Montaje de Mourinho y el pueblo donde suele desconectar.

Montaje de Mourinho y el pueblo donde suele desconectar. EE

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El refugio de Jose Mourinho a 1 hora de España: un pueblo de 2.000 habitantes, fortaleza del siglo XV y zona de pescadores

El entrenador del Benfica acude a un pequeño pueblo de su país natal donde hay una calle al nombre de su padre.

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Mientras las grandes estrellas del fútbol actual, como Kylian Mbappé, eligen el bullicio de Ibiza o la exclusividad de Marbella para dejarse ver en sus días de descanso, hay un hombre que prefiere el silencio de las redes de pesca y el salitre del Atlántico.

José Mourinho, uno de los entrenadores más laureados de la historia, tiene su refugio particular en Ferragudo, un rincón detenido en el tiempo en el Algarve portugués, a apenas una hora de la frontera con Huelva.

Ferragudo no es el típico destino de lujo masificado. Con una población que apenas roza los 2.000 habitantes, este pintoresco pueblo de pescadores ha logrado resistir el avance del turismo feroz que impera en su vecina Portimão, situada justo al otro lado del río Arade.

Aquí, las fachadas blancas adornadas con buganvillas y las calles empedradas que suben y bajan por la colina dibujan una postal de la Portugal más auténtica.Es en este entorno donde Mourinho deja de ser el personaje mediático para ser simplemente "el hijo de Félix".

La conexión de Mourinho con Ferragudo no es una cuestión de moda, sino de raíces. Su padre, Félix Mourinho, fue una figura muy querida en la localidad, hasta el punto de que el ayuntamiento decidió rendirle homenaje dando su nombre a una de las calles principales: la Rua Félix Mourinho. Para el técnico, caminar por estas vías es reencontrarse con su propia historia familiar.

Jose Mourinho, en un partido del Benfica

Jose Mourinho, en un partido del Benfica EFE

El paisaje de Ferragudo está dominado por una silueta imponente: el Castillo de São João do Arade. Esta fortaleza, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, se alza sobre un promontorio vigilando la desembocadura del río.

Aunque hoy es una residencia privada, su presencia confiere al pueblo un aire señorial y misterioso que encaja perfectamente con la personalidad del entrenador portugués.

Mourinho posee una villa en la zona alta, un mirador privilegiado sobre los acantilados que le permite observar el vaivén de las barcas de pesca sin ser molestado por los objetivos de los fotógrafos.

La rutina de Mourinho en Ferragudo se aleja de los protocolos de la Champions. Se le puede ver disfrutando de la gastronomía local en las tabernas del muelle, donde el pescado fresco se asa directamente en la calle sobre brasas de carbón.

Allí, entre pescadores que remiendan sus redes al sol, el técnico encuentra la paz necesaria para planificar su próxima temporada.

A poco más de 60 minutos de España, Ferragudo sigue siendo el secreto mejor guardado de un Mourinho que, en la sencillez de este pueblo de 2.000 almas, encuentra el único lugar del mundo donde el ruido del fútbol, finalmente, se apaga.