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Marta Verona, nutricionista: "Los 'nuggets' más saludables se hacen sólo con pollo, queso crema, pan rallado y huevo"
Una versión sana de uno de los bocados más adictivos.
Más información: Marta Verona, chef: "Las pechugas de pollo más rápidas y deliciosas se hacen con salsa de soja, vinagre, miel y jengibre".
Los nuggets de pollo forman parte de ese imaginario colectivo en el que la comodidad y el placer inmediato pesan más que la calidad de los ingredientes. Son rápidos, baratos y casi omnipresentes, especialmente en menús infantiles y cadenas de comida rápida.
Pero detrás de su apariencia crujiente y su sabor adictivo, lo que muchas veces encontramos es una lista de ingredientes difícil de reconocer: carnes procesadas, almidones modificados, potenciadores de sabor y aceites de baja calidad.
El problema no es el nugget en sí, sino en qué se ha convertido. En su versión industrial, suele alejarse bastante de la idea original de 'trozo de pollo empanado'. Frente a este panorama, preparar nuggets en casa se presenta no sólo como una alternativa más saludable, sino también como un gesto de reconexión con lo que comemos. Cocinar versiones caseras permite recuperar el control sobre los ingredientes: elegir pollo de calidad, evitar aditivos innecesarios y optar por técnicas de cocción más ligeras, como el horno o la airfryer.
La diferencia empieza en la materia prima. Utilizar pechuga de pollo fresca —o incluso contramuslo deshuesado para una opción más jugosa— garantiza un aporte proteico real y elimina la incertidumbre sobre qué estamos comiendo. A partir de ahí, el empanado puede transformarse en un espacio de creatividad y mejora nutricional: pan rallado integral, copos de avena triturados o incluso frutos secos molidos aportan textura y valor añadido.
También es posible jugar con las especias y hierbas para potenciar el sabor sin recurrir a potenciadores artificiales. Pimentón, ajo en polvo, cúrcuma o una mezcla de hierbas mediterráneas pueden convertir unos simples nuggets en un plato sabroso y mucho más interesante desde el punto de vista gastronómico.
Otro aspecto clave es la cocción. Mientras que la fritura profunda añade grasas innecesarias, el horneado permite obtener un resultado crujiente con una cantidad mínima de aceite. Si se pincelan ligeramente o se pulveriza aceite sobre la superficie antes de hornear, se consigue ese dorado característico sin sacrificar la calidad nutricional.
Nuggets saludables
La chef y nutricionista Marta Verona ha compartido en redes su propia versión de nuggets saludables. "La verdad es que me encantan los nuggets. Desde pequeña. Yo no era de pedirme hamburguesa", cuenta a sus seguidores. Por ello, muchas veces hace en su cocina una variante casera, con pocos ingredientes y sin frituras. Tenéis todos los detalles a continuación.
Ingredientes
- Pechuga de pollo, 400 g
- Queso crema, una cucharada sopera
- Sal y pimienta, al gusto
- Pan rallado
- Huevo
Para la salsa
- Mango pequeño y maduro, 1
- Mostaza de Dijon, una cucharada sopera
Paso 1
Tritura la pechuga de pollo, el queso crema, la sal y la pimienta. Engrásate las manos y da forma de 'nuggets' a la mezcla resultante.
Paso 2
Pasa cada 'nugget' por huevo y pan rallado y mételos en la 'airfryer' con un poco de aceite a 190 grados unos 15-20 minutos.
Paso 3
Mientras se cocina haz la salsa triturando los ingredientes, ¡y listo!
Más allá de lo estrictamente dietético, hacer nuggets en casa tiene un valor pedagógico importante, especialmente en hogares con niños. Implica mostrar que la comida 'divertida' no tiene por qué ser ultraprocesada, y que cocinar puede ser una actividad compartida que fomente hábitos más conscientes desde edades tempranas.
En un contexto en el que cada vez prestamos más atención a lo que comemos, revisar clásicos como los nuggets resulta casi imprescindible. No se trata de renunciar a ellos, sino de reinterpretarlos. Porque cuando reconocemos cada ingrediente en nuestro plato, no solo comemos mejor: también entendemos mejor nuestra relación con la comida.