradición oral que un grupo de piratas desembarcó en la zona y secuestró a la hija de un granjero local. Al intentar forzarla a subir a la embarcación, la joven opuso una resistencia feroz y mordió la mano del capitán berberisco.

Enfurecido, el corsario la ejecutó allí mismo, dejando como último recuerdo un grito desgarrador que, según los lugareños, bautizó para siempre este salvaje rincón costero. Calella de Palafrugell es, en definitiva, un lugar de contrastes fascinantes.

Combina la épica de sus historias de corsarios y la mística de sus calas con la paz que busca una atleta de la talla de Alexia Putellas. Un refugio de 666 almas donde el tiempo se detiene, el mar cura el cansancio y las leyendas del pasado custodian el descanso de la reina del fútbol moderno.