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Recetas

Dani García, chef: "Para mejorar las patatas aliñadas, usa una lata de sardinas y medio pimiento verde y rojo"

Una receta para dar un toque diferente a las tradicionales papas aliñás andaluzas.

Más información: Marta Verona, chef, sobre su receta más fácil con una lata de atún: "Rica, económica y lista en 10 minutos".

Adriana Calvo
Publicada

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Las papas aliñás son una de las grandes demostraciones de hasta dónde puede llegar la cocina andaluza con muy poco: patata, buen aceite de oliva virgen extra, vinagre, cebolleta y perejil, poco más, y una manera muy concreta de tratarlos para que el resultado 'quite el sentío'.

Se dice que son originarias de Cádiz, aunque se han convertido en una tapa imprescindible en media Andalucía, servidas como ración fría o templada en bares de barrio, freidurías y casas de comidas, casi siempre acompañando a una cerveza helada, una manzanilla o un blanco muy frío.

Nacieron como comida de aprovechamiento y de calor, pensadas para saciar con ingredientes baratos y accesibles: patatas nuevas, algo de verdura fresca y el aderezo de la despensa básica mediterránea, aceite y vinagre.

A diferencia de otras ensaladas de patata europeas, aquí no hay mayonesa ni salsas pesadas: el protagonismo es del aceite de oliva virgen extra y del vinagre de Jerez, que construyen un aliño ligero pero muy aromático, perfecto para combatir el calor de la costa gaditana.

En definitiva, un plato con más de un siglo de historia documentada —se habla de comienzos del siglo XX— y que hoy forma parte del recetario sentimental de la región, con versiones casi en cada casa.

'Papas aliñás' al estilo Dani García

Una de esas versiones es la del reconocido chef marbellí Dani García. Él propone agregar a la base típica unas sardinas en lata, pimiento rojo y verde, cebolla y aceitunas, además de un aderezo especial. Todos los detalles, justo aquí.

Ingredientes

  • Patatas grandes, 2
  • Lata de sardinas, 2-3
  • Pimiento verde, 1/2
  • Pimiento rojo, 1/2
  • Cebolla, 1/2
  • Aceitunas aliñadas, al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra, al gusto
  • Vinagre de Jerez, al gusto
  • Sal, al gusto

Para el aceite aromatizado

  • Aceite de oliva, 200 ml
  • Ajo, 2 dientes
  • Pimienta negra
  • Cucharadita de romero, 1/2
  • Cucharadita de tomillo, 1/2
  • Cáscara de naranja y de limón

Paso 1

Primero prepara el aceite aromatizado para las aceitunas. Para ello sofríe los dientes de ajo en 100 ml de aceite sin dejar que se doren. Luego retíralos del fuego y añade el resto del aceite. Deja templar y agrega los otros ingredientes del aliño. Luego incorpora las aceitunas para que cojan sabor durante 24 horas y reserva.

Paso 2

Pela las patatas, trocéalas y cuécelas. Una vez cocidas, aplástalas con un tenedor.

Paso 3

Corta los pimientos y la cebolla en trocitos pequeños.

Paso 4

Agrega a las patatas un poco de sal, vinagre de Jerez y un poco del aceite de las latas de sardinas y mézclalas con los pimientos y la cebolla.

Paso 5

En un plato, extiende la mezcla de patatas, pimientos y cebolla y coloca las sardinas y las aceitunas por encima. Agrega también por encima un buen chorro de aceite de oliva y listo.

Como bien sabemos, la formulación más ortodoxa de las papas aliñás es minimalista: patata, cebolleta larga, perejil, sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra, y nada más. A partir de esta base, sin embargo, se ha construido todo un repertorio doméstico y de barra que introduce pequeñas 'infidelidades' sin traicionar la esencia del plato.

Entre los añadidos más habituales están las conservas marinas de melva, caballa, bonito o atún en aceite, que se colocan sobre la patata aliñada, aportando proteína, grasa extra y un punto salino muy gaditano. También hay gente que agrega huevo cocido o aceitunas verdes o negras deshuesadas, para sumar así matices amargos y salinos.

En otros casos, especialmente en Sevilla, asoman ingredientes como tomate, pimiento verde o caballa en conserva, lo que desplaza el plato hacia una ensalada más completa, pero siempre con la patata templada como eje.

Pese a esta diversidad, la mayoría de cocineros coinciden en que si se pierde la proporción justa entre patata y aliño —ni seca ni chorreando— el plato deja de funcionar, así que tened mucho cuidado cuando añadáis el aceite y el vinagre al conjunto.