El chiringuito ibicenco 'Es Puetó', justo sobre la arena de la playa.
Cierra en Ibiza uno de los últimos chiringuitos baratos: la Justicia dice que ya no hace falta por la "amplia oferta" de bares
Los vecinos de Sant Josep de sa Talaia se despiden de uno de los pocos establecimientos 'auténticos' que aún quedan en la isla.
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Triste adiós a uno de esos chiringuitos ibicencos de toda la vida. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) ha avalado de forma definitiva la decisión de la Demarcación de Costas de denegar la renovación de la autorización para explotar el emblemático Es Puetó, situado en plena bahía de Portmany, en el municipio ibicenco de Sant Josep de sa Talaia.
La resolución judicial declara que el establecimiento deberá cesar su actividad, fundamentando la medida en la saturación de servicios en primera línea y la existencia de una "amplia oferta de restauración" en los alrededores.
Abierto en 1972 y ubicado en la frontera entre Sant Antoni y Sant Josep, el establecimiento era considerado por residentes y visitantes habituales como uno de los últimos reductos de la Ibiza tradicional y accesible.
Frente a un modelo turístico cada vez más enfocado en el sector premium y de lujo, este establecimiento destacaba por ofrecer platos sencillos a precios populares, un espacio sin música estridente ni postureo, y décadas de historia y arraigo vecinal.
La reciente resolución del TSJB desestimael recurso presentado en 2023 por la viuda del antiguo explotador del negocio, fallecido en 2022, y respalda la postura que el Ayuntamiento de Sant Josep ya había iniciado mediante órdenes previas en 2022.
La decisión judicial y administrativa se asienta en tres pilares: por una parte, la saturación del litoral, determinando que el espacio costero es un activo limitado que requiere protección frente a la explotación intensiva; por otra parte, el supuesto de que ya no resulta necesario mantener el chiringuito en la arena por la gran oferta de bares y restaurantes existente justo fuera de la zona de dominio público marítimo-terrestre.
Y, por último, por la presencia de estructuras y modificaciones en el espacio que carecían de la cobertura legal pertinente (líneas eléctricas aéreas, almacenes y una ocupación mayor a la autorizada en la concesión original de 1984), obligando a su retirada estricta.
Movilización ciudadana
La noticia del inminente cierre definitivo ha provocado una oleada de indignación y tristeza entre la comunidad local. Agrupaciones ecologistas y vecinales como la plataforma Salvem sa Badia se han adherido rápidamente a las muestras de apoyo al negocio familiar. En cuestión de días, una campaña de recogida de firmas en defensa de Es Puetó ha superado los 5.000 apoyos para intentar frenar la desaparición del local.
Desde colectivos ciudadanos se lamenta que el argumento de la 'saturación' se aplique de manera que desproteja a los negocios tradicionales e históricos, mientras el litoral de las Pitiusas continúa transformándose en un entorno homogéneo y progresivamente más caro.
Con el aval judicial a la clausura de Es Puetó, Ibiza despide no sólo a un restaurante a pie de playa, sino a una forma amable y accesible de entender el ocio costero que peligra cada vez más frente al avance indiscriminado y voraz del turismo de masas.