El publicista y cocinero Pablo López, tras la barra de Brutalista.

El publicista y cocinero Pablo López, tras la barra de Brutalista.

Actualidad gastronómica

Brutalista extiende su barra al tapeo por la tarde: así es su nueva carta de tapas, raciones y vinos por copa

Pablo López inicia una nueva etapa en la que elimina los mediodías entre semana para alargar sus tardes y noches alrededor de una barra que dará mucho de sí.

Más información: Brutalista, el nuevo restaurante imprescindible de Madrid dedicado a los escabeches

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En Madrid la palabra tardeo tiene un significado que no en todas las grandes ciudades de España alcanza la misma magnitud y aunque sea un vocablo que no a todo el mundo le gusta usar, pocas definen igual lo que implica. Es muy posible que el primero que huya de ella sea Pablo López, la mente pensante y ejecutora de Brutalista, uno de los templos modernos del escabeche (entre otras cosas) en la capital.

Mente pensante y se podría hacer también que cambiante, porque López estrena nuevos horarios y formato en este proyecto que dirige en Argüelles. Con el mismo producto e intenciones, extenderá su barra para que sea un punto de encuentro por las tardes entre semana.

De martes a viernes, de 18:00 a 21:00, quiere quitar la rigidez que puede conllevar tener un único menú. Ahora se trata de llegar, sentarse y decidir sobre la marcha si la cosa se queda en un par de tapas o se acaba asistiendo a un festín improvisado. La decisión supone eliminar el servicio de mediodía entre semana y apostar por una franja donde Madrid se expresa con mayor desenfado.

Lo nuevo de Brutalista.

Lo nuevo de Brutalista.

Es cambiar el mantel —que nunca hubo— y la liturgia propia de un menú degustación para apostar por la barra, copas y platos pensados para compartir, picar o improvisar. Una adaptación inteligente a una ciudad que cada vez come menos a las dos y más a las siete. La idea no es reinventar nada raro, sino hacer algo que cada vez demanda más el madrileño: comer bien sin complicarse.

Tapas que apetecen

La nueva carta de tardeo funciona como una versión destilada del universo Brutalista. Se mantienen clásicos pero aparecen nuevas elaboraciones que dialogan con el recetario popular desde una mirada contemporánea. Hay también guiños al producto fetiche, ya que esa obsesión por la materia prima, la temporada y el sabor limpio debía permanecer intacto.

En la carta se quedan la codorniz frita o la sardina ahumada, dos platos que ensalzan la buena mano de López con la cocina y que muestran como el lujo está en la sencillez de los detalles, como presentar unas chips caseras que se vuelven en las reinas del aperitivo.

Boquerones con patatas.

Boquerones con patatas.

Se suman cosas nuevas que entran solas: patatas con alioli de sésamo y caballa, montadito de pata frita o unos boquerones en vinagre que juegan en esa liga peligrosa de “uno más y nos vamos” (mentira).

Si hay gamba de Huelva, también cae. Porque cuando el producto es bueno, no hace falta mucho más, pero si el mercado manda se le habrá de escuchar.

El bonito con tomate de Brutalista.

El bonito con tomate de Brutalista.

Otro de los puntos fuertes de López es el cuidado que le da a su bodega, que no por ser menos grande es menos interesante. La carta de vinos por copa crece, con especial cariño a los vinos de Jerez y perfiles frescos que acompañan bien la cocina.

Los vinos por copa en Brutalista también crecen.

Los vinos por copa en Brutalista también crecen.

Brutalista sigue siendo Brutalista: cocina española contemporánea, técnica bien medida (escabeches, fermentaciones, confitados…) y ese rollo de “menos es más” que aquí no suena a cliché.

La diferencia es el formato. Ahora todo es más directo, más de bocado, más de compartir en un espacio que mantiene su esencia. Obra de Marta Cacho, sigue limpio, industrial y sin adornos, pero con más ambiente.