Gavi, durante su etapa en la cantera del Betis.

Gavi, durante su etapa en la cantera del Betis.

Fútbol

Gavi, 21 años: "2 meses antes les dije a mis padres que no quería salir y alejarme de mis amigos. Hoy les doy las gracias"

El centrocampista del Barça y la selección española se sinceró sobre su miedo a salir de Sevilla para jugar en el Barça.

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G.E.
Publicada

Detrás de la intensidad desmedida, la garra y el carácter competitivo que exhibe Pablo Páez Gavira, 'Gavi', sobre el césped, se esconde una historia de desarraigo temprano, dudas infantiles y un entorno familiar que ha actuado como un pilar fundamental en su meteórico ascenso hacia la élite del fútbol mundial.

El hoy consagrado centrocampista internacional nunca ha ocultado que el camino hacia la cima estuvo repleto de miedos compartidos en la intimidad de su hogar en Los Palacios y Villafranca (Sevilla).

La encrucijada más difícil de su vida llegó con apenas 11 años, cuando el fútbol base del FC Barcelona llamó a su puerta. Deslumbraba en la cantera del Betis y captó la atención de los grandes transatlánticos del país.

En conversaciones con los medios oficiales del club azulgrana al rememorar sus orígenes en La Masía, el futbolista de 21 años confesó la enorme resistencia que opuso antes de armar las maletas: "Dos meses antes les dije a mis padres que no quería salir y alejarme de mis amigos. Hoy les doy las gracias".

Ese temor a abandonar la burbuja de la infancia y la calidez de su pueblo natal se convirtió en el primer gran reto de su carrera. En entrevistas posteriores concedidas a medios como La Vanguardia, el sevillano ahondó en la incertidumbre de aquellos primeros días en Cataluña: "Tenía un poco de miedo porque no sabía qué me iba a encontrar aquí. Pero a medida que pasaban los meses me fui adaptando".

Fermín López, Gavi y Dani Olmo celebran el gol del 2-0 en El Clásico

Fermín López, Gavi y Dani Olmo celebran el gol del 2-0 en El Clásico Reuters

Ese proceso de adaptación no fue solitario. Su padre, Pablo Páez, ha sido la voz de la cordura y el cable a tierra del jugador. En un emotivo reportaje para Movistar+, el progenitor recordó cómo su hijo tomó la determinación definitiva a pesar de las mareantes ofertas de la capital española: "El chaval estaba jugando en el Betis y vinieron el Madrid y el Atlético, pero cuando fuimos a Barcelona, el niño le dijo a su madre: 'Mamá, yo quiero jugar aquí'".

Desde aquel instante en las oficinas de San Juan Despí, la consigna familiar ha sido la misma. En declaraciones recogidas por el diario Marca, su padre insistió en el valor de la humildad: "Nosotros seguimos siendo los mismos de siempre. Le decimos que disfrute, que mantenga los pies en el suelo y que no olvide nunca de dónde viene".

Finalmente, su madre sigue ejerciendo de correctora de ese ímpetu indomable que tanto le caracteriza. En una entrevista distendida con DAZN, Gavi bromeaba sobre las broncas maternales que recibe por sus constantes disputas en el terreno de juego.

"Mi madre ya no viene tanto a los partidos, pero cuando viene siempre me dice que me calme, que no me meta en peleas. Yo le digo que esté tranquila, que en el campo soy así y no puedo cambiar".

Es la radiografía perfecta de un jugador diferencial: un guerrero sobre el campo que, al terminar los noventa minutos, vuelve a ser el niño que un día lloró por no querer separarse de los suyos.