Marta Verona en un montaje de El Español

Marta Verona en un montaje de El Español vovashevchuk iStock

Saludables

Marta, nutricionista: "La cena más elegante del verano no necesita fuego, solo 1 bote de alcachofas, 1 huevo y queso"

Marta Verona, nutricionista y ganadora de la sexta edición de MasterChef tiene la receta perfecta para resolver una cena de verano en cinco minutos.

Más información: Marta Verona, nutricionista: "Parece salmorejo, pero es una receta más sana con 1 bote de garbanzos y 1 lata de pimientos"

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Hay una hora concreta del verano, más o menos entre las nueve y las diez de la noche, en la que el hambre empieza a hacer acto de presencia, pero la cocina todavía guarda el calor del día y a nadie le apetece encender un fuego.

Es el momento en que muchas cenas acaban siendo un triste sándwich de pavo o un pan con embutido, menos triste, pero más pesado.

Para esas noches existe esta crema de alcachofas de bote, que se hace en cinco minutos sin más trabajo que el de pulsar el botón de la batidora. El único requisito es que tengas algún huevo duro en la nevera.

La propuesta es de Marta Verona, nutricionista y chef, ganadora de la sexta edición de MasterChef España y cara habitual de la televisión pública en La Hora de La 1 y Saber Vivir.

Alcachofas de bote: más allá de la mayonesa

La alcachofa es una conserva a la que no hemos aprendido a tratar como se merece. En España las tenemos muy buenas, pero, por alguna razón, su destino suele ser siempre acabar en una tapa servidas con mayonesa.

Pero, tal como muestra Marta Verona, hacen falta menos de 5 minutos de batidora para convertirlas en una cena sana, fresquita y elegante de esas que hacen más llevaderas las noches de verano.

Si el bote es de calidad, se nota. Merece la pena buscar conservas con pocos ingredientes en la etiqueta -alcachofa, agua, sal y un corrector de acidez- y, si hay presupuesto, la Alcachofa de Tudela y la Carxofa de Benicarló son las dos grandes referencias nacionales.

Queso cottage: qué es y cómo sustituirlo

El cottage es un queso fresco de grano suelto, sin madurar que se elabora cuajando la leche desnatada y escurriendo parcialmente el suero sin llegar a prensarlo.

De ahí ese aspecto granulado que lo caracteriza y su sabor lácteo, apenas ácido, que resulta tan agradable cuando se busca dar cremosidad sin añadir apenas grasa.

Porque esa es su principal ventaja, ronda los 11 gramos de proteína por cada 100 y mantiene la grasa muy baja, así que "engorda" la textura sin que el plato engorde.

Hace años había que buscarlo en tiendas específicas, pero hoy se encuentra en muchos supermercados en torno a los 2 euros la tarrina.

Si no aparece, el requesón es el sustituto más fiel y el más barato. También funcionan el queso batido 0 %, la ricotta escurrida o un yogur griego natural sin azúcar, que aportará algo más de acidez.

Ingredientes

  • Alcachofas en conserva, 300 g, con parte de su líquido
  • Queso cottage, 100 g
  • Huevo cocido, 1 ud
  • Ajo, 1 diente
  • Jamón serrano picado, 30 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada sopera
  • Sal, al gusto

Paso 1

Escurrimos el bote de alcachofas y reservamos el líquido.

Paso 2

Pelamos el ajo y le quitamos el germen del interior para que no repita.

Paso 3

Ponemos en el vaso de la batidora las alcachofas, el queso cottage, el huevo cocido, el ajo, el aceite de oliva y una pizca de sal.

Paso 4

Trituramos hasta que no quede ni un solo grumo y la crema quede brillante y completamente lisa, sin hebras de alcachofa.

Paso 5

Si ha quedado espesa, incorporamos el líquido reservado poco a poco; si está demasiado líquida se pueden añadir un par de cucharadas más de queso. Probamos y rectificamos de sal.

Paso 6

Servimos en cuencos o vasitos, repartimos el jamón picado por encima y terminamos con un hilo de aceite de oliva virgen extra.

Una cena que sacia sin resultar pesada

El problema que suelen tener las cremas frías como esta es que a veces se quedan cortas: cenas a las nueve y a las once vuelve el hambre. Con esta no pasa.

Entre el huevo, el queso y el jamón, cada ración ronda los 15 gramos de proteína, suficiente para que funcione como cena ligera, pero completa.

La alcachofa pone la otra mitad. Es una de las hortalizas más ricas en inulina, una fibra fermentable que alimenta a la microbiota intestinal, y contiene cinarina, el compuesto responsable de ese curioso efecto por el que el agua sabe dulce justo después de comerla.