No faltan ni tres semanas para que sea primavera en España y con ella llegarán un montón de frutas a los mercados, en nada empezaremos a ver cajas y cajas de fresas y fresones exhibiéndose en los puestos y lineales de las secciones de frutería y más de una vez caeremos en la tentación de comprar una caja enorme porque sale más a cuenta.

Una caja enorme a la que luego tendremos que darle salida, una tarea que será fácil y gustosa si, además de utilizarlas para elaborar postres, las utilizamos también para preparar platos salados como un gazpacho de fresas, un sándwich, una ensalada de pasta o la receta que os proponemos hoy.

Beneficios de las fresas

Según la Fundación Española de la Nutrición "Las fresas y los fresones son frutas con bajo contenido energético, cuyo principal componente —después del agua— lo constituyen los hidratos de carbono (con una cantidad moderada, alrededor del 7% de su peso), fundamentalmente: fructosa, glucosa y xilitol.

Fuente de vitamina C, con un porcentaje incluso superior al que posee la naranja. Una ración media de fresas, 150 g, contiene 86 mg de vitamina C; mientras que una naranja mediana, de 225 g, contiene 82 mg. Si bien, en cualquiera de los dos casos, las ingestas diarias recomendadas para esta vitamina (60 mg), están más que superadas.
Las fresas contienen diversos ácidos orgánicos, entre los que destacan: el ácido cítrico, ácido málico, oxálico, y también contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico. 

El color de la fresa es debido a unos pigmentos vegetales (flavonoides) conocidos como antocianinas. Las fresas constituyen una de las frutas con mayor capacidad antioxidante, la cual no sólo se debe a su contenido en antocianinas, sino también a la presencia en su composición de cantidades importantes de polifenoles (ácido elágico) y de vitamina C, la cual contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo."

Cómo hacer una ensalada de espinacas con fresas

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Ingredientes

  • Espinacas frescas muy tiernas, 250 - 300 g
  • Fresas, 250 g
  • Queso feta, 100 g
  • Almendras laminadas, 2 cucharadas
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 o 4 cucharadas
  • Vinagre de frambuesa o de manzana, 2 cucharadas
  • Sal, al gusto
  • Pimienta recién molida

Paso 1

Lavamos las espinacas, las escurrimos bien y las ponemos en el bol en el que vayamos a servir nuestra ensalada.

Paso 2

Lavamos bien las fresas, las secamos bien dando toquecitos con un trozo de papel absorbente, les retiramos el tallo -es aconsejable lavarlas antes de retirar el tallo para que no pierdan sabor durante el lavado-, las cortamos en trozos ni muy grandes ni muy pequeños y las echamos en el bol de las espinacas.

Paso 3

Desmigamos el queso feta y lo echamos sobre las fresas.

Paso 4

Preparamos una vinagreta mezclando el aceite de oliva virgen extra, el vinagre, la pimienta y la sal. Conviene no excederse con la sal ya que el queso feta aporta bastante y siempre podremos rectificar después si fuese necesario añadir más. Una vez emulsionada la vinagreta, la echamos sobre la ensalada y mezclamos bien.

Paso 5

Finalmente añadimos las almendras laminadas que nos darán un toque crujiente.