Como ya ha llegado la primavera, al menos oficialmente, tenía ganas de sorprenderles en casa con un postre que no es lo que parece. Esta maceta es un trampantojo muy vistoso.

Ingredientes para elaborar las macetas comestibles de tarta de queso y Oreo en maceta

Para la base

  • Galletas Oreo, 50 g
  • Mantequilla, 20 g (a temperatura ambiente)

Para la crema de relleno

  • Queso crema, 200 g
  • Nata de montar, 200 g
  • Azúcar, 40 g
  • Crema de las galletas Oreo Leche, 75 g
  • Gelatina, 2 láminas

Para la cobertura

  • Galletas Oreo, 100 g
  • Hojas de menta y flores, para decorar

(*) Podemos sustituir la base de galletas y mantequilla por bizcochos de soletilla o sobaos que cortaremos a la medida del fondo de nuestras macetas.

Este postre es una sorpresa para nuestros comensales, porque cuando se lo presentemos verán una bonita maceta, y para nada pensarán que se trata del postre y menos aún que esconde una deliciosa tarta de queso con galletas Oreo.

Es un postre llamativo y de elaboración muy fácil que gustará a grandes y pequeños.

Elaboración de las macetas comestibles de tarta de queso y Oreo

01: Preparamos la base triturando las galletas

Antes de nada, es muy importante que lavemos muy bien los tiestos por dentro y por fuera para eliminar cualquier resto, ya que los vamos a usar como contenedores de comida. De todas formas, yo he preferido utilizar macetas nuevas, bien lavadas, por supuesto.

Vamos a comenzar la elaboración de la tarta triturando las galletas sin la crema de relleno. Para ello separamos las dos galletas negras que forman la galleta Oreo y retiramos la crema de relleno. Reservamos esta crema para incorporarla posteriormente en la crema de queso.

Introducimos todas las galletas en una bolsa de plástico con cierre zip y las trituramos pasando un rodillo por encima . Este paso se puede hacer con un molinillo o algún robot de cocina, pero con la bolsa y el rodillo quedan estupendamente, con el aspecto terroso que necesitamos.

Estas galletas trituradas nos servirán por una parte como base de la tarta, mezclándolas con la mantequilla, y por otra como la tierra de la maceta, que esparciremos al final por encima.

Ponemos en un bol un tercio del polvo de galletas y añadimos la mantequilla, que tendremos a temperatura ambiente. Mezclamos bien, como mejor se hace es con la mano, y reservamos unos 10 minutos en la nevera, de esta forma la mezcla se endurecerá al enfriarse la mantequilla. Si presentamos este postre en macetas de verdad, estas tienen en la parte inferior unos agujeritos para el drenaje de las plantas y si la mezcla no está endurecida parte de la base de galletas se nos podría escapar por ellos.

Cuando notemos la mezcla ya endurecida, vertemos unas cucharadas para forrar la base de nuestras macetas. Hacemos presión para que la base quede bien compacta; yo me he ayudado de un corcho para hacerlo.

Reservamos las macetas en el frigorífico mientras continuamos.

02: Elaboramos la crema de queso que nos servirá de relleno

Hidratamos las hojas de gelatina siguiendo las instrucciones del fabricante. En mi caso, las he dejado en remojo en agua fría durante 10 minutos.

Vertemos en un cazo la nata, la leche, el azúcar, el queso de untar y la crema de las galletas que retiramos en el anterior paso.

Ponemos el cazo a fuego medio-alto y vamos removiendo con unas varillas. Añadimos las láminas de gelatina previamente hidratadas y escurridas. Bajamos el fuego a temperatura media, ya que es muy importante que la mezcla no hierva, y seguimos moviendo durante unos minutos, hasta que todos los ingredientes se mezclen bien. Cuando la mezcla adquiera una textura cremosa y homogénea la retiramos del fuego. Dejamos que repose unos minutos.

Cuando la crema de queso se haya atemperado, la vertemos con cuidado en el interior de las macetas, sobre la base de galletas. Te aconsejo que viertas la crema sobre el dorso de una cuchara para que caiga más suavemente y no se levante la base de galletas.

Introducimos las macetas en el frigorífico para que se enfríen, cuaje el relleno y su textura espese. Las dejamos reposar unas 3 horas. Si tienes prisa las puedes meter media hora en el congelador para acelerar el proceso.

03: Montaje de las macetas

Sacamos del frigorífico las macetas y las espolvoreamos con las galletas trituradas que teníamos reservadas, añadiendo una buena capa que cubra bien el blanco de la crema. Esta capa simulará la tierra de nuestras macetas. Para que el efecto sea más real, las galletas no deben estar totalmente trituradas, sino que deben de quedar algunos trozos gruesos que simulen terrones de tierra.

04: Servimos las macetas comestibles de tarta de queso y Oreo

Justo antes de servir nuestras macetas, les damos el toque divertido y primaveral, plantando en la tierra unas hierbas aromáticas y unas flores, simulando el campo en primavera.

Es conveniente que envolvamos los tallos de las flores con film transparente para que no desprendan ningún líquido que nos arruine el sabor de nuestra crema. Nos ahorraremos este paso si utilizamos flores de plástico, pero personalmente prefiero las naturales. Lo ideal sería que fueran flores comestibles, pero en esta ocasión no disponía de ellas y utilicé estas florecitas de una Kalanchoe y unas hojas de menta.

También quedan muy vistosas si las decoramos con unas hojitas de menta y unos frutos rojos, como unas frambuesas o fresas, por ejemplo.

Servimos la tarta de queso y Oreo en maceta bien fría, sin decir nada …

Resultado

Como ves, estas macetas no tienen ninguna complicación ni en cuanto a los ingredientes ni en cuanto a la elaboración, y además están deliciosas. Serán una divertida sorpresa para nuestros comensales, las flores despistan un montón.

Otra posibilidad de relleno de estas macetas es hacerlo con helado (casero o comercial). En este caso, reservaríamos en el congelador y decoraríamos también en el momento de servir.

También podemos presentar esta tarta en vasitos en lugar de en macetas, pero en este caso, para que siguiera siendo sorprendente, deberíamos teñir la crema de queso con unas cucharadas de cacao, o sustituir la crema por otra preparación de color marrón, como una mousse de chocolate negro, por ejemplo.

Aquí te dejo una buena opción para preparar una mousse de chocolate sin huevos y sin gluten: