Gerard Piqué, celebrando a pie de campo el último ascenso del FC Andorra

Gerard Piqué, celebrando a pie de campo el último ascenso del FC Andorra FC Andorra

Fútbol

El Piqué presidente: una figura "macarra" que hizo al Andorra profesional, pero le cuesta 33.000 € en multas este año

El exfutbolista del Barça, máximo accionista del club andorrano desde 2018, encadena hasta cuatro incidentes recientes en los túneles de vestuarios.

Más información: Gerard Piqué la lía con el árbitro y expone al Andorra a una dura sanción: "Es un robo histórico, lo voy a subir a Twitter"

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El último episodio llegó un miércoles de principio de mes, en el túnel de vestuarios del partido entre el Andorra y el Málaga que terminó en empate a tres. Gerard Piqué se acercó a centímetros del asistente arbitral, le apuntó con el dedo índice y repitió sin pausa: "Es un robo histórico" y "lo voy a subir a Twitter".

Según recoge el acta del colegiado Alejandro Ojaos Valera, el máximo accionista del club también se encaró con integrantes del Málaga CF antes de ser separado por el personal de seguridad. No es la primera vez. No es la segunda. No es ni la tercera.

Es el cuarto incidente arbitral documentado solo en esta temporada, y la escena del túnel se ha convertido casi en el sello de identidad de la nueva vida futbolística de Piqué.

El proyecto nació en diciembre de 2018 con una frase que combinaba ambición y cierto sentido del humor: "¡Vamos a hacer un Mónaco!".

El entonces defensa del FC Barcelona compró el FC Andorra, un club que militaba en Primera Catalana, la quinta categoría del fútbol español, y asumió una deuda cercana a los 600.000 euros a través de su grupo empresarial Kosmos. La meta declarada era la Champions League. El punto de partida era Santa Coloma de Andorra y un estadio que apenas reunía unos pocos cientos de espectadores.

Lo que siguió fue genuinamente extraordinario. En tres años y medio, el Andorra ascendió cuatro categorías. La primera escalada fue casi artesanal, ganando la Primera Catalana.

Luego vino una maniobra en los despachos que generaría cola durante años: el club compró en julio de 2019 la plaza de Segunda B que había dejado vacante el Reus, abocado a desaparecer por deudas, saltándose la Tercera División por completo.

Gerard Piqué, en una rueda de prensa del Andorra

Gerard Piqué, en una rueda de prensa del Andorra FC Andorra

El Andorra volvió a la Copa del Rey 24 años después de su última participación, y en mayo de 2022 logró el ascenso histórico a Segunda División, la primera vez en sus 80 años de historia. Piqué, en el campo, fue manteado por jugadores y cuerpo técnico.

Pero casi cada logro llegó escoltado por una sombra. En abril de 2022, se filtraron unos audios en los que se escuchaba a Piqué contactar con el entonces presidente de la RFEF, Luis Rubiales, para preguntar por la plaza del Reus y, más adelante, para pedir que el Andorra no quedara encuadrado en el grupo catalán de Segunda B, históricamente el más competitivo.

También trascendió que su empresa Kosmos había negociado una comisión de 24 millones de euros por llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí, un acuerdo que Piqué defendió públicamente: "Estoy orgulloso del acuerdo, no hubo nada ilegal". El fútbol español lo interpretó de otra manera.

El descenso de 2024 fue el primer tropiezo real del proyecto. Dos temporadas en Segunda terminaron con el equipo como penúltimo clasificado y una derrota por 3-0 ante el Oviedo que certificó la caída. El club emitió un comunicado que pedía paciencia: "No nos detendremos aquí".

Y no lo hicieron: en junio de 2025, el Andorra regresó a LaLiga Hypermotion venciendo a la Ponferradina, con Piqué manteado de nuevo en el césped. Al terminar la temporada declaró: "Nuestra aspiración es no parar". Esta campaña, el equipo está en media tabla con 43 puntos en 33 jornadas.

Un comportamiento reincidente

La cara menos cómoda del proyecto es la que se repite puntualmente en el túnel de vestuarios. La temporada actual ha encadenado cuatro incidentes en acta.

En septiembre, ante el Mirandés, Piqué se aproximó al asistente número 1 "a voz en grito y en actitud intimidatoria" y hubo que llamar a la Policía para separar a los implicados: el club fue multado con 15.000 euros.

Gerard Piqué ascendió al Comapedrosa por el último ascenso a Segunda del Andorra

Gerard Piqué ascendió al Comapedrosa por el último ascenso a Segunda del Andorra FC Andorra

Tres semanas después, ante el Leganés, el exjugador golpeó la puerta del vestuario arbitral y, al abrirla, espetó: "Esto es una puta vergüenza. Ahora, si queréis, lo ponéis en el acta". Nueva multa, esta vez de 9.000 euros.

En diciembre, en el descanso del partido contra el Deportivo de La Coruña, volvió a acercarse a un colegiado mientras miembros del club intentaban sujetarle: "Qué fácil es pitar a los pequeños". Otros 9.000 euros.

El excolegiado Eduardo Iturralde González fue especialmente directo en la Cadena SER: "Estas actitudes macarras hay que desterrarlas del fútbol. Y decirle que esto es LaLiga, no la Kings League".

Disciplina se cansa

El gran problema para las instituciones es que Piqué se mueve en un vacío legal que lo hace intocable desde el punto de vista disciplinario. Al no estar federado -su vinculación es como accionista de Kosmos, no como presidente registrado-, el artículo 3 del Código Disciplinario de la RFEF no le aplica directamente. Las multas recaen sobre el club.

La RFEF ha advertido ya con sanciones más graves: posible deducción de tres puntos, cierre del campo o inhabilitación de entre un mes y dos años si la reincidencia continúa. El cuarto episodio documentado de esta temporada, el del miércoles ante el Málaga, añade presión a esa ecuación.

La cotidianidad del cargo tiene también momentos de otra naturaleza. En enero, el estadio del Principado amaneció bajo 28 centímetros de nieve. Piqué grabó un vídeo con una pala en la mano pidiendo a aficionados y voluntarios que se acercaran a ayudar a limpiar el campo para que el partido contra la Cultural Leonesa no fuera suspendido.

La escena generó debate en redes -algunos cuestionaban que el dueño de un club pidiera trabajo no remunerado-, pero el partido acabó disputándose.

En otro plano, el pulso con el Gobierno del Principado por el uso del Estadi Nacional, en el que Piqué ha invertido cerca de cuatro millones de euros y que debe compartir con otros deportes, le ha llevado a advertir públicamente que no descarta sacar al equipo del país: "La posibilidad de marcharnos siempre está".

Siete años después de aquella asamblea en la que los socios aprobaron la venta con casi unanimidad, el balance es el de un proyecto que ha transformado a un club amateur en una entidad profesional, con una masa social creciente y presencia en el mapa del fútbol español.

También es el de un propietario que sigue sin encontrar la forma de quedarse en la tribuna cuando los árbitros le dan motivos para bajar al túnel