Cari Lapique y Dalt Vila en un montaje de JALEOS.

Cari Lapique y Dalt Vila en un montaje de JALEOS.

Famosos VACACIONES

La ciudad española Patrimonio de la Humanidad donde pasa el verano Cari Lapique: muralla otomana y a 20 km del centro

La familia Goyanes-Lapique ha veraneado en alguna ocasión en Ibiza y lo ha hecho cerca de uno de los lugares más bonitos e históricos de la isla.

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Hay destinos que, año tras año, se convierten en refugio habitual de la alta sociedad española. Uno de ellos es Ibiza, donde el verano no solo se mide en días de sol y playa, sino también en nombres propios. Entre ellos destaca el de Cari Lapique (73) y su hija, Carla Goyanes (42), quienes han encontrado en alguna ocasión en la isla pitusa su lugar predilecto para desconectar.

La residencia vacacional de la familia Goyanes-Lapique se sitúa en la urbanización Can Lola, una exclusiva zona de villas en el sur de la isla frecuentada por rostros conocidos. Este tipo de enclaves caracterizados por su privacidad y lujo, suelen ubicarse a cierta distancia del bullicio del centro histórico, en un radio de entre los 10 y 20 kilómetros.

En el caso de Can Lola, su localización permite disfrutar de la tranquilidad sin renunciar a la cercanía de uno de los grandes tesoros patrimoniales de Ibiza.

Cari Lapique y Carla Goyanes en Suiza

Cari Lapique y Carla Goyanes en Suiza Instagram

Ese tesoro no es otro que Dalt Vila, la ciudad alta amurallada que domina el perfil de la capital y que fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999. Este enclave histórico, levantado sobre una colina con vistas privilegiadas al puerto y al Mediterráneo, es mucho más que una postal: es uno de los conjuntos fortificados renacentistas mejor conservados de toda la cuenca mediterránea.

Sus murallas, construidas en el siglo XVI por orden de Carlos V y Felipe II, tenían un objetivo claro: proteger la isla de los constantes ataques otomanos y de la piratería que asolaba estas aguas. A día de hoy, ese sistema defensivo se mantiene prácticamente intacto y permite al visitante recorrer un recinto heptagonal jalonado de baluartes, puertas monumentales y miradores desde los que contemplar tanto la ciudad moderna como la silueta de Formentera en el horizonte.

Más allá de sus fortificaciones, Dalt Vila invita a perderse. Sus calles empedradas, estrechas y en pendiente, forman un laberinto lleno de vida en el que conviven museos, galerías de arte, pequeños comercios y restaurantes con encanto.

Dalt Vila, municipio de Ibiza.

Dalt Vila, municipio de Ibiza.

En la parte más alta se alza la Catedral de la Virgen de las Nieves, uno de los iconos visuales de Ibiza. Desde allí, la panorámica es simplemente espectacular y ayuda a comprender por qué este enclave ha sido codiciado a lo largo de los siglos por distintas civilizaciones: fenicios, cartagineses, romanos, musulmanes y cristianos han dejado su huella en este lugar único.

A apenas unos kilómetros de este entorno histórico, Cari Lapique y su hija han disfrutado de un verano mucho más discreto, rodeado de naturaleza, calas y urbanizaciones de lo más exclusivas. Una muestra de que Ibiza puede ser lujosa y tradicional, a partes iguales.