Persona mirando productos en un supermercado

Persona mirando productos en un supermercado iStock

Actualidad gastronómica

Es oficial: Europa condena a las marcas que reducen la cantidad de comida en el envase para ocultar subidas de precio

Se acabó el "dar menos por el mismo precio". Una sentencia histórica en Alemania abre la puerta a multas masivas en toda Europa para las marcas que oculten cambios de tamaño.

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Seguro que lo has observado tú también, envases de comida que, a simple vista, parecen los de siempre, ahora traen menos cantidad. No, no eran paranoias tuyas ni un error de fábrica.

Es lo que ha pasado con las tabletas de Milka, que donde antes había 100 gramos de chocolate, ahora solo hay 90. El envoltorio morado sigue siendo el mismo, la tableta apenas es un milímetro más fina, pero el precio, eso sí, ha subido sin que tú te des cuenta.

Se llama reduflación y, por primera vez, la justicia europea lo ha considerado delito.

Una sentencia histórica acaba de dictaminar que reducir el peso de un producto manteniendo su envase y precio es engañar al consumidor. Con esto, la era de las trampas invisibles en el supermercado está más cerca de llegar a su fin.

No basta con cambiar la letra pequeña

A mediados de mayo de 2026, el Tribunal Regional de Bremen (Alemania) ha dictaminado que Mondelez, el gigante propietario de Milka, engañó a los consumidores al reducir el peso de sus tabletas clásicas sin modificar de forma clara el empaquetado.

La sentencia no deja lugar a dudas, no basta con actualizar la cifra de peso en la letra pequeña. El cambio tiene que hacerse con total transparencia y avisando claramente al consumidor de este.

El tribunal ha denominado la práctica de Milka con el término Mogelpackung, que en alemán significa literalmente "envase engañoso". Con la misma caja, el mismo diseño frontal y apenas una diferencia imperceptible de grosor, el consumidor medio no tiene forma de saber que está comprando menos producto por más dinero.

Las trampas que hacen las marcas

El caso de Milka no es solo una cuestión de gramos. Es también una cuestión de dinero. En algunos supermercados alemanes, la tableta pasó de costar 1,49 € a 1,99 €. Si a eso le sumas que ahora pesa un 10 % menos, el encarecimiento real por kilo es de casi un 49 %.

La demanda fue impulsada por la Central de Consumidores de Hamburgo, una organización que lleva años monitorizando este tipo de prácticas. Y no es casualidad que Milka no haya tardado en caer, pues los propios consumidores alemanes la votaron como el "Timo del Año 2025" precisamente por esta estrategia.

Mondelez ha intentado defenderse alegando que los costes de producción, sobre todo el del cacao, han subido drásticamente. Pero la justicia alemana se ha mantenido firme en su decisión de que el derecho a la transparencia pesa más.

El tribunal ha obligado a la marca a incluir un aviso visible en el frontal del envase (por ejemplo, un sello que indique "Ahora 90 g") durante un periodo de transición de al menos cuatro meses.

¿Cómo afecta a España?

Aunque la sentencia es alemana, el marco europeo de protección al consumidor hace que este precedente tenga implicaciones directas en todos los Estados miembros, incluida España.

Las directivas de la UE sobre prácticas comerciales desleales y etiquetado obligan a todos los países a garantizar que el consumidor no sea inducido a error, y una resolución judicial de este calibre refuerza ese estándar.

De hecho, en nuestro país la OCU lleva tiempo señalando marcas que aplican la misma táctica. Entre las denunciadas figuran nombres muy populares como Danone (por reducir el contenido de sus flanes de vainilla), Pastas Gallo, Campofrío, Pescanova, Cola Cao y Tulipán, con subidas encubiertas de entre el 10 % y el 20 %.

El Gobierno español, además, ha tramitado una modificación de la Ley de Consumo que obligará a las empresas a avisar en el frontal del envase de cualquier reducción de peso si el precio no baja de forma proporcional.

Una medida inspirada directamente en lo que Francia ya aplica desde julio de 2024, cuando obligó a los supermercados de más de 400 m² a colocar un cartel visible junto a los productos afectados, con multas de hasta15.000 euros para quien incumpla.

La nueva amenaza: la cheapflación

Pero la reduflación no es la única estrategia bajo la lupa. Su prima hermana, la cheapflación, es otra práctica que empieza a preocupar seriamente a las autoridades europeas.

Consiste en sustituir ingredientes por otros más baratos manteniendo el precio y, muchas veces, el aspecto del producto.

En mayo de 2025 se detectó que marcas de flanes mantenían precios, pero reducían el porcentaje de huevo o leche, sustituyéndolos por aditivos más económicos.

También se ha investigado a marcas de margarina por aumentar el contenido de agua y reducir el de aceites vegetales, o a fabricantes de galletas por cambiar mantequilla por aceite de palma sin aviso destacado.

Las grandes marcas en el punto de mira

El mapa europeo de la reduflación y la cheapflación no se limita a Milka. PepsiCo ha sido señalada en Francia por reducir los gramos de sus bolsas de Lay's y Doritos.

Unilever ha recibido críticas por lanzar formatos "pro" o "concentrados" de productos como Magnum o Skip que, en realidad, contienen menos cantidad.

Nestlé y Danone también están en el radar por cambios de envase en cereales, lácteos y postres.

¿Qué podemos hacer los consumidores?

La recomendación de las autoridades de consumo es mirar siempre el precio por kilo o por litro, el dato que aparece en la etiqueta del estante del supermercado, generalmente en letra pequeña.

Es el único indicador que no se puede disfrazar con el tamaño del paquete ni con el diseño del envoltorio.

Y la mejor manera de evitar que las marcas jueguen con nuestra percepción.