El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y Pedro Sánchez.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y Pedro Sánchez. Arte / E.E.

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Sánchez tardó tres días en coger el teléfono al presidente de Ceuta y cinco ministerios ignoraron llamadas de alerta

"No paramos de alertar a todos los ministerios competentes y nos dijeron que estuviéramos tranquilos", señalan en el Gobierno de la ciudad.

Más información: Marlaska sube a 72.000 la cifra de migrantes irregulares que entraron a Ceuta y niega la existencia de informes del CNI.

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Las claves

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Pedro Sánchez tardó tres días en atender la llamada del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien intentó alertarle sobre movimientos inusuales en la frontera con Marruecos.

El Gobierno de Ceuta avisó a al menos cinco ministerios sobre el aumento anómalo de entradas irregulares, pero las autoridades restaron importancia a la situación.

El Ministerio de Interior reconoce un repunte migratorio pero niega haber recibido una alerta concreta como para prever la magnitud de la crisis, mientras que el CNI habría emitido varios avisos.

La ciudad de Ceuta sigue bajo presión con miles de personas todavía presentes y un elevado número de menores bajo tutela, exigiendo más recursos y refuerzos para la gestión de la crisis.

Pedro Sánchez tardó tres días en hablar directamente con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, después de que este intentara advertirle de que había movimientos inusuales en la frontera con Marruecos.

Desde el 16 de julio hasta el 31, el Gobierno ceutí había trasladado alertas a por lo menos cinco ministerios (Interior, Exteriores, Defensa, Juventud e Infancia y Política Territorial, además de a Presidencia) ante el incremento progresivo y anómalo de las entradas irregulares.

"Dos semanas antes ya había movimientos no ordinarios", explican fuentes del Ejecutivo de Ceuta. "Empezamos por 50, siguieron 150, luego 300, después 500...".

La respuesta gubernamental, según las mismas fuentes, fue siempre la misma: restarle importancia.

"No paramos de alertar a todos los ministerios competentes y nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que estaban atentos, que era una cuestión de migración habitual y ordinaria como la que solemos tener todos los veranos".

Pero la explicación no convenció al Gobierno autonómico. "Nos olíamos que algo no estaba yendo bien".

La Consejería responsable de los menores comunicó también al Ministerio de Juventud e Infancia que el número de niños que llegaban sin documentación estaba creciendo de manera excepcional.

El área ceutí de Menores dio formalmente la voz de alarma el 27 de julio, tras registrar la entrada de unos 50 niños, y solicitó que se declarara la contingencia migratoria.

"Fue el único ministerio que fue algo receptivo", afirman.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiende a los medios de comunicación tras la reunión del consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE por la crisis en Ceuta.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiende a los medios de comunicación tras la reunión del consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE por la crisis en Ceuta. Europa Press

El día anterior, el consejero de Presidencia y Gobernación de la Ciudad, Alberto Gaitán, había planteado a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, la instalación de barreras marítimas para prevenir una entrada masiva.

Llamada sin respuesta

El lunes 27, tres días antes de que decenas de miles de personas cruzaran por el Tarajal, Vivas también trató de contactar con Pedro Sánchez. Llamó a Moncloa para pedir hablar expresamente con el presidente del Gobierno.

Sánchez, sin embargo, no atendió la llamada. Lo hizo su jefe de Gabinete, Diego Rubio, quien le transmitió que estaban pendientes de la situación y le pidió que no se preocupara.

El contacto directo con Sánchez no se produjo hasta el jueves 30, cuando la frontera "ya se había roto".

Ante la ausencia de medidas extraordinarias, Vivas reclamó el 29 de julio una actuación "contundente y sin dilación".

Cerca de 1.500 personas habían alcanzado la ciudad durante la segunda quincena del mes y, de continuar ese ritmo, admitió Vivas, Ceuta se aproximaría a cifras de 2021.

El Gobierno, sin embargo, sostiene que ninguno de aquellos avisos permitía anticipar una entrada de semejante magnitud (la cifra actualizada este martes por el Ministerio del Interior es de 72.000).

Fernando Grande-Marlaska admitió este martes que durante los días anteriores se había detectado un repunte de los flujos migratorios, pero negó haber recibido una alerta concreta sobre lo que finalmente ocurrió.

"No hubo ningún informe ni aviso de que nada parecido a lo acontecido pudiera pasar", afirmó después de reunirse por videoconferencia con sus homólogos de la UE para analizar las consecuencias de la crisis.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), que ha viajado hoy a Ceuta, acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (d), a su llegada al Palacio de la Asamblea saluda al presidente de Ceuta, Juan José Vivas (i).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), que ha viajado hoy a Ceuta, acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (d), a su llegada al Palacio de la Asamblea saluda al presidente de Ceuta, Juan José Vivas (i). EFE/Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Marlaska aseguró que si hubiese existido una advertencia comparable siquiera con la crisis de 2021 esta habría llegado "a las más altas instancias" y el Gobierno habría convocado una reunión de emergencia y actuado en consecuencia.

La versión de Interior choca con la información publicada por la Cadena SER, que sostiene, citando fuentes relacionadas con la seguridad del Estado, que el CNI trasladó "varios avisos" sobre el riesgo real de una entrada masiva.

Según esa versión, el CNI no pudo precisar el día ni calcular la dimensión definitiva de la avalancha, pero sí alertó de que la amenaza existía.

Ceuta evita pronunciarse sobre el contenido de los documentos del servicio secreto.

"No sabemos qué pasó con el CNI porque no tenemos competencia sobre él. En cualquier caso, si no fue por el CNI, por Ceuta tenían conocimiento de que algo estaba ocurriendo".

La diferencia es decisiva. Una cosa es anticipar que decenas de miles de personas iban a cruzar la frontera en unas horas y otra advertir, como se hizo desde la ciudad autónoma, de que el aumento progresivo de las entradas había dejado de responder al patrón habitual del verano.

Las fuentes ceutíes no dicen haber previsto la cifra final, pero sí haber comunicado durante semanas que el movimiento era anómalo y que necesitaba una respuesta extraordinaria.

Margarita Robles ha evitado aclarar si el CNI remitió informes concretos a Interior.

Miles de jóvenes marroquíes trataban de cruzar en Ceuta la valla que separa España y Marruecos..

Miles de jóvenes marroquíes trataban de cruzar en Ceuta la valla que separa España y Marruecos.. Mohamed Siali EFE

La ministra de Defensa se ha limitado a defender el trabajo del CNI y de los servicios de información de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas.

Las versiones enfrentadas obligan ahora a Interior y Defensa a aclarar qué información elaboró el CNI, con qué grado de concreción, cuándo la remitió y quiénes fueron sus destinatarios.

Fuentes estrechamente vinculadas al CNI aseguran a este diario que "el Centro conoce Marruecos mejor que nadie". La afirmación agrava las dudas sobre qué información manejó el servicio, cómo la valoró y a qué departamentos la trasladó.

La crisis de Ceuta de mayo de 2021 tampoco fue anticipada públicamente mediante una alerta que permitiera impedirla.

Entonces entraron alrededor de 10.000 personas después de que Marruecos relajara sus controles en plena disputa diplomática por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali.

El CNI elaboró posteriormente informes que atribuyeron la actuación de Rabat a una estrategia de presión vinculada al Sáhara Occidental y al progresivo deterioro de las relaciones bilaterales.

Aquel episodio no provocó el cese de la entonces directora, Paz Esteban. Su caída llegó un año después, durante la crisis de Pegasus, tras conocerse tanto el espionaje autorizado a dirigentes independentistas como las infecciones sufridas por los teléfonos de Sánchez, Robles y Marlaska. El Gobierno cesó a Esteban en mayo de 2022.

En Ceuta, mientras tanto, la crisis está lejos de darse por cerrada.

El Gobierno autonómico calculaba este martes que todavía permanecían en la ciudad alrededor de unas 5.000 personas y situaba en 1.160 el número de menores ya identificados y puestos bajo su tutela.

Algunos de los irregulares, según señalan a EL ESPAÑOL fuentes de la Policía y Guardia Civil, podrían estar vinculados con el yihadismo, algo que desde Ceuta "consideran muy preocupante".

Las fuentes advierten de que otros continúan escondidos en montes y playas y aparecerán progresivamente.

Las barriadas periféricas, el entorno del CETI y los servicios sociales siguen sometidos a una fuerte presión. "Hay una calma tensa", describen. "La gente está triste, temerosa, acongojada. Estamos aterrados, superados y con una sensación de abandono".

El Ejecutivo de Vivas no plantea por ahora exigir dimisiones.

Reclama refuerzos para la Guardia Civil y la Policía Nacional, recursos para atender a los menores y compensaciones para los comercios y trabajadores perjudicados por la suspensión de la feria. "Los medios los necesitábamos el día 31", lamentan.

"Estamos aterrados, superados y con una sensación de abandono total", concluyen. "Al día siguiente de la crisis, Sánchez compartió su playlist. Es la forma de vender normalidad, pero la normalidad está lejos de volver a la ciudad".