Mikel Merino con la Copa del Mundo

Mikel Merino con la Copa del Mundo Europa Press

Corazón

Mikel Merino, 30 años: "Me encanta el arroz que hace mi abuela pero necesito comer chocolate y palomitas"

El centrocampista navarro elige esta receta familiar para conseguir relajarse del fútbol.

Más información: Lamine Yamal, 19 años: "Durante mi infancia, mi madre me hacía una receta de arroz con salsa de cacahuete para coger fuerzas".

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Ni las dietas de alta competición ni los lujos de la Premier League superan el poder del sabor a la infancia para Mikel Merino, el centrocampista navarro que ha llevado a España a lo más alto en el Mundial.

El jugador del Arsenal ha confesado que, por encima de cualquier manjar de élte, su comida predilecta es el arroz que prepara su abuela, un plato que define como su favorito absoluto.

Esta conexión con sus raíces en Pamplona no es solo una cuestión de gusto, sino una pieza clave en el equilibrio mental de un futbolista que se convirtió en el "salvador" de la selección con sus goles decisivos ante Portugal y Bélgica.

El arroz de la abuela de Mikel Merino

Para el centrocampista, el éxito en los estadios más imponentes del mundo no se entiende sin la sencillez de su hogar.

Aunque Merino se define como un amante de la gastronomía en general, el arroz de su abuela ocupa un lugar especial que nadie puede arrebatarle: "Me gusta mucho la comida en general. Me encanta. Si tengo que decir una favorita diría un arroz que hace mi abuela".

El jugador asegura que su abuela se lo prepara siempre que puede, manteniendo vivo un ritual de su infancia. A pesar de la curiosidad que genera, la elaboración exacta del plato sigue siendo un secreto familiar que Merino prefiere no desvelar.

Esta preferencia por un plato tradicional subraya la personalidad discreta del futbolista, quien, a pesar de su fama, sigue muy apegado a su familia y a su tierra natal.

La rutina de Merino

Mikel Merino no oculta que, para rendir al máximo nivel, es vital permitirse momentos de placer fuera de la dieta estricta. El navarro defiende que la desconexión mental es tan importante como el entrenamiento físico.

"A veces necesito comer mal, chocolate, palomitas viendo una película... algo que haga a tu mente desconectar".

El futbolista defiende que no es posible estar centrado al 100% en el trabajo todo el tiempo. Por ello, de vez en cuando necesita salirse de la dieta estricta de deportista: "Este pequeño cheat meal, comida trampa me da la vida y me hace estar más tranquilo".

Hijo de deportistas -su padre fue el futbolista Ángel Merino y su madre la baloncestista Maite Zazón-, Mikel ha aprendido a gestionar la presión y la fama manteniendo los pies en el suelo.

El camino de Merino hacia el éxito en este Mundial estuvo a punto de truncarse debido a una lesión grave a principios de año que lo mantuvo meses en la incertidumbre.

El propio jugador reconoció haber sentido miedo a perderse el torneo cuando le comunicaron que la recuperación podría durar hasta seis meses.

Tras meses de "trabajar muy duro sin saber si iba a tener recompensa", Merino no solo llegó a la cita mundialista, sino que se convirtió en el "salvador" de España.