Lamine Yamal, junto a su amigo Souhaib dando inicio al Ramadán de 2026

Lamine Yamal, junto a su amigo Souhaib dando inicio al Ramadán de 2026 Redes sociales

Fútbol

De Rocafonda a Larache y Guinea Escuatorial: así es la historia familiar de Lamine Yamal y sus raíces musulmanas

La estrella de la Selección y del Barça estalló esta semana en contra de los cánticos de "musulmán el que no bote" escuchados en Cornellá.

Más información: Lamine Yamal, afectado por los cánticos en Cornellá: "Usar una religión como burla os deja como ignorantes y racistas"

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La noche de Cornellà destapó mucho más que un problema de grada. Durante el amistoso entre España y Egipto, parte del RCDE Stadium convirtió el partido en un coro de "musulmán el que no bote", un cántico que situó de nuevo al fútbol español en el centro del debate sobre el racismo.

Lamine Yamal, que había salido de inicio y escuchó los gritos sobre el césped, esperó unas horas para contestar donde mejor se mueve su generación: en el móvil.

"Yo soy musulmán, alhamdulillah [...] Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable", escribió antes de rematar: "Usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas".

Detrás de esa respuesta hay una historia familiar que no se entiende solo con una bandera. De Rocafonda a Larache y Guinea Ecuatorial, la identidad musulmana de Lamine se ha construido en tres coordenadas que mezclan bloques de pisos, orillas del Atlántico y recuerdos traídos del golfo de Guinea.

En el barrio de Rocafonda, en Mataró, el extremo creció entre mezquitas de barrio, carnicerías halal y aulas donde la mitad de los compañeros tenían raíces parecidas a las suyas. Ahora, los mismos muros que le vieron regatear de niño se llenaron de mensajes de apoyo cuando estalló la polémica.

Más al sur, en la memoria familiar, está Larache. De esa ciudad costera del norte de Marruecos salió su abuela paterna, Fátima, cuando emigró a España, y de allí proceden buena parte de las tradiciones religiosas que han marcado al padre del jugador, Mounir Nasraoui.

En casa de los Yamal-Nasraoui se mezcla el árabe con el catalán y el castellano, el Ramadán se vive con normalidad y los viajes a Marruecos sirven para reforzar la idea de pertenecer a algo más amplio que un país o una selección.

Lamine Yamal, con la Selección

Lamine Yamal, con la Selección Reuters

Por el lado materno, las raíces apuntan al golfo de Guinea: su madre, Sheila Ebana, nació en Guinea Ecuatorial y emigró adolescente a España, aportando otro eje africano -con su propia mezcla de fe, costumbres y códigos- a la identidad del futbolista.

Ese cruce de orígenes ha hecho que Lamine crezca entendiendo el islam no solo como una religión, sino como una red familiar que conecta Mataró con África.

Quien aportó un último matiz fue su padre en un directo de Instagram. Mounir Nasraoui apareció en la cocina de casa, preparando unos filetes ante la cámara, y se lanzó a improvisar un alegato. "Viva España. Vivan los musulamenes y los cristianos y los judíos y viva todo el mundo por igual. ¿Qué problema tenéis, tíos? Somos hermanos. Si respetas, serás respetado", proclamó.

Sus palabras funcionan casi como la cara B del comunicado del delantero: el padre que emigró desde Larache, la madre que dejó Guinea Ecuatorial, el niño que salió de Rocafonda... todos se sienten interpelados cuando la religión se usa como munición en una grada.

Por eso el mensaje de Lamine tras Cornellà va más allá de una respuesta puntual a unos cantos vergonzosos. Cuando escribe "gracias a la gente que vino a animar, nos vemos en el Mundial", no solo cierra el comunicado con optimismo, también reivindica que un chico musulmán nacido en Mataró, con familia marroquí y ecuatoguineana, puede ser el rostro ilusionante de la selección española.

De Rocafonda a Larache y Guinea Ecuatorial, su historia familiar explica por qué esa frase -"yo soy musulmán, alhamdulillah"- pesa tanto como cualquiera de sus regates.