Una sandía
Los expertos coinciden: "Las mejores sandías no son las más grandes, la clave es fijarse en el peso y en la mancha"
Si hay una fruta que anuncia la llegada del verano, esa es la sandía. No dejes que una mala te lo arruine.
Más información: Cómo elegir las mejores sandías del súper, una fruta muy sana y baja en calorías
El verano ya está aquí. El calor aprieta, el aire parece que pesa y el cuerpo pide cosas frescas a todas horas. Y ahí es donde una buena sandía no tiene rival.
Te refresca de golpe, te hidrata desde dentro y es un auténtico placer de temporada. La sandía es, definitivamente, la fruta del verano.
Pero elegir una buena pieza en el supermercado o en la frutería no siempre es tan sencillo como parece. Y aquí es donde empieza el debate.
Sandías macho y hembra: puro mito de TikTok
Antes de hablar de cómo elegir la sandía perfecta, es conveniente derribar un bulo que suele circular por internet cuando llega el verano. No es cierto que existen sandías "macho" y sandías "hembra", y que las hembras son más dulces y jugosas.
Las sandías, como explica la botánica básica, son frutos, no plantas con sexo diferenciado por pieza. Todas las sandías proceden de flores femeninas fecundadas.
Lo que sí existe son distintas variedades con formas, tamaños y sabores muy diferentes. Se han identificado más de 750 variedades de sandía, aunque solo medio centenar están entre las más consumidas.
Entre las más populares en España figuran la sandía negra (con y sin pepitas), la rayada (con y sin pepitas) y la sandía mini. Ahora bien, el mito del macho y la hembra, tan viral como falso, no tiene ninguna base científica.
Fíjate en el peso, no solo en el tamaño
Uno de los errores más comunes al comprar sandía es dejarse llevar por el tamaño. Muchos compradores instintivamente eligen la pieza más grande -o la más pequeña- pensando que eso garantiza más sabor.
Los expertos, sin embargo, apuntan que lo realmente importante es la densidad, es decir, la relación entre el tamaño y el peso.
Según un artículo publicado por la Universidad de Missouri, las sandías están compuestas en aproximadamente un 92 % de agua. Tal como explica Matthew Huchteman, especialista en horticultura de dicha universidad, la pieza más jugosa será la que más pese con relación a su volumen.
Esto quiere decir que una sandía bien madura y jugosa pesará más que una de aspecto similar, pero con menos pulpa o con zonas "secas" en su interior.
La mancha del suelo: la pista definitiva
Si hay un indicador en el que prácticamente todos los expertos coinciden, es la mancha de color que aparece en la parte inferior de la sandía, la zona que estuvo en contacto con el suelo durante su crecimiento. Se la conoce como field spot o mancha de campo.
Según un artículo publicado por la Universidad de Minnesota, cuando la sandía madura en el campo, la zona que toca el suelo va adquiriendo un color amarillo cada vez más intenso.
Ese cambio de color es una señal clara de que la fruta tuvo tiempo suficiente para madurar en la planta. Una mancha blanca o de color verde pálido, en cambio, indica que la sandía fue recogida demasiado pronto y que probablemente su sabor sea insípido o aguado.
Matthew Huchteman también es tajante con esto: "cuanto más grande sea la mancha, mejor". Una mancha amarilla o color crema bien desarrollada es la señal más fiable de que la sandía maduró correctamente en el campo antes de ser recolectada.
Vic Ford, responsable de la sección de agricultura y recursos naturales del Servicio de Extensión Cooperativa de Arkansas, coincide. Según un artículo publicado por la Universidad de Arkansas, una sandía con tallo verde, fondo blanco o verdoso no está madura.
El truco de los golpecitos
Quizás el gesto más icónico de la compra de sandías es ese momento en que alguien -un abuelo, un padre, un frutero veterano…- se inclina sobre la pieza, le da unos golpecitos con los nudillos y asiente con expresión de entendido.
Es un ritual que muchos hemos visto desde pequeños y que forma parte de la cultura popular de la compra de sandías en España. Pero ¿funciona realmente?
El sonido hueco y grave al golpear la sandía puede ser un indicador de madurez, aunque Huchteman (Universidad de Missouri) advierte que es el indicador menos fiable de todos.
Y desde la Universidad de Arkansas, tanto Vic Ford como Matthew Bertucci, investigador de esa institución, admiten que el truco del golpecito nunca les ha resultado especialmente útil.
"Lo sigo haciendo", reconoce Bertucci, "pero es más una tradición de compra que una técnica fiable."
Otros indicadores útiles
Además del peso y la mancha, los expertos apuntan algunos otros detalles a tener en cuenta:
El color de la corteza exterior debe ser verde mate, sin brillos. Una sandía con piel muy brillante probablemente no ha alcanzado su punto óptimo.
El artículo de la Universidad de Missouri también menciona el aroma. Una sandía madura puede desprender un suave olor dulce, mientras que un olor desagradable es señal de que ya está pasada.
Si la sandía todavía está en el campo o en un huerto, el zarcillo seco (el pequeño filamento curvo que nace junto al pedúnculo) es un indicador clásico de madurez. Cuando ese zarcillo se ha secado y vuelto marrón, la sandía está lista para cosechar. Sin embargo, en el supermercado este indicador apenas es visible.