Lino Fervenza.

Lino Fervenza. Foto cedida

Actualidad gastronómica

Lino, el exfutbolista que ha levantado un templo de la carne de fama mundial 'paseando' chuletones en Pontevedra

Se ha dado a conocer bajo el alias de 'El hombre que pasea las carnes' y su restaurante se ha convertido en un lugar de peregrinaje para los más carnívoros.

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Con una cuerda bien atada, Lino Fervenza (56 años) hace descender un chuletón hasta el río Fraga de Moaña (Pontevedra). Lo sumerge unos minutos en el agua y lo vuelve a sacar. Luego lo deja descansar en el tronco centenario de un árbol que se dice que concede deseos. Lino rodea al enorme árbol y a la carne, abrazándolos con mimo.

Puede parecer una extravagancia, pero es su forma de atemperar las piezas antes de pasarlas por la parrilla e influir en su sabor, de aportar un valor propio añadido a cada producto, de diferenciarse. "El chuletón atlántico no es sólo carne, es un ecosistema", asegura a Cocinillas El Español durante una cena en el restaurante madrileño Gurisa donde dio a conocer sus carnes.

En 2018, Lino grabó varios vídeos llevando a cabo este particular ritual cárnico que se viralizaron en Facebook. A partir de entonces, él y su tabernaA'de Lino, ubicada en la aldea de A Fraga (la parte alta de Moaña), se hicieron más y más conocidos en Galicia y en el resto de España.

Ahora, este gallego y su restaurante aseguran haberse convertido en "referente mundial" en el trato de las carnes, con clientes que viajan desde Australia, Bélgica, Portugal o Italia, entre otros países, para probar sus platos.

En sintonía con dicho éxito, Lino inaugurará este verano una especie de chiringuito a unos 500 metros de A'de Lino, en el Mirador de A Fraga, que planea llamar La ventana del Atlántico. Allí servirá desayunos, copas y algún bocadillo gourmet, aunque aún no tiene completamente definido el proyecto.

De casa familiar a templo de la carne

A'de Lino está situado en la que era la casa de su abuelo, un lugar que siempre solía estar atestado de amigos y conocidos de la familia. Lino se crió prácticamente con él —su padre era marinero y pasaba mucho tiempo embarcado—, y quiso homenajearle con este proyecto que lleva su nombre: Adelino. "Me transmitió mucho su hacer y su historia", recuerda.

Al principio, cuando impulsó el negocio en 1996, únicamente era una pequeña tapería que pensaba "abrir sólo los veranos", ya que por aquel entonces se dedicaba al fútbol profesional —jugó en el Pontevedra, el Logroñés y en el Real Ávila, entre otros equipos— . Su madre estuvo trabajando como cocinera durante 18 años mientras él entraba y salía de vez en cuando.

Sin embargo, durante la crisis de 2011 a 2013 lanzaron campañas muy originales que les ayudaron a darse a conocer: "Hicimos un menú donde servíamos dos platos por un euro los jueves a mediodía, la gente aún lo recuerda: el plato principal eran siempre dos huevos fritos con patata y chorizo. Fue un éxito".

El salón de A'de Lino Alta Taberna.

El salón de A'de Lino Alta Taberna. Foto cedida

También llegaron a ofrecer churrasco por cinco euros los viernes noche, e incluso acabaron haciendo comidas a la voluntad, donde llenaban la barra de pinchos y vinos y los clientes tomaban lo que querían y pagaban lo que considerasen oportuno.

"Me criticaba todo el mundo, me decían que estaba loco, que era tonto. Yo les decía: 'Soy tonto, pero soy dueño de mí mismo'. Si la gente se aprovechaba, pues al segundo día lo cortaba. Pero nunca nadie dejó nada por debajo del valor de las cosas", relata.

Al final, después de dejar el fútbol y dedicarse a otros oficios, Lino decide transformar A'de Lino en su pasión: la carne. Y ahí nace El hombre que pasea las carnes: "Fue por necesidad, por inquietud, yo tenía mi cámara de maduración, pero me decía 'Hay miles de personas que tienen cámaras, yo tengo que diferenciarme en algo'".

Una de las carnes de Lino.

Una de las carnes de Lino. Foto cedida

Y lo consiguió con creces. Gracias a su 'paseo cárnico', y a años de aprendizaje y divulgación, Lino ha logrado hacer de A'De Lino un sitio de peregrinaje para los más carnívoros, con comensales que proceden de diversas partes del mundo y clientes más que ilustres —ha llegado a tener al rey emérito comiendo en una de sus mesas—.

Actualmente, el restaurante ofrece platos a la carta como el chuletón de Moaña con una maduración de 60, 90 y 120 días, Tomahawk, chuletón de Buey de hasta 120 días, cochinillo, o molleja de vacuno, entre otros. También disponen de un menú degustación con cuatro entrantes, plato principal y postre por 95 euros.

"Yo vendo mi pueblo, mi esencia, y nosotros somos río, y A'de Lino es una extensión de nuestra casa, ni más ni menos, esa es nuestra filosofía", resume, con orgullo, El Hombre De Las Carnes Atlánticas.