Jean Belondrade en Priorat

Jean Belondrade en Priorat

Vinos

Belondrade conquista Priorat: el legado revolucionario de Rueda renace en la tierra del Montsant

Después de transformar con su perseverancia la verdejo de Rueda, la familia Belondrade escribe ahora un nuevo capítulo para abrazar la llicorella del Priorato.

Más información: Belondrade y Lurton: 25 años de revolución en Rueda

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En las tierras escarpadas del Priorat, donde la sierra del Montsant se alza como un guardián ancestral, la familia Belondrade ha encontrado un nuevo horizonte.

Su llegada evoca el eco de una revolución pasada en Rueda, donde hace tres décadas transformaron una variedad humilde en emblema de elegancia eterna. Ahora, con la misma pasión forjada en amistad y perseverancia, prometen tejer en el Priorato un relato similar: el de un terroir mítico que susurra historias de viñas centenarias y perspectivas infinitas.

“No es una inversión; irse al Mediterráneo con el cambio climático puede sonar a locura, pero se trata de ampliar horizontes”, reconoce Jean Belondrade. “Priorat es radicalmente opuesto a Rueda, pero me gusta la figura del yin y el yang, dos elementos contrarios que al final sí encajan”.

Jean Belondrade, Adrets del Priorat

Jean Belondrade, Adrets del Priorat

El hechizo de Rueda

Basta con imaginar Valladolid en los años 90 del siglo pasado, cuando los blancos oxidados competían con vinos forasteros en un Rueda adormecido. Allí llegó Didier Belondrade, ex directivo francés con alma de poeta, para desposar la verdejo con barricas borgoñonas.

Fundó su bodega en La Seca, cuna de parcelas a 760 metros, y con Marta Baquerizo al mando, elevó la región de coupages vulgares a sinfonía de blancos de guarda. Rechazaron la prisa y la cambiaron por volúmenes masivos; optaron por la pureza, la frescura y esa acidez que invita al plato. Rueda renació, y el mundo brindó con sus botellas, hoy convertidas en iconos.

Adrets del Priorat

Adrets del Priorat

Raíces en una amistad

En Priorat, todo comenzó con Gonzalo Cores, un alma renacentista, coleccionista de monedas antiguas, arqueólogo de pasiones y melómano empedernido. Su mirada se cruzó con la de Didier en un lazo indisoluble, y en 2016 los guio a una joya oculta: una parcela de menos de dos hectáreas en Solanes del Molar, abrazada por bosque, con terrazas que se abren al Montsant como páginas de un libro olvidado.

El semiabandono solo acentuaba su salvaje magnetismo. La familia —Didier, Jean y Marta— cayó rendida. La bautizaron Clos de l’Afaitador, en memoria de un artesano que afilaba cuchillos en una masía del siglo XIX, símbolo de raíces profundas y trabajo calloso.

Jean Belondrade

Jean Belondrade

“Pienso que es positivo para todo el equipo salir de la zona de control e improvisar”, declara el primogénito de Didier Belondrade.

Sueños tejidos en viñas

La cautela fue su primera musa. Vendieron cosechas enteras para escuchar el latido del suelo. Progresivamente, el vino brotó de sus entrañas. Gonzalo partió en 2020, un mes antes de que Nerin Terra 2018 —2.000 botellas volando a Corea, Estados Unidos y Bélgica— viera la luz. Pero su espíritu perdura.

En 2023, el compromiso se selló con Adrets del Priorat, bodega propia en Torroja y ocho parcelas que suman 7,5 hectáreas, en sintonía ecológica con la tierra. Viñas viejas como La Aguilera, plantada en 1942, o El Llac, se yerguen en pendientes imposibles, labradas con cabrestante, sus raíces hurgando en llicorella fracturada como dedos en busca de secretos.

Adrets del Priorat

Adrets del Priorat

Priorat en la botella

Priorat hechiza como pocos: proximidad al Mediterráneo, historia de monjes y paisajes que cortan el aliento. Aquí, altitudes danzan del llano al cielo —180 a 550 metros—, madurando uvas en un ballet de semanas.

Garnatxa y carinyena reinan, salpicadas de syrah y caprichos blancos antiguos. Parcelas como El Ventanal o L’Amphithéâtre son retratos vivos: densidades altas que concentran esencias puras, frutos de esfuerzo titánico en laderas del 50%.

Nerin Terra 2022

Nerin Terra 2022

En Torroja, una estructura de hormigón se funde con la ladera, este-oeste para domar el sol. Arriba, recepción de la uva; abajo, barricas que dejan madurar el vino por gravedad, sin prisas. El equilibrio es su credo. Aromas finos, frescura vivaz, taninos que acarician. Cada parcela fermenta sola, para que el assemblage pinte la diversidad del Priorat como un lienzo vivo.

Nerin Terra 2022 nace de vendimias manuales en cajas livianas, maceraciones suaves y levaduras silvestres. Criado en roble francés usado, reposa en botella hasta redondearse, lista para emocionar. 3.000 botellas de un tinto sedoso, elegante, fresco, pero a la vez corpulento. Con estilo propio. La esencia de un gran vino.

Adrets del Priorat

Adrets del Priorat

Un vino que responde a un territorio. “Sigo yendo en la dirección de Burdeos, diferencia de parcelas, vinos con cuerpo, con estructura, maduros, plenos, no solo construidos sobre la acidez”, afirma Jean. Reconoce que no es fácil, cuando el mercado parece pedir vinos más ligeros, pero ese es el estilo Belondrade: estar fuera de tendencias.

Hacia una revolución pendiente

Belondrade no conquista Priorat por codicia, sino por amor. Como en Rueda, donde creyeron en verdejo cuando nadie lo hacía. Jean Belondrade va despacio, con buena letra.

Este desembarco promete tintos finos de guarda, siguiendo el mismo modelo bordelés del Belondrade original —un único vino top que gane en producción a su entrada de gama—, celebrando la diversidad sobre la fuerza bruta; un eco francés en la pizarra catalana. Priorat, prepárate para renacer.