Jordi Cruz en un montaje de El Español iStock
Jordi Cruz (48), chef: "Para que las patatas no se llenen de brotes, apártalas de las cebollas y ponlas cerca de los ajos"
El chef catalán comparte un truco de experto para retrasar la aparición de brotes en las patatas.
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¿Cuántas veces se te han antojado patatas y cuando has ido a la despensa estaban llenas de brotes?
Ese momento de fastidio, con las patatas medio germinadas en la mano y la duda de si tirarlas o no, en parte, se puede prevenir.
La posible solución la ha compartido el chef Jordi Cruz (48 años) en su perfil de Instagram, donde ha desvelado un pequeño consejo para evitar un error que probablemente lleves cometiendo toda la vida.
El truco parte de la idea de que cebollas, patatas y ajos no deberían compartir el mismo rincón de la cocina así por las buenas.
Como explica el cocinero, la clave está en un gas y en un par de compuestos químicos que trabajan en direcciones opuestas. Dependiendo de lo que necesitemos, nos favorecerá o nos perjudicará.
El gas que estropea las patatas
"La cebolla emite un gas que se llama etileno", detalla Jordi Cruz en el vídeo. Se trata de un compuesto vegetal que, igual que ocurre con el plátano o las manzanas, acelera la maduración y favorece la germinación de semillas, raíces y tubérculos.
Esto quiere decir que, si guardas juntas cebollas y patatas maduras, estás dándoles a las segundas el empujón perfecto para que broten antes de tiempo.
Y no es solo que la patata se ponga fea a la vista. Al germinar, la patata produce solanina y otras sustancias que, según recuerda el chef, "en grandes cantidades son tóxicas".
El chef matiza esta afirmación diciendo que hay que consumir muchas para que resulten dañinas, pero aun así indica que es mejor evitar comer patatas que hayan germinado y, sobre todo, evitar que lleguen a ese punto.
El ajo: un aliado inesperado
Aquí entra en juego el segundo protagonista. El ajo contiene alicina y otros compuestos azufrados que, lejos de acelerar la germinación, la inhiben.
Es decir, hacen justo lo contrario que la cebolla, ayudando a que las patatas se mantengan firmes y sin brotes durante más tiempo.
De ahí el consejo estrella de Jordi Cruz, explica que, si la patata está un poco verde, se puede poner junto a las cebollas para que avance más rápido.
Pero si la patata está ya en su punto óptimo, se debe poner lejos de las cebollas y con los ajos cerca. Así protegerás tus patatas y aguantarán "muchísimos más días, perfectas", señala.
Preguntas frecuentes sobre conservar patatas en casa
¿Influye la variedad de patata? Sí. Las patatas viejas o de piel gruesa, pensadas para guisos y frituras, se conservan mejor y aguantan semanas.
Las patatas nuevas, de piel fina y más tersa, son más delicadas y conviene consumirlas en pocos días.
¿Es mejor que vengan con tierra o limpias? Con algo de tierra suelen conservarse mejor porque esa capa las protege de la luz y ayuda a mantener la humedad justa.
Las patatas ya lavadas y relucientes tienden a estropearse antes.
¿Debo quitarles la tierra antes de guardarlas? No hace falta lavarlas antes de almacenarlas; el agua favorece la aparición de moho y podredumbre.
Basta con retirar el exceso de tierra con la mano o un cepillo seco y guardarlas tal cual. Lávalas justo antes de cocinarlas.
¿Puedo meterlas en la nevera? No es lo ideal. El frío convierte parte de su almidón en azúcar, altera su sabor y textura y puede favorecer la formación de acrilamida al freírlas.
Lo suyo es guardarlas en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado, lejos de fuentes de calor.
¿Y si ya han brotado un poco? Si el brote es pequeño y la patata sigue firme, puedes retirar bien los brotes y las zonas verdes antes de cocinarla. Si está muy arrugada, blanda o con mucho verde, mejor tírala.