El chef Victor Ródenas, se suma a Apluma.
El asador de pollo de referencia en Barcelona suma una nueva dirección con un ticket medio de 25 euros
El chef Víctor Ródenas se suma a Apluma, que abre local en Corts, para reforzar su propuesta gastronómica.
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En Barcelona la modernidad gastronómica convive con una arraigada tradición popular. Fruto de ambas nacen proyectos que saben tender puentes entre ambas sin que la autenticidad pierda brillo.
Así ocurre con Apluma, el asador que ha hecho del pollo a l’ast un emblema contemporáneo sin despojarlo de su carga emocional.
Bajo el evocador lema “Donde hay Apluma, hay recuerdos”, la marca inaugura ahora un nuevo local en el barrio de Les Corts, consolidando su presencia en Barcelona y reafirmando su lugar en el imaginario culinario de la ciudad.
Apluma de Les Corts.
La apertura, que se suma a sus ya consolidados espacios en Sant Gervasi y Gràcia, más allá de ser una expansión geográfica, es una consolidación de un modelo que suma años entre tantas tendencias efímeras.
Apluma reivindica el sabor reconocible del pollo asado de toda la vida, ese que remite a domingos en familia y a cocinas impregnadas de aromas familiares, afinando técnicas y cuidando el detalle.
La consolidación de Apluma
Y ahora lo hace con la mirada del chef Víctor Ródenas, que se incorpora a la marca para fortalecer esta nueva etapa con la función de 'afinador' del proyecto.
Conocido por su trabajo en propuestas como Maleducat y Casa Fiero, Ródenas llega para sumar fuerzas en la optimización de procesos, precisión en las recetas y una mirada estratégica que apunta al crecimiento sin comprometer la esencia.
El corazón de la propuesta sigue siendo el pollo. Desde el clásico pollo a l’ast —servido con patatas asadas y un alioli que invita a mojar sin reparos— hasta elaboraciones que expanden el recetario tradicional, como croquetas, canelones o versiones contemporáneas del pollo frito.
Como siempre, la clave está en la materia prima: el pollastre groc català y el tomate rosa del Maresme aportan ese carácter local que marca la diferencia en un producto aparentemente sencillo.
Pollo al Josper en Apluma.
El nuevo establecimiento, situado estratégicamente en la calle Europa, entre la Plaça de la Concòrdia y la Avenida Diagonal, dialoga con su entorno: un barrio familiar, pero también dinámico, atravesado por oficinas y vida universitaria.
En su interior, el estudio Sandra Tarruella Interioristas firma un espacio que traduce visualmente la filosofía de la casa.
Baldosas blancas, mármol, madera y suelos hidráulicos evocan las rotisseries de siempre, mientras los tonos cálidos y la iluminación contemporánea construyen una atmósfera acogedora, casi doméstica; en la que siempre imaginamos el mejor de los pollos asados.
Más allá de la carta fija, Apluma también explora nuevas narrativas a través de colaboraciones puntuales. La reciente alianza con el chef Arnau París introduce versiones del pollo frito con acentos árabes, mexicanos y asiáticos, un ejercicio de mestizaje que amplía horizontes sin perder el foco en el producto principal.
El espacio de Apluma en Les Corts.
La inauguración del local, celebrada con el simbólico reparto de cien pollos a l’ast, resume bien la filosofía de la casa: cercanía, generosidad y vocación popular.
Porque, al final, la verdadera innovación puede estar en algo tan sencillo como hacer bien lo de siempre. Y en Barcelona, ese “bien hecho” huele a pollo recién asado.