Así es Conchita, la poligrafista de 'Sábado Deluxe':

Así es Conchita, la poligrafista de 'Sábado Deluxe':

Televisión SUS 'VERDADES Y MENTIRAS'

Así es Conchita, la poligrafista de Telecinco: de los 475 euros por sesión al acoso que sufrió

Casi cada sábado le 'pone los cables' a algún famoso en 'Sábado Deluxe', pero realiza sesiones particulares y muy poco se conoce de su vida personal. 

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Conchita Pérez es un rostro habitual en el mundo Mediaset y, sobre todo, en el programa Sábado Deluxe: ella es quien, con su máquina a cuestas, descubre las verdades y mentiras de los famosos que se 'ponen los cables' en sus sesiones. Conchita es tímida a simple vista, no le gusta ser la protagonista en el programa de los sábados y lo cierto es que poco se conoce de su vida personal fuera de los muros de Telecinco. Aparte del programa, Conchita tiene otros ingresos y se gana la vida como poligrafista. 

Esta zaragozana de mediana edad cuenta con un solvente negocio centrado en descubrir la verdad en cientos de empresas y a través de particulares. Con sede en Madrid y en Zaragoza, atiende casos particulares y su pasión la lleva a embarcarse en viajes con su máquina de la verdad. El precio por sesión ronda los 475 euros. Y es que, no es fácil la tarea. La duración por sesión suele variar, pero gira en torno a las tres horas, porque además de la prueba se realiza una especie de entrevista previa y una terapia con las personas que acuden a su consulta.

Conchita poniéndole los cables al periodista Jesús Mariñas.

Conchita poniéndole los cables al periodista Jesús Mariñas.

A Conchita la avala una carrera; es licenciada en Dirección General de Empresas. De forma azarosa, así asegura llegar a este mundo de las verdades y mentiras. Fue por un asunto personal que la llevó a comisaría. "En 2010, tuve que ir a la comisaría de policía por una cuestión, y me di cuenta de que, cuando sucede algo en el pasado sin testigos, es muy difícil de demostrar. Por ayudar a la gente, como la que había allí acusada de algo que decían no haber hecho, tomé este camino", explicó en una entrevista para MujerHoy.

Se formó en EEUU, donde pruebas de este tipo son utilizadas con mayor frecuencia que en España. En nuestro país lleva trabajando desde hace ya casi diez años. Lo hizo allende los mares porque en España no estaba reglado: "Hay que tener una formación y unos conocimientos de psicología muy amplios. Al no estar reglado en España, en Estados Unidos, que es donde más se trabaja este campo, lo único que exigen es hacer un curso que realiza la America Poligraph Association (APA), que existe desde 1966 y regla este terreno. La APA ha ordenado esos requisitos de ética y de moral que debemos cumplir los que nos dedicamos a ello. Cada año te renuevan y comprueban que cumples correctamente unos estándares". 

Todo el que necesite a Conchita, la tiene a mano; es una mujer accesible, llana y suele coger ella el teléfono que aparece en su propia web, a no ser que se encuentre realizando en ese momento una prueba. Tiene terapia prácticamente todos los días y no descarta hacerlas incluso en sábados, domingos y festivos, si son casos especiales o es alguien que viene de fuera de Madrid o Zaragoza.

Pero, ¿cómo es la vida personal de Conchita? Poco de lo que se ha publicado lo ha confirmado la protagonista, siendo objeto de inventos e incluso llevando algunas informaciones a los tribunales. Gran devota de la virgen del Pilar -ahí su pasión por las 'Cintas Cintas de la Medida de Nuestra Señora del Pilar' que ella promociona-, hay un escándalo que siempre la perseguirá, muy a su pesar: su 'guerra' con José Antonio Fernández de Landa, un poligrafista muy conocido en la época de La máquina de la verdad, de Julián Lago.

Cabe recordar que Conchita comenzó su carrera en 2007 de la mano de Fernández de Landa, fue su 'alumna' hasta que un día todo cambió entre ellos. "Pretende desacreditarme. Es un estafador. Tuvimos una relación íntima y ahora me acosa", aseguró Pérez en una entrevista en QMD en 2011. Así definía a José Antonio en dicha revista: "Tiene mujer e hijas y se anuncia en Internet para buscar contactos. Hay una psicóloga que le ha denunciado por esto, pero no habla porque tiene miedo. El día que le conocí ya me llevó a mi casa. El segundo me invitó a comer y así empezamos a tener una relación. Nunca me dijo que estaba casado. Lo nuestro duró tres meses y yo aguanté tanto tiempo porque le había pagado un curso de poligrafista… Luego me di cuenta de que su curso era una mierda, una estafa y le denuncié". 

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