Vistas aéreas del pueblo.
El pueblo español ideal para comer y recorrer a pie: del siglo XII, conjunto Histórico-Artístico, y un cordero perfecto
Hemos dicho adiós a las Pascuas, pero en unas semanas tenemos el festivo del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, una oportunidad perfecta para volver a desconectar y hacer una escapada gastronómica por España.
¿Y qué mejor sitio para activar el 'modo avión' que un pueblecito medieval amurallado de menos de 50 habitantes? Estas características las reúne Calatañazor, a unos 30 kilómetros de Soria capital, sobre un cerro que domina el valle del río Abión.
La localidad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico Nacional en 1962 por el alto grado de conservación de su trazado urbano medieval, su arquitectura popular (casas de piedra, entramado de madera, adobe, soportales, chimeneas cónicas...) y sus murallas, castillo e iglesia. Además, es perfecto para darte un buen festín de cocina castellana y soriana muy clásica.
Qué comer en Calatañazor
En Calatañazor son tradicionales los torreznos de Soria, el queso soriano, la morcilla dulce, las sopas castellanas y los revueltos de setas. También los asados de lechazo o cochinillo al estilo castellano, chuletillas de cordero lechal a la brasa, carnes rojas, caldereta, migas pastoriles y platos de caza como perdiz escabechada, jabalí o ciervo. No faltan tampoco las opciones dulces: rosquillas, empiñonados, sobadillos y otros postres caseros sencillos.
¿Y dónde comer? Este pueblo, cuya historia se remonta a época ibérica —aunque el núcleo reconocible como villa medieval fortificada se consolida, sobre todo, durante los siglos XII y XIV—, cuenta con diversas casas de comida y asadores, destacando el Restaurante Calatañazor, dentro de Hotel Mozárabe de Calatañazor, en un caserón antiguo del siglo XVIII.
Está situado en pleno centro, en la calle principal, y ofrecen las recetas típicas de la zona que comentábamos, así como patés caseros, alubias pintas a la castellana, o el cordero lechal asado al horno de leña, todo con una gran relación calidad-precio.
Qué ver en Calatañazor y alrededores
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Recorre la Calle Real y fíjate en las casas pinariegas de piedra, adobe y madera.
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Detente en la Plaza Mayor y observa el rollo de justicia y las fachadas medievales.
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Atraviesa la muralla por su puerta de acceso y bordea el recinto amurallado.
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Sube hasta el castillo y asómate al mirador sobre el llamado Valle de la Sangre.
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Entra en la iglesia de Nuestra Señora del Castillo y contempla sus restos románicos.
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Acércate a las ermitas de la Soledad y San Juan y recorre la necrópolis altomedieval.
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Adéntrate en el Sabinar de Calatañazor y camina entre sus sabinas centenarias.
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Recorre la ruta de Las Sabinas entre Calatañazor y Muriel de la Fuente, a pie o en bici.
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Completa la escapada acercándote al Cañón del Río Lobos, la Laguna Negra o la zona de Vinuesa y la Cuerda del Pozo.