Dorina y una bandeja de nuggets de pollo. Fotomontaje. iStock
Dorina, cocinera: "Para hacer 'nuggets' de pollo más sanos y baratos que los de McDonalds, usa 300 g de pechuga y 1 patata"
Unos bocados de pollo irresistiblemente crujientes que se hacen sin apenas aceite.
Más información: María Lo, cocinera, lo tiene claro: "El truco para que el pollo quede muy crujiente no es la harina, hay que usar maicena"
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Todos sabemos que ni los nuggets de pollo congelados del súper ni los de las cadenas de comida rápida son el menú que recomendaría ningún nutricionista.
No hay más que mirar la etiqueta para entender por qué: aromas, almidones, aceites baratos y un porcentaje de pollo que a veces es meramente testimonial.
La buena noticia es que hacer unos nuggets caseros más ricos y sanos cuesta menos de lo que parece y si siquiera hay que pelearse con frituras en aceite hirviendo, con la pereza que da eso.
Nos lo explica Dorina, la cocinera detrás del perfil @thyme_4_cooking en Instagram, en un vídeo en el que muestra cómo hacer una versión casera que enganche tanto como los industriales, pero hecha con ingredientes reconocibles.
El panko: el secreto japonés del rebozado más crujiente
El panko se elabora con pan sin corteza molido en copos o escamas grandes y aireadas, en lugar de en el polvo fino del pan rallado tradicional que también incluye la corteza.
Esa estructura más gruesa absorbe menos grasa y, al hornearse, se dora formando una capa muy crujiente y ligera. En cambio, el pan rallado tradicional suele dar como resultado rebozados muy secos cuando se cocinan en el horno.
Hace años había que buscarlo en tiendas de productos asiáticos, pero hoy está en casi cualquier supermercado grande, junto al pan rallado de siempre o en la sección internacional.
Y si un día no tienes, puedes hacer un apaño casero que funciona bastante bien. Solo hay que coger algunas rebanadas de pan del día anterior, quitarles la corteza, meterlas unos 30 segundos en el microondas para que se sequen, dejarlas enfriar y rallarlas con un rallador grueso.
Dorina, además, usa un pequeño truco que consiste en tostar el panko en el horno cuatro o cinco minutos antes de rebozar.
Como el nugget se cocina sin freír, ese tostado previo ayuda a conseguir el color dorado que la fritura en aceite conseguiría en segundos.
La patata: el truco para que queden jugosos
La pechuga de pollo es una carne magra y tiende a quedarse estropajosa en cuanto se pasa un minuto de cocción, un riesgo que aumenta en el horno.
La patata cruda triturada en esta receta es nuestro seguro de vida, porque aporta almidón y humedad, ayuda a ligar la masa y hace que el interior quede tierno, aunque el exterior esté bien crujiente.
La media cebolla también suma humedad, además de sabor. Al final, se trata de hacer lo mismo que hacemos con las albóndigas, en las que un ingrediente rico en fécula protege a la carne magra del calor. Vamos, el truco de las abuelas de toda la vida.
Ingredientes
Para los nuggets
- Pechuga de pollo, 300 g
- Patata pequeña, 1 ud
- Cebolla, 1/2 ud
- Sal, 1/2 cucharadita
- Pimienta, al gusto
- Ajo en polvo, 1/2 cucharadita
- Aceite de oliva, cantidad necesaria para pincelar
Para el rebozado
- Panko, 60-70 g
- Sal, una pizca
Paso 1
Precalentamos el horno a 220 ºC.
Paso 2
Mientras coge temperatura, aprovechamos para tostar el panko. Para ello, lo extendemos en la bandeja y lo dejamos cuatro o cinco minutos, hasta que empiece a dorarse. Lo sacamos, lo mezclamos con una pizca de sal y lo reservamos en un plato hondo.
Paso 3
Pelamos la patata y la cebolla. Ponemos en la picadora la pechuga troceada, la patata, la media cebolla, la sal, la pimienta y el ajo en polvo, y trituramos hasta obtener una masa fina y homogénea, sin trozos grandes.
Paso 4
Con las manos ligeramente humedecidas, tomamos porciones de masa y les damos forma de nugget. Rebozamos cada pieza en el panko tostado, presionando un poco para que quede completamente cubierta por todos los lados.
Paso 5
Forramos una bandeja con papel de horno y la pincelamos con aceite de oliva. Colocamos los nuggets encima, dejando algo de espacio entre ellos para que el aire circule y se doren por igual.
Paso 6
Horneamos entre 10 y 12 minutos, les damos la vuelta y los dejamos otros 7 u 8 minutos, o hasta que estén hechos por dentro y dorados por fuera.
Paso 7
Los sacamos y dejamos reposar unos minutos antes de servir para que se atemperen y no quemen al morderlos.
Más sanos que los del súper y el McDonalds
Frente a las versiones industriales, la ventaja de estos nuggets no es solo el sabor. Al hacerse al horno no absorben el aceite de la fritura y, al estar hechos con pechuga de pollo aportan proteína de calidad sin la larga lista de aditivos que arrastran muchos ultraprocesados. Sabes exactamente lo que te estás comiendo.
También son muy versátiles, pues admiten otros aderezos y condimentos que se pueden añadir a la masa como pimentón dulce, un poco de queso rallado o hierbas aromáticas si quieres darles tu toque personal.
Y si necesitas adelantar trabajo, puedes formarlos y congelarlos crudos ya rebozados, para hornearlos directamente otro día sin descongelar, añadiendo un par de minutos al tiempo de cocción.