Antoine Griezmann, junto a uno de sus caballos.

Antoine Griezmann, junto a uno de sus caballos.

Fútbol

La vida de Antoine Griezmann (35) fuera del fútbol: una inversión de 300.000 euros en caballos de carreras

El jugador del Atlético de Madrid siempre ha sido un apasionado de la hípica y posee varios caballos en Mâcon, su ciudad natal.

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Antoine Griezmann lleva años construyendo una vida paralela al fútbol que gira en torno a una pasión poco común entre los futbolistas de élite: los caballos de carreras.

El delantero del Atlético de Madrid, nacido en la localidad francesa de Mâcon ha destinado más de 300.000 euros a crear una cuadra propia que le permite desconectar el césped y, de paso, rentabilizar su inversión a través de premios.

La historia empieza en familia. Griezmann descubrió el mundo de la hípica de la mano de su padre, Alain, con quien comparte la gestión de la Écurie Griezmann, la empresa de caballos de carreras que crearon juntos y que tiene su sede en Mâcon, la misma ciudad donde creció el futbolista.

No es un capricho pasajero: el proyecto arrancó en 2017 con la compra de sus primeras yeguas y desde entonces no ha parado de crecer.

"Es un mundo que me hace olvidarme del fútbol y eso me encanta. Voy cada vez que puedo con mi mujer y mis hijos y pasamos buenos ratos con nuestros caballos", ha llegado a decir el propio Griezmann sobre esta afición.

Griezmann posa con la camiseta del Orlando City.

Griezmann posa con la camiseta del Orlando City. ORLANDO CITY

Tan intensa es la desconexión que el atacante asegura que los nervios que pasan durante una carrera superan a los de un partido: "Es peor que tirar un penalti. En las carreras no depende de mí y no puedo hacer nada. Eso me genera mucha más tensión".

Sus caballos

El ejemplar más conocido de su cuadra es Hooking, un purasangre inglés por el que pagó alrededor de 97.000 euros cuando era potro y al que bautizó con el nombre de su perro. "Me encantó desde el principio. Estaba un poco loco, como mi perro Hooking, por eso le puse ese nombre. Tengo una relación especial con él", explicó Griezmann.

La inversión ha resultado especialmente rentable: Hooking ha acumulado nueve victorias y ha generado más de 200.000 euros en premios.

El otro gran activo de la cuadra es Tornibush, un potro por el que desembolsó cerca de 220.000 euros en una subasta celebrada en 2018, en lo que supuso su apuesta más cara hasta la fecha.

La cuadra también incluye otros ejemplares como Princesa, Natsukashi -inscrito en el prestigioso Prix de l'Arc de Triomphe de Paris-Longchamp-, Loquito , Kizmambo o Delida, que compiten habitualmente en hipódromos franceses como Lyon-Parilly, Chantilly o Cagnes-sur-Mer.

Los números de la inversión

Sumando las compras más documentadas, Griezmann ha invertido al menos 317.000 euros directamente en la adquisición de caballos, a los que hay que añadir los aproximados 100.000 euros que destinaba a montar la estructura de la Écurie. En total, los medios especializados cifran el volumen total del proyecto hípico en más de 400.000 euros .

La rentabilidad, sin embargo, es real. Solo con Hooking ha recuperado más de 200.000 euros vía premios, y la cuadra tiene actividad competitiva constante en el circuito francés de galope.

Griezmann, que en 2021 llegó a inscribir un caballo en la carrera de caballos más rica del mundo, el Dubai World Cup, ve la hípica como una inversión a largo plazo que combina pasión y retorno económico.

Los caballos son su apuesta más singular, pero no la única. En España, donde jugó en el Barcelona y donde sigue haciéndolo en el Atlético de Madrid, Griezmann también tiene negocios activos: fue socio del restaurante Rhudo en el barrio de Salamanca de Madrid -ya cerrado- junto a Marcos Llorente, Álex González y Miguel Ángel Silvestre.

Fuera de las fronteras españolas, el delantero también participa en rondas de financiación de startups tecnológicas, como la firma francesa de salud digital Alan.

A sus 35 años, Griezmann tiene ya un perfil de inversor diversificado que combina proyectos emocionales -sus caballos, su tierra natal- con apuestas más financieras. El césped, en cualquier caso, sigue siendo su refugio preferido cuando el fútbol le da un respiro.