Os propongo preparar un postre de sencilla elaboración y muy vistoso, en el que vamos a combinar dos recetazas: un delicioso brownie chocolateado y una cremosa tarta de queso que adornaremos con una salsa casera de arándanos frescos.

Ingredientes para elaborar el brownie con cheesecake y salsa de arándanos

Para el brownie

  • Mantequilla, 80 g
  • Panela, 180 g
  • Huevos, 2
  • Vainilla líquida, 1 cucharadita
  • Harina de repostería, 130 g
  • Cacao puro en polvo, 20 g
  • Sal, un pellizco

Para el cheesecake

  • Queso cremoso (tipo Philadelphia), 100 g
  • Yogur griego, 120 g
  • Huevos, 2
  • Azúcar blanquilla, 50 g
  • Harina de repostería, 25 g

Para la salsa de arándanos

  • Arándanos frescos, 170 g
  • Azúcar, 30 g
  • Zumo de limón, 2 cucharadas

Si tienes invitados o te invitan a comer y eres el encargado del llevar el postre, esta tarta es perfecta porque la puedes preparar con antelación, incluso la víspera, y es fácilmente divisible en porciones individuales.

He utilizado un molde de 18 cm x 20 cm

Elaboración del brownie con cheesecake y salsa de arándanos

01: Elaboramos la masa del brownie de chocolate

Preparamos el molde en el que hornearemos el brownie. Yo he utilizado un molde de aluminio desechable que desmolda muy bien, pero si utilizas otro tipo de molde te aconsejo que lo forres cruzando en la base dos tiras de papel de hornear, en forma de cruz.

Ponemos en el vaso de la Thermomix la mantequilla, el azúcar, los huevos y la vainilla. Mezclamos todos los ingredientes programando 4 min/vel 3.

Incorporamos al vaso la harina, el cacao puro y la sal y mezclamos programando 30 seg/vel 3.

Vertemos la mezcla en el molde preparado y lo extendemos y alisamos con una espátula. Reservamos en el frigorífico.

Lavamos el vaso.

02: Elaboramos la masa de la cheesecake 

Ponemos el vaso de la Thermomix todos los ingredientes de la tarta de queso: el queso cremoso, el yogur, los huevos, el azúcar y la harina. Mezclamos programando 1 min/vel 3.

Sacamos el molde con el brownie del frigorífico y vertemos encima la crema del cheesecake. Extendemos y alisamos con una espátula.

03: Elaboramos la salsa de arándanos para adornar la capa de cheesecake

Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Vamos a elaborar una fácil y rápida salsa de arándanos con la que adornar nuestro pastel.

Vertemos los arándanos, el azúcar y el zumo de limón en el vaso y trituramos 15 seg/vel 6.

Bajamos los restos de las paredes con la espátula y cocinamos para que reduzca la salsa programando 3 min/80ºC/vel 2.

Para obtener una salsa fina y sin restos de piel, la colamos a través de un colador de malla fina.

04: Decoramos la cheesecake con la salsa de arándanos y horneamos

Una vez tenemos el molde cubierto con la capa de brownie y la capa de cheesecake ponemos cucharaditas de salsa de arándanos distribuidas por la superficie. Con la ayuda de un palillo o palo de brocheta vamos a hacer una bonita decoración. Podemos remover las gotas de salsa haciendo círculos de modo que vayamos tocando unas gotas con otras, y obtendremos unos bonitos remolinos, o como en este caso, pasamos el palillo en cada gota de arriba hacia abajo, cortándola, de forma que se formen como unas florecitas.

Horneamos la tarta durante 30 ó 35 minutos a 180ºC con calor arriba y abajo, a media altura.

Retiramos del horno y la dejamos enfriar completamente.

05: Servimos el brownie con cheesecake y salsa de arándanos

Una vez atemperado el brownie con cheesecake y salsa de arándanos lo reservamos en el frigorífico un mínimo de una hora para que coja cuerpo y la textura sea la adecuada; mejor si es más tiempo, o incluso de un día para otro.

Para servir, la sacamos del frigorífico unos minutos antes para que esté ligeramente fría y la cortamos en cuadrados individuales no muy grandes, ya que es un postre delicioso pero también muy contundente. Ya solo nos queda disfrutar de estos dulces bocados.

Resultado

En este postre se juntan dos recetas realmente deliciosas que combinan estupendamente y hacen un buen dúo. En la base tenemos un brownie de chocolate y en la parte superior un cheesecake muy cremoso en el que incluimos como contraste un sabor agridulce aportado por la salsa de arándanos.

No nos vamos a engañar, no es un postre ligero, pero si lo tomamos con moderación y de forma esporádica no hay razón para tener que renunciar a él, porque está ¡de chuparse los dedos!