Quién no ha disfrutado alguna vez de un pollo asado recién hecho. Es uno de mis platos favoritos, uno de esos recuerdos culinarios de la infancia: el pollo asado con patatas de los domingos. Y hacerlo en casa es facilísimo, atrévete porque el resultado merece la pena.

Ingredientes

  • Pollo entero y limpio
  • Vino blanco o cerveza, 1/2 vaso
  • Caldo de pollo o verduras, 1/2 vaso
  • Romero, 1 ramillete
  • Ajo, 4 dientes
  • Mantequilla, 1 cucharada
  • Limón, 1

Paso 1

Sobre una fuente de horno ponemos el pollo, echamos un chorro de aceite por encima y un buen puñado de sal. Con las manos masajeamos hasta extender aceite y sal por todo el pollo.

Paso 2

Ponemos el pollo pinchando con un tenedor la piel 5 veces sobre una rejilla encima de la fuente del horno, de modo que este no toque la base. Metemos el pollo pechuga arriba al horno 1 hora a 180ºC sin ningún líquido o ingrediente más.

Paso 3

En una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva doramos 4 dientes de ajo, añadimos el vino blanco (o cerveza), el caldo de pollo (o verdura), la mantequilla, la ralladura de medio limón y el romero. Ponemos a fuego 6/10 durante unos 15 minutos para que reduzca ligeramente e infusione el romero.

Paso 4

Pasada la hora de cocción ponemos las patatas sobre la bandeja del horno, regamos el pollo con nuestra salsa para que lo moje entero y caiga sobre las patatas. Horneamos otra hora a 180ºC o hasta que lo veamos bien dorado y crujiente.

Paso 5

Cuando la piel esté crujiente trinchamos y servimos inmediatamente. Si queremos la salsa más espesa la podemos pasar a un cazo y reducir a fuego alto durante cinco minutos.

Cómo hacer pollo asado perfecto

Aunque hacer pollo asado en el horno de casa no sea complicado hay algunas cosas a tener en cuenta que marcan la diferencia y hacen que sea un pollo asado normal o el mejor pollo asado que hayáis probado.

Lo más importante son los dos horneados de una hora cada uno. Es imprescindible hornear una hora sin ningún líquido para que el pollo se empiece a hacer y se deshidrate primero ligeramente. Si cocinamos con líquido desde el principio la piel se va a cocer y va ser muy difícil conseguir ese crujiente tan maravilloso.

Recordemos que una de las claves del pollo asado es que quede tierno por dentro y crujiente por fuera, y eso lo conseguimos con los dos horneados, primero sin ningún líquido y luego regado con nuestra ríquisima salsa.

Otra aspecto que marca la diferencia a la hora de asar un pollo es el recipiente que utilizamos. Lo ideal es utilizar una fuente de horno rectangular con rejilla como esta, de modo que el pollo esté dentro de la fuente sin contacto con la base, pero nos podemos apañar con lo que tengamos por casa.

Solo tienes que tener en cuenta que la fuente tiene que ser del tamaño más parecido posible al pollo y que este no debe tocar la base. Yo en alguna ocasión para hacer asados me he apañado poniendo dos pequeños maderos debajo que evitaban el contacto de la carne con le base de la bandeja.

La salsa que propongo para el pollo asado de esta receta es muy sencilla y básica, pero cada uno puede modificarla y adaptarla como prefiera. Hacerla más cítrica metiendo ralladura de naranja y lima con algo de sus zumos es una idea estupenda, o si prefieres tender más hacia las hierbas aromáticas añadiendo tomillo (siempre fresco mejor).

Como veis la receta de pollo asado para hacer en el horno de casa es mucho más fácil de lo que habríamos imaginado, solo hace falta lanzarse a prepararlo y al final nunca volverás a comprar uno preparado porque en casa y recién hecho siempre sabe todo mejor.